{"id":363,"date":"2013-07-25T06:36:40","date_gmt":"2013-07-25T05:36:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=363"},"modified":"2013-07-25T06:36:40","modified_gmt":"2013-07-25T05:36:40","slug":"la-fiesta-es-lo-primero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2013\/07\/25\/la-fiesta-es-lo-primero\/","title":{"rendered":"La fiesta es lo primero"},"content":{"rendered":"<p>Una de las obsesiones de nuestro paternalista Estado es que sus s\u00fabditos no se lesionen o enfermen. En su af\u00e1n hiperprotector, las autoridades decretan leyes que limitan la libertad individual y castigan a esos ciudadanos incapaces de cuidarse por s\u00ed mismos que no se sometan a la imposici\u00f3n de medidas tan filantr\u00f3picas como el cintur\u00f3n de seguridad, la alcoholemia o la prohibici\u00f3n de fumar. Otras veces la Administraci\u00f3n no veda o amenaza sino que amedrenta con medidas preventivas o de diagn\u00f3stico precoz a trav\u00e9s de costosas campa\u00f1as informativas y cribados masivos destinados a reducir la morbimortalidad de algunas enfermedades, reales o imaginarias. El celo con que la autoridad civil, sus agentes y su aparato represor pretenden protegernos de nosotros mismos a base de radares, controles, aplastamientos mamarios o escudri\u00f1os fecales, se contradice de modo flagrante con la permisividad e incluso complacencia oficial ante actividades humanas causantes de aut\u00e9nticas epidemias traum\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Imaginen un accidente callejero en el que decenas de personas sufren contusiones y heridas, algunas de gravedad y potencialmente mortales, en menos de tres minutos. Los titulares, sin exagerar, hablar\u00edan de \u201ctr\u00e1gico suceso\u201d, \u00bfno? Pues ahora supongan que al d\u00eda siguiente, a la misma hora y en la misma calle, la infausta situaci\u00f3n se repite pero con m\u00e1s heridos todav\u00eda como consecuencia de una circunstancia \u00abangustiosa y dram\u00e1tica\u00bb a\u00f1adida. Descartada la casualidad, los medios, las fuerza sociales y la opini\u00f3n ciudadana se movilizar\u00edan pidiendo explicaciones y exigiendo responsabilidades. No quiero ni pensar lo que pasar\u00eda si al otro d\u00eda se repitiese la desgracia, y al otro, y as\u00ed hasta ocho seguidos, con un total de mil heridos, decenas de ellos muy graves e incluso alg\u00fan muerto, producidos en el mismo callej\u00f3n de la misma ciudad y en algo m\u00e1s de media hora. \u00bfAcaso no se disparar\u00eda la \u00abalarma social\u00bb, se acusar\u00eda al Ayuntamiento o a la polic\u00eda de negligencia o ineptitud, se exigir\u00edan dimisiones y se interpondr\u00edan denuncias? Pues es exactamente lo que sucede a\u00f1o tras a\u00f1o durante esas demenciales carreras de b\u00f3vidos atrapados en una turba de dos mil temerarios que se celebran en Pamplona en honor a su legendario protoobispo.\u00a0 La polic\u00eda, mientras tanto, empleada en cosas como sancionar a motoristas inconscientes del riesgo lesivo que arrostran desplaz\u00e1ndose sin casco, y las autoridades sanitarias empe\u00f1adas en mantener a raya la tasa de colesterol de los corneados que saturan las urgencias hospitalarias. Y es que ni siquiera en esta hipermedicalizada sociedad \u00abla Salud es lo primero\u00bb. Antes est\u00e1 la Fiesta, por absurda, primitiva y cruenta que sea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las obsesiones de nuestro paternalista Estado es que sus s\u00fabditos no se lesionen o enfermen. 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