{"id":759,"date":"2018-02-08T07:18:13","date_gmt":"2018-02-08T06:18:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=759"},"modified":"2018-02-08T07:18:13","modified_gmt":"2018-02-08T06:18:13","slug":"una-ape-nada-recomendable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2018\/02\/08\/una-ape-nada-recomendable\/","title":{"rendered":"Una ap\u00e9 nada recomendable"},"content":{"rendered":"<p>Hay que ver las cosas que puede hacer un tel\u00e9fono inteligente o, ya de manera inevitable, un <em>smartphone<\/em>, a no tardar traducido por la Real Academia como <em>esmarf\u00f3n<\/em>. Suena fatal, lo s\u00e9, pero seguro que tan mal como sonar\u00eda en su d\u00eda \u00absaxof\u00f3n\u00bb (no el instrumento, de bello timbre, sino el nombre debido a su inventor, Adolphe Sax, uno de los pocos belgas que han pasado a la historia por algo, y ello gracias al entusi\u00e1stico apoyo de un franc\u00e9s, Hector Berlioz).<\/p>\n<p>A los usuarios en general y adictos en particular del esmarf\u00f3n no voy a descubrirles sus innumerables presuntas utilidades, muchas de ellas perfectamente in\u00fatiles, desarrolladas en cientos de aplicaciones o, lamentablemente ya, <em>apps<\/em> o <em>apep\u00e9s,<\/em> ap\u00f3cope del ingl\u00e9s <em>application, <\/em>como si no pudiera abreviarse <em>ap\u00e9s, <\/em>que adem\u00e1s de espa\u00f1ol es m\u00e1s corto. En fin, a lo que vamos.<\/p>\n<p>Cuando advirti\u00f3 el gran parecido que exist\u00eda entre el rostro de una chica y el de su madre, un amigo m\u00edo le dijo al novio de aquella que los dioses le hab\u00edan concedido el don de ver el futuro. Es cierto. No hay nada m\u00e1s cruel que una foto antigua, m\u00e1s atroz cuanto m\u00e1s vieja sea la foto y m\u00e1s joven el fotografiado. Hasta ahora se necesitaba el paso de una generaci\u00f3n para demostrar la profetizada semejanza f\u00edsica de alguien con uno de sus progenitores. Pero he aqu\u00ed que una de las innumerables aplicaciones del esmarf\u00f3n llamada <em>Face App<\/em> (hay otras parecidas) puede modificar el aspecto facial del usuario que previamente se haga un autorretrato o, seguramente sin remedio para siempre, un <em>selfie<\/em> o \u00abselfi\u00bb.<\/p>\n<p>Con un simple toque de pantalla, o sea un <em>clic<\/em> para entendernos, nuestro rostro va cambiando seg\u00fan le pongamos o quitemos gafas, barba, sonrisa o flequillo, le estiremos la piel (un <em>lifting<\/em>, quiero decir), lo cambiemos de sexo o lo introduzcamos en el t\u00fanel del tiempo. Esta \u00faltima \u00abutilidad\u00bb puede parecer divertida cuando se pone la marcha atr\u00e1s, pero lanz\u00e1ndola al futuro la instant\u00e1nea decrepitud resultante puede ser aterradora en una sociedad, obsesionada con luchar contra los a\u00f1os embadurnando las arrugas con car\u00edsimos ung\u00fcentos \u00abanti-edad\u00bb, en la que ni los mayores creyentes en otra vida dichosa y eterna quieren que se les acabe \u00e9sta.<\/p>\n<p>Esta perturbadora aplicaci\u00f3n de su m\u00f3vil permitir\u00e1 a los j\u00f3venes ver c\u00f3mo ser\u00e1n de mayores sus parejas sin necesidad de conocer a sus padres. Pero tiene sus fallos: prob\u00e1ndola en mi propio careto, fui d\u00e1ndole a los botoncitos \u00absonrisa\u00bb, \u00abjoven\u00bb, \u00abperilla\u00bb, \u00abmujer\u00bb y los cambios pod\u00edan ser sorprendentes y hasta divertidos. Pero cuando puls\u00e9 \u00abvejez\u00bb, la muy impertinente y grosera me lo dej\u00f3 pr\u00e1cticamente igual. No se la recomiendo. Menuda porquer\u00eda de ap\u00e9, o como se diga.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay que ver las cosas que puede hacer un tel\u00e9fono inteligente o, ya de manera inevitable, un smartphone, a no tardar traducido por la Real Academia como esmarf\u00f3n. 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