{"id":482,"date":"2015-02-12T06:43:04","date_gmt":"2015-02-12T05:43:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=482"},"modified":"2015-02-12T06:43:04","modified_gmt":"2015-02-12T05:43:04","slug":"ardor-teocratico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2015\/02\/12\/ardor-teocratico\/","title":{"rendered":"Ardor teocr\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/elbisturi\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2015\/02\/20150203183520738401.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-487\" title=\"2015020318352073840\" src=\"\/elbisturi\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2015\/02\/20150203183520738401.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2015\/02\/20150203183520738401.jpg 619w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2015\/02\/20150203183520738401-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>El vivo dolor producido por una peque\u00f1a quemadura de primer grado, que s\u00f3lo enrojece la piel, permite imaginar el espantoso sufrimiento que infligir\u00e1 la combusti\u00f3n de todo el cuerpo. Por eso el sadismo humano ha utilizado el fuego como suplicio en todas las \u00e9pocas para castigar delitos civiles pero, sobre todo, como represi\u00f3n por la intolerancia religiosa de dos grandes falacias: la brujer\u00eda y la herej\u00eda.<\/p>\n<p>Aunque se as\u00f3 gente en las culturas celta, indioamericana (al <em>ast<\/em>, al parecer) y romana (las antorchas humanas de Ner\u00f3n), la muerte en la hoguera fue instituida por bula papal en el siglo XII como aplicaci\u00f3n de la pena capital a los disidentes de la ortodoxia, para cuya persecuci\u00f3n la teocracia cat\u00f3lica cre\u00f3 la Inquisici\u00f3n en el sur de Francia (1184). El fuego era limpio, imped\u00eda la resurrecci\u00f3n y conduc\u00eda directamente al infierno. El celo incinerador de los inquisidores los llev\u00f3 a quemar herejes fugitivos en efigie, restos desenterrados de condenados p\u00f3stumos y hasta a una anciana moribunda que en Toulouse fue arrojada a las llamas en su lecho cuando fue descubierta. Los piadosos espectadores de las quemas eran gratificados con indulgencias si aportaban le\u00f1a a la pira y, aunque a veces los estrangulaban, la mayor\u00eda fueron quemados vivos y en ocasiones en masa, como los 210 c\u00e1taros martirizados en 1244 en Monts\u00e9gur por no abjurar.<\/p>\n<p>Tres siglos despu\u00e9s de la francesa, los Reyes Cat\u00f3licos impulsaron la Inquisici\u00f3n espa\u00f1ola, que en pocos a\u00f1os quem\u00f3 a miles de jud\u00edos y moriscos acusados de falsa conversi\u00f3n. Ilustres quemados vivos de aquel siglo por herej\u00eda fueron el checo Juan Hus y la francesa Juana de Arco, y en el siguiente el espa\u00f1ol Miguel Servet (v\u00edctima de la teocracia calvinista) y el italiano Giordano Bruno. Otra bula de un <em>vicarius christi<\/em> declar\u00f3 en 1484 la guerra santa contra los amigos del diablo, desencadenando la caza de decenas de miles de brujos y sobre todo brujas que ardieron vivos en ciudades de toda Europa, incluida Logro\u00f1o, donde en 1610 fueron quemadas seis personas vivas y cinco en efigie en un \u00abauto de fe\u00bb ante la muchedumbre atra\u00edda por la chamusquina. La vivibusti\u00f3n humana est\u00e1 tan arraigada en nuestra cultura que en un famoso cuento infantil, dos ni\u00f1os queman viva a la bruja para regocijo de los peque\u00f1os lectores.<\/p>\n<p>La pena de hoguera, en fin, estuvo vigente en algunos pa\u00edses europeos, entre ellos Espa\u00f1a, hasta el siglo XIX. Ahora le toca el turno crematorio a la teocracia islamista y el resplandor de la \u00edgnea luz de los m\u00e1rtires nunca se apagar\u00e1 mientras exista una fe revelada en un libro sagrado por un dios al que defender asesinando inocentes a sangre y fuego.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El vivo dolor producido por una peque\u00f1a quemadura de primer grado, que s\u00f3lo enrojece la piel, permite imaginar el espantoso sufrimiento que infligir\u00e1 la combusti\u00f3n de todo el cuerpo. 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