{"id":597,"date":"2016-08-04T05:08:46","date_gmt":"2016-08-04T04:08:46","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=597"},"modified":"2016-08-04T05:08:46","modified_gmt":"2016-08-04T04:08:46","slug":"el-anillo-del-pepechungo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2016\/08\/04\/el-anillo-del-pepechungo\/","title":{"rendered":"El Anillo del Pepechungo"},"content":{"rendered":"<p><em>(Apuntes para una Tetraplej\u00eda pol\u00edtica)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pr\u00f3logo:<em> El oro del Ruin<\/em><\/p>\n<p>El orden establecido en un mundo regido por el dios Votan se tambalea cuando el tesorero de los pepechungos roba parte del tesoro y, despechado por el abandono de los suyos al ser descubierto, tira de la manta revelando su procedencia il\u00edcita: la comisi\u00f3n apoquinada por los gigantes de la construcci\u00f3n para edificar su morada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Primera jornada:<em> La Pantirria<\/em><\/p>\n<p>Castigados por Votan, los pepechungos pierden el poder absoluto y deben buscar alianzas con otros clanes para mantener la hegemon\u00eda. La estirpe de los riverungos, rama desgajada del fresno com\u00fan, se muestra hostil al antiguo tronco y ofrece su apoyo a los petrovingios, enemigos mortales de los pepechungos. Aprovechando la coyuntura, de los confines del mundo irrumpen los podemundios, b\u00e1rbaros escindidos de los hunos, algo ilustrados, que ambicionan conquistar el mundo con ayuda de unos petrovingios apoyados por los troles pecegundios, con la secreta intenci\u00f3n de exterminarlos despu\u00e9s a todos. Incapaces de pactar con nadie, hunos y otros terminan profes\u00e1ndose la misma tirria universal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Segunda jornada:<em> Sufrido<\/em><\/p>\n<p>Como dios supremo, Votan necesita que las cuatro tribus se pongan de acuerdo para salvaguardar el orden establecido y por\u00a0 tanto su propia supervivencia. Angustiado, promueve el surgimiento de una nueva raza de h\u00e9roes sumisos que deber\u00e1n soportar resignadamente y sin quejarse la situaci\u00f3n, con la misi\u00f3n de redimir al mundo del caos. Pero su adalid, el joven Sufrido, se rebela contra dioses, gigantes, tribus y elfos y encabeza un movimiento de liberaci\u00f3n que persigue suprimir el poder corrupto en aras de una Humanidad regida por la justicia y el amor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tercera jornada:<em> El ocaso de los clanes<\/em><\/p>\n<p>Amenazados por la entusiasta reacci\u00f3n provocada por Sufrido en un pueblo cansado de guerra interminable entre pepechungos, petrovingios, podemundios y riverungos, los jefes de los cuatro clanes se confabulan para liquidarlo. Tras acordar una tregua, invocan a Votan para que obligue a sus gentes a rendirles pleites\u00eda cada seis meses, con el prop\u00f3sito de acabar con ellos por agotamiento. Sufrido contraataca con fuerza, obligando a los caudillos y sus secuaces a refugiarse en la fortaleza de Votan, paralizados y con el culo prieto (el m\u00edtico \u00abanillo\u00bb). Sufrido ordena rodearla de le\u00f1a y prenderle fuego. Las llamas devoran el sagrado Hemiciclo del Vacaskhala, donde clanes y dioses reunidos alcanzan su merecido fin. La humareda ennegrece un cielo del que surge una aflautada voz en lo alto: \u00abNo se os puede dejar solos\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Apuntes para una Tetraplej\u00eda pol\u00edtica) &nbsp; Pr\u00f3logo: El oro del Ruin El orden establecido en un mundo regido por el dios Votan se tambalea cuando el tesorero de los pepechungos roba parte del tesoro y, despechado por el abandono de los suyos al ser descubierto, tira de la manta revelando su procedencia il\u00edcita: la comisi\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":599,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/597"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=597"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/597\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/599"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=597"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=597"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=597"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}