{"id":292,"date":"2012-07-12T05:25:44","date_gmt":"2012-07-12T04:25:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=292"},"modified":"2012-07-12T05:25:44","modified_gmt":"2012-07-12T04:25:44","slug":"homo-estivalis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2012\/07\/12\/homo-estivalis\/","title":{"rendered":"Homo estivalis"},"content":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de cuatrocientas columnas resulta dif\u00edcil no repetir como el fuagr\u00e1s casero, pero hay temas c\u00edclicos que incitan a reflexionar cada vez que vuelven, y uno de mis favoritos es la llegada del verano. Va para medio siglo, cuando las estaciones se suced\u00edan como Natura manda, era f\u00e1cil advertir el comienzo del est\u00edo astron\u00f3mico porque coincid\u00eda con el climatol\u00f3gico. Cuando otro solsticio m\u00e1s me conced\u00edan tres meses de condicional en el internado vitoriano, pasar las Conchas era acceder a un mundo anticicl\u00f3nico y risue\u00f1o donde aguardaban el soto reverdecido, el piar de las golondrinas, el balanc\u00edn en la terraza, el chapuz\u00f3n en la poza del Tir\u00f3n, el fresquito del portal y dem\u00e1s se\u00f1as inequ\u00edvocas de un verano jarrero. Hoy, en cambio, no s\u00f3lo tenemos marzos que mayean al precio de julios novembrinos sino calores invernales, junios oto\u00f1ales y navidades abrile\u00f1as, debido al calentamiento terr\u00e1queo del que los algoreros nos culpan a sus habitantes, cuando est\u00e1 siendo menor y m\u00e1s lento que el que se produjo en una Edad Media sin calefacciones, chimeneas ni tubos de escape desencadenantes del cambio clim\u00e1tico que permiti\u00f3 a los vikingos colonizar Groenlandia o elaborar tintorro a los brit\u00e1nicos.<br \/>\nPor fortuna, algunos h\u00e1bitos y conductas inquebrantables del personal indican de modo infalible, y en contra de lo que diga el clima, la llegada de la temporada estival sociol\u00f3gica, que es la que importa. Como tropezarte de par de ma\u00f1ana con individuos en uniforme de las tres \u201cetas\u201d (camiseta, pantaloneta y chancleta), aunque el term\u00f3metro marque once grados. O la proliferaci\u00f3n de depredadores de cerezas por los caminos viejos que huyen de la gran ciudad compartiendo la estrechez con paseantes, ciclistas y corredores. Tampoco faltan a su cita estival los descerebrados montados en estruendos ni la suelta nocturna de berreones a impedir el descanso ajeno.<br \/>\nPero el mayor precio que hemos de pagar por disfrutar del presunto buen tiempo es la obscena exhibici\u00f3n callejera de adefesios que atentan contra el decoro, la dignidad y la verg\u00fcenza: viejos pellejudos en tetas, visera revirada y escarpines, jamonas en sujetador y paseantes de su barrig\u00f3n cervecero exhibiendo sin pudor espeteras normandas, lomos ib\u00e9ricos, panzas budistas, celulitis gl\u00fateas, pellejos arrugados, flaccideces seb\u00e1ceas, ca\u00eddas del imperio mamario y dem\u00e1s miserias anat\u00f3micas reveladas por el verano. Claro que utilic\u00e9 esta descripci\u00f3n del horror estival en otra columna (\u201cHomo pantalonetans\u201d), hace a\u00f1os. Ya reconoc\u00ed al principio que empiezo a repetirme como ajo traidor agazapado en el consuelo veraniego del salmorejo.   <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de cuatrocientas columnas resulta dif\u00edcil no repetir como el fuagr\u00e1s casero, pero hay temas c\u00edclicos que incitan a reflexionar cada vez que vuelven, y uno de mis favoritos es la llegada del verano. Va para medio siglo, cuando las estaciones se suced\u00edan como Natura manda, era f\u00e1cil advertir el comienzo del est\u00edo astron\u00f3mico porque [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/292"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=292"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/292\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=292"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=292"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=292"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}