{"id":86,"date":"2006-06-22T09:53:55","date_gmt":"2006-06-22T09:53:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=86"},"modified":"2006-06-22T09:53:55","modified_gmt":"2006-06-22T09:53:55","slug":"opiaceos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2006\/06\/22\/opiaceos\/","title":{"rendered":"Opi\u00e1ceos"},"content":{"rendered":"<p><DIV class=p-SAP id=story-texto>La c\u00e9lebre sentencia de Karl Marx: \u00abLa religi\u00f3n es el opio del pueblo\u00bb, est\u00e1 hoy tan caducada como el socialismo ut\u00f3pico que concibi\u00f3. Pues aquel potente analg\u00e9sico, pionero en la historia del adormecimiento de la conciencia social de la humanidad, se ha visto superado con el tiempo por otros derivados opi\u00e1ceos cada vez m\u00e1s eficaces, exentos adem\u00e1s de los efectos adversos provocados por esnifar incienso (represi\u00f3n sexual, sentimiento de culpa, alucinaciones celestiales, etc.). El hombre, en su comprensible af\u00e1n por distraerse de la terrible tragedia de su existencia, no cesa de investigar en nuevos calmantes, sedantes y somn\u00edferos de la conciencia, no ya social sino individual, que le permitan aguardar su final sin tener que pensar en \u00e9l (ni en nada). Hace medio siglo el laboratorio de la analgesia popular inyect\u00f3 en las viviendas televisi\u00f3n, un opioide sumamente adictivo cuya poderosa acci\u00f3n estupefaciente (y estupifaciente) ha terminado produciendo un efecto devastador en la inteligencia colectiva, agravado por la adulteraci\u00f3n putrefactiva de la telebasura. M\u00e1s tarde, el bienestar econ\u00f3mico propici\u00f3 la esnifada de consumismo, un psicotr\u00f3pico de efecto corto pero dulce y generador de endorfinas euforizantes. Ya en la era electr\u00f3nica, la industria de la anestesia social ha incrementado su arsenal con nuevos preparados entontecedores como videoconsola, m\u00f3vil o internet. Sin embargo, estos hipn\u00f3ticos de \u00faltima generaci\u00f3n no han logrado desplazar de su prestigioso puesto en el ranking de narc\u00f3ticos de masas al f\u00fatbol, aut\u00e9ntico heredero del papel que Marx otorg\u00f3 a la religi\u00f3n. Un siglo despu\u00e9s de su invenci\u00f3n, y a pesar de su sencilla f\u00f3rmula (tipos pate\u00e1ndose entre s\u00ed y a una pelota) este derivado m\u00f3rfico conserva intactas sus propiedades alienantes de la conducta tribal: total sumisi\u00f3n emocional a las correr\u00edas de los tipos por la pantalla, apoyo irracional a los propios aunque sean peores, entusiasmo hist\u00e9rico tras su victoria o agresiva frustraci\u00f3n tras la derrota, par\u00e1lisis general, crisis de p\u00e1nico, amnesia total de los problemas, etc.). Ciertamente, no hay mejor inductor del coma colectivo que un partido del equipo local, droga capaz de tensar al l\u00edmite los m\u00fasculos, espasmar las coronarias, destrozar los nervios, agotar las cuerdas vocales y anular la mente del aficionado en pleno coloc\u00f3n, mientras la muerte aguarda pacientemente tras el sof\u00e1 el momento de pitar su final, sin ninguna intenci\u00f3n de conceder esos minutos de descuento en los que a\u00fan es posible la salvaci\u00f3n.<\/DIV><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La c\u00e9lebre sentencia de Karl Marx: \u00abLa religi\u00f3n es el opio del pueblo\u00bb, est\u00e1 hoy tan caducada como el socialismo ut\u00f3pico que concibi\u00f3. Pues aquel potente analg\u00e9sico, pionero en la historia del adormecimiento de la conciencia social de la humanidad, se ha visto superado con el tiempo por otros derivados opi\u00e1ceos cada vez m\u00e1s eficaces, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/86"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=86"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/86\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=86"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=86"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=86"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}