{"id":639,"date":"2017-01-26T07:24:43","date_gmt":"2017-01-26T06:24:43","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=639"},"modified":"2017-01-26T07:24:43","modified_gmt":"2017-01-26T06:24:43","slug":"doble-sentido-comun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2017\/01\/26\/doble-sentido-comun\/","title":{"rendered":"Doble sentido com\u00fan"},"content":{"rendered":"<p>Hay una serie de televisi\u00f3n titulada \u00abMil maneras de morir\u00bb que ilustra las m\u00e1s extra\u00f1as y est\u00fapidas formas de cascarla que se pueda imaginar. En verdad, las causas de morir en el momento y del modo m\u00e1s inesperados son incontables, pero las m\u00e1s frecuentes en nuestro privilegiado entorno son la vejez, la enfermedad y el \u00abaccidente\u00bb que mata violentamente a un individuo sano contra su voluntad. Habr\u00e1 tambi\u00e9n mil clases, pero el accidente por antonomasia, el que m\u00e1s merece la atenci\u00f3n de autoridades, medios y opini\u00f3n p\u00fablica, es el de tr\u00e1fico. No importa que durante un fin de semana perezca m\u00e1s gente por ca\u00eddas accidentales o h\u00e1bitos insalubres; los noticiarios solo dar\u00e1n el preceptivo parte de \u00absiniestralidad vial\u00bb, o sea los muertos y heridos en las carreteras. Y es que, aunque estemos tan acostumbrados, la imagen de dos veh\u00edculos que han chocado, reducidos al inevitable \u00abamasijo de hierros\u00bb, sigue impactando. Tan tr\u00e1gica manera de morir visibiliza de un modo brutalmente espectacular la fragilidad de la existencia humana segada de un modo tan absurdo como, casi siempre, evitable.<\/p>\n<p>El caso es que \u00faltimamente en La Rioja parece que s\u00f3lo hubiera o preocupara una manera de morir: de colisi\u00f3n en el tramo riojano de la carretera nacional de Vinaroz a Santander, la c\u00e9lebre N-232. Ni siquiera en otras v\u00edas de la provincia: solo en la \u00abfat\u00eddica\u00bb <em>enedostred\u00f3s<\/em>. La satanizaci\u00f3n de esta carretera ha llegado al descerebrado extremo de calificarla en las redes como \u00abasesina en serie cuyos c\u00f3mplices son los pol\u00edticos\u00bb. Cuando, como sabemos, las principales causas de los accidentes son las distracciones, el exceso de velocidad, no respetar la distancia, el cansancio, guiar bajo efectos de drogas o alcohol y, sobre todo, las imprudencias. Para viajar a Haro siempre uso la autopista (gratis con V\u00eda-T) pero el otro d\u00eda se me ocurri\u00f3 volver de noche por la N-232 y en tan corto trayecto fui objeto de varios adelantamientos temerarios por potenciales homicidas incapaces de chupar rueda pacientemente el tiempo que haga falta y que al final son esos pocos minutos por los que se juegan la vida pero poniendo en grave peligro la de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Hay mil maneras de morir, pero pocas achacables a una recta de carretera en perfectas condiciones y bien se\u00f1alizada, y demasiadas al constante peligro que supone la circulaci\u00f3n de tanto veh\u00edculo deficiente y, sobre todo, de tanto conductor imprudente o capaz de cometer un error fatal en cualquier momento, aunque sea gratis total circular por la vecina autopista. Reivindicaci\u00f3n que tambi\u00e9n apoyo, faltar\u00eda m\u00e1s, igual que una autov\u00eda Foncea-Alfaro y otra Logro\u00f1o-Soria. Pero, mientras tanto, no imputemos al doble sentido nuestra falta de sentido com\u00fan.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay una serie de televisi\u00f3n titulada \u00abMil maneras de morir\u00bb que ilustra las m\u00e1s extra\u00f1as y est\u00fapidas formas de cascarla que se pueda imaginar. En verdad, las causas de morir en el momento y del modo m\u00e1s inesperados son incontables, pero las m\u00e1s frecuentes en nuestro privilegiado entorno son la vejez, la enfermedad y el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/639"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=639"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/639\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=639"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=639"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=639"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}