{"id":461,"date":"2014-11-06T06:34:48","date_gmt":"2014-11-06T05:34:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=461"},"modified":"2014-11-06T06:34:48","modified_gmt":"2014-11-06T05:34:48","slug":"picaros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2014\/11\/06\/picaros\/","title":{"rendered":"P\u00edcaros"},"content":{"rendered":"<p><em>Nihil novum sub sole. <\/em>A mediados del siglo XVI, Espa\u00f1a sufri\u00f3 una crisis econ\u00f3mica y social terrible que extrem\u00f3 las diferencias sociales entre unos ricos cada vez ma\u0301s pudientes y unos pobres cada d\u00eda ma\u0301s mi\u0301seros y numerosos. La mendicidad contribuy\u00f3 a la crisis laboral aumentando el censo de desocupados, y en este caldo de cultivo creci\u00f3 un tipo social que inspirar\u00eda todo un g\u00e9nero literario: el p\u00edcaro. Definido en 1726 por el primer DRAE como \u00abbajo, ruin, doloso, falto de honra y verg\u00fcenza\u00bb, el p\u00edcaro prolifer\u00f3 en el medio urbano cual c\u00e1ncer social de personajes hechos a s\u00ed mismos que buscaban ascender socialmente sin trabajar, aparentando pertenecer a la elite de una sociedad corrompida y mal administrada. M\u00e1s que delincuentes, algunos estudiosos los consideran \u00abdesviados\u00bb especialmente dominados por el desenfrenado af\u00e1n de riqueza en forma de dinero, entendido como dominio de un entorno cerrado que vetaba sus aspiraciones de ascenso. Conoc\u00edan t\u00e9cnicas bancarias y de inversiones productivas y usaban una jerga (la german\u00eda) para entenderse entre ellos y ocultarse de la justicia.<\/p>\n<p>El caso es que, desde el Siglo de Oro, tenemos asumido el sambenito de que Espa\u00f1a sigue siendo el pa\u00eds de la picaresca, pero el perfil del p\u00edcaro ha cambiado mucho. El del siglo XXI, a diferencia de personajes como Lazarillo, Pablos, Alfarache o nuestro guit\u00f3n Onofre, ya no es un desheredado de \u00ednfima extracci\u00f3n y origen deshonroso cuyas andanzas daban pie al autor de la novela para criticar a la sociedad de su tiempo. Los nuevos p\u00edcaros son tipos instalados en el poder pol\u00edtico, social o econ\u00f3mico (ministros, alcaldes, presidentes, tesoreros, banqueros, grandes empresarios, jefes pol\u00edticos y sindicales de todo pelaje y hasta reales yernos) que aprovechan su privilegiada posici\u00f3n para enriquecerse il\u00edcitamente en plena crisis econ\u00f3mica y social. A diferencia del p\u00edcaro aurisecular, los Rold\u00e1n, B\u00e1rcenas, Pujol, Urdangar\u00edn, Blesa, Fern\u00e1ndez Villa el confuso, Granados y los que saldr\u00e1n no nos conmueven con su desgraciado origen, nos entretienen con sus peripecias ni nos divierten con su ingenio agudizado por el hambre; al contrario, sus comisiones, desfalcos y saqueos nos repugnan, indignan y cabrean. Con una excepci\u00f3n: el peque\u00f1o Nicol\u00e1s. \u00c9ste si encajaba en la picaresca cl\u00e1sica: un golfillo de origen humilde que con toda su jeta ani\u00f1ada se cuela en el club de los poderosos, a los que enga\u00f1a simulando ser un alev\u00edn de los suyos. Pero cometi\u00f3 el error de empezar la carrera desde abajo, y eso ya no se estila, chaval. En el moderno patio de Monipodio, para trincar hay que estar arriba. Cuanto m\u00e1s arriba, mejor.<\/p>\n<p>(www.wlbisturi-com)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nihil novum sub sole. 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