{"id":576,"date":"2016-05-05T06:20:20","date_gmt":"2016-05-05T05:20:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=576"},"modified":"2016-05-05T06:20:20","modified_gmt":"2016-05-05T05:20:20","slug":"terror-en-la-opera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2016\/05\/05\/terror-en-la-opera\/","title":{"rendered":"Terror en la \u00f3pera"},"content":{"rendered":"<p>Un reportaje publicado hace poco en este diario aseguraba que el Teatro Real de Madrid se ha convertido en punto de encuentro de banqueros, empresarios, pol\u00edticos y dem\u00e1s aleda\u00f1os al poder, pero no se entiende que dicha fauna escoja para alternar un sitio en el que (1) no sabes con qui\u00e9n te puedes tropezar esa tarde, (2) s\u00f3lo tienes los minutos del entreacto para jugar al encontradizo entre una masa apretujada en el ambig\u00fa y (3) has de meterte hasta cuatro horas largas de funci\u00f3n que no te gusta, te aburre e incluso detestas. Seguro que hay lugares m\u00e1s adecuados para trabajarse el estatus que un teatro de \u00f3pera, y la asistencia a una representaci\u00f3n del excelso Parsifal wagneriano en el Real me ha permitido comprobar, una vez m\u00e1s, que muchos solo van a toser. Las toses durante un concierto o una \u00f3pera son el terror del mel\u00f3mano y la plaga que puede transformar en tormento insoportable la mejor velada musical que se pueda imaginar.<\/p>\n<p>Hay dos tipos de tosedor de concierto: el <em>pa echarlo<\/em> y el <em>pa matarlo<\/em>. El primero se limita a lanzar hacia el proscenio sus estridentes espasmos tor\u00e1cicos de origen irritativo, bronqu\u00edtico o tab\u00e1quico, en el menos malo de los casos con sordina pero casi siempre a pulm\u00f3n libre. A cualquiera nos puede dar un acceso de tos, o dos, incluso tres, pero m\u00e1s deber\u00eda ser motivo de expulsi\u00f3n si el tosedor no se da cuenta de lo mucho que molesta a tantos espectadores, estoicamente resignados a soportarlo por ese exceso de educaci\u00f3n ajena que siempre beneficia al maleducado. El segundo tipo es m\u00e1s peligroso porque te inflige una pena accesoria a la de tos m\u00e1s insufrible todav\u00eda: el caramelico. Se supone que, para mitigar la tosiguera, estos desalmados chuperretean caramelos que al menos podr\u00edan traerse pelados de casa. No lo hacen, y mi definici\u00f3n de eternidad es el tiempo que se tira una vieja (perd\u00f3n, un se\u00f1ora mayor, quiero decir; pero vieja) desliando un caramelo en pleno <em>pianissimo<\/em>. Pensar\u00e1n que retirar el envoltorio a c\u00e1mara lenta har\u00e1 menos ruido, pero prolong\u00e1ndolo s\u00f3lo consiguen extender un da\u00f1o colateral operativo en diez asientos a la redonda. Los caramel\u00f3manos o terroristas tus\u00edgenos m\u00e1s inhumanos transportan su munici\u00f3n con sabor a eucalipto en una bolsita de celof\u00e1n anudada, como si fueran a escaparse los putos caramelos (pu\u00f1eteros, disculpen), cuya manipulaci\u00f3n agrava el tormento hasta l\u00edmites intolerables cuando su proverbial punter\u00eda les impulsa a perpetrar el ataque en los pasajes m\u00e1s sublimes de la obra. Esos en los que las genialidades del escen\u00f3grafo te obligan a cerrar los ojos para disfrutar al menos de una m\u00fasica maravillosa. Y ah\u00ed te est\u00e1 esperando el flojo de laringe para rematarte de una tos en la nuca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un reportaje publicado hace poco en este diario aseguraba que el Teatro Real de Madrid se ha convertido en punto de encuentro de banqueros, empresarios, pol\u00edticos y dem\u00e1s aleda\u00f1os al poder, pero no se entiende que dicha fauna escoja para alternar un sitio en el que (1) no sabes con qui\u00e9n te puedes tropezar esa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/576"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=576"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/576\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=576"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=576"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=576"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}