{"id":477,"date":"2015-01-22T07:16:15","date_gmt":"2015-01-22T06:16:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=477"},"modified":"2015-01-22T07:16:15","modified_gmt":"2015-01-22T06:16:15","slug":"el-dinero-publico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2015\/01\/22\/el-dinero-publico\/","title":{"rendered":"El dinero p\u00fablico"},"content":{"rendered":"<p>Ciertos sectores de nuestra sociedad esgrimen una dial\u00e9ctica de contraposici\u00f3n maniquea entre lo p\u00fablico, defendido como algo esencialmente bueno que es preciso preservar a toda costa (y a todo coste), y lo privado, percibido como algo intr\u00ednsecamente abominable que adem\u00e1s amenaza a lo p\u00fablico, sobre todo cuando se refiere a los fondos que gestiona la Administraci\u00f3n del Estado, o tesoro p\u00fablico. En este contexto, la acepci\u00f3n del diccionario aplicable al t\u00e9rmino \u00abp\u00fablico\u00bb es: \u00abPerteneciente o relativo a todo el pueblo\u00bb. Y este hecho esencial de \u00abser de todos\u00bb es lo que confiere a los caudales p\u00fablicos un car\u00e1cter de intangibilidad casi sagrada, y lo que provoca la crispada indignaci\u00f3n popular ante la profanaci\u00f3n cometida por el personaje que malversa o se apropia indebidamente de la pasta intocable del pueblo soberano.<\/p>\n<p>Sin embargo, el llamado \u00abdinero p\u00fablico\u00bb es una entelequia. En realidad es la suma de muchos dineros tan privados como los que la Hacienda \u2013\u00e9sta s\u00ed, p\u00fablica\u2013 recauda de modo impositivo a millones de asalariados, consumidores y empresas, casi todas privadas. No hay nada m\u00e1s privado que el sueldo que cobramos, las compras que realizamos o los beneficios que genere nuestra empresa. Nada m\u00e1s privado, en fin, que el dinero de nuestro bolsillo, en el que la Administraci\u00f3n mete mano cuanto puede gravando tanto el salario por nuestro esfuerzo como aquello en que lo gastamos.<\/p>\n<p>Aun siendo obvio, convendr\u00eda aclarar, primero, que el Estado, la Comunidad Aut\u00f3noma o el Ayuntamiento no recogen y reparten el man\u00e1 ca\u00eddo del cielo directamente a sus arcas, sino que recaudan y gastan el dinero privado de los impuestos actuando como intermediarios entre el mismo origen y destino de la pasta: los ciudadanos. Segundo, que, en lo que a rentas del trabajo se refiere, la aportaci\u00f3n ciudadana var\u00eda entre nada y la mitad de lo que se gana por currar, y que esta desproporci\u00f3n casi nunca coincide con lo recibido. De manera, y tercero, que hay quienes aportan poco o nada y lo reciben todo mientras que otros aportan mucho m\u00e1s de lo que reciben, lo que invita a reflexionar sobre el encaje de los conceptos de solidaridad y justicia en nuestra sociedad. A aquella c\u00e9lebre necedad de la ministra zetaperista Carmen Calvo: \u00abEstamos <em>manejando<\/em> dinero p\u00fablico, y el dinero p\u00fablico no es de nadie\u00bb, cabr\u00eda responder que es de todos, claro, pero de unos m\u00e1s que de otros. A esto suele replicarse con la <em>suerte<\/em> que tienen algunos de poder pagar a Hacienda buena parte de lo que ganan trabajando. La respuesta es de Thomas Jefferson: \u00abYo creo mucho en la suerte, y he comprobado que, cuanto m\u00e1s duro trabajo, m\u00e1s suerte tengo\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ciertos sectores de nuestra sociedad esgrimen una dial\u00e9ctica de contraposici\u00f3n maniquea entre lo p\u00fablico, defendido como algo esencialmente bueno que es preciso preservar a toda costa (y a todo coste), y lo privado, percibido como algo intr\u00ednsecamente abominable que adem\u00e1s amenaza a lo p\u00fablico, sobre todo cuando se refiere a los fondos que gestiona la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/477"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=477"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/477\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=477"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=477"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=477"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}