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	<title>‘Las dos señoras Grenville’, los ricos también matan | Entre páginas - Blogs larioja.com</title>
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		<title>‘Las dos señoras Grenville’, los ricos también matan | Entre páginas - Blogs larioja.com</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Oct 2015 09:02:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Jiménez</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><a href="/entre-paginas/wp-content/uploads/sites/58/2015/10/9788416213023_242.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-26" title="Las dos señoras Grenville" src="/entre-paginas/wp-content/uploads/sites/58/2015/10/9788416213023_242.jpg" alt="" width="195" height="300" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/58/2015/10/9788416213023_242.jpg 1654w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/58/2015/10/9788416213023_242-195x300.jpg 195w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/58/2015/10/9788416213023_242-768x1179.jpg 768w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/58/2015/10/9788416213023_242-667x1024.jpg 667w" sizes="(max-width: 195px) 100vw, 195px"></a>Secretos y mentiras, son, inevitablemente, parte de cualquier vida. No podemos negar que una porción de nuestra energía va destinada a ocultar ante los demás los aspectos <strong>menos populares</strong> de nuestra vida. Barnizamos sus miserias y excentricidades con una espesa capa de imaginación tratando de que nunca sean descubiertas. Una tarea que, sin duda, se vuelve especialmente ardua para aquellos cuya vida es <strong>pública</strong>, siendo uno de los principales inconvenientes de la fama.</p>
<p><span id="more-23"></span></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Aunque, como en todo, hay clases y clases. Quien ha decidido ser una figura pública por sí mismo y juega sobre el terreno de forma individual, puede sentirse afortunado frente al que se ve inmerso en su propia fama por el simple hecho de haber nacido con un <strong>apellido célebre</strong>. En este caso, los errores y descuidos de su vida, imposibles de evitar, afectarán no solo a su propia figura, sino a la de todos los que comparten su reconocimiento. Forman parte de un todo, sus vidas no son suyas, sino que se deben a algo <strong>superior a ellos</strong>: el buen nombre de su familia.</p>
<p>Un clan así es el coprotagonista de ‘Las dos señoras Greenville’, el primer éxito literario del cronista social <strong>Dominick Dunne</strong> publicado en 1985 y  rescatado por Libros Asteroide el año pasado. La protagonista, que no la ‘buena’, de la hisotoria es Ann Arden, una chica ambiciosa de orígenes humildes que ve reflejada su ansiada escalada social en el personaje de Billy Greenville, un apuesto heredero de una de las <strong>fortunas más importantes</strong> de Nueva York. Seducirle y casarse con él no supone una tarea difícil para la astuta y dotada joven. Su verdadero reto consiste en ser aceptada por el resto de su familia, especialmente por la matriarca de la misma, Alice Grenville, cuyo desencanto por el casamiento de su hijo con una buscavidas de clase inferior solo podrá mostrar <strong>en privado</strong>. Ante los fotógrafos, periodistas, amigos y demás individuos ajenos a la familia, esa unión tiene que ser pura felicidad.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Por si fuera poco lidiar con una unión poco afortunada, el clan Grenville deberá de sobrevivir a un acontecimiento dentro del mismo que, si bien supondría una gran desgracia en cualquier familia anónima, para una célebre es una verdadera hecatombe. La sospechosa <strong>muerte de Billy</strong> tras una de las múltiples fiestas de sociedad a las que asiste el matrimonio fijará el foco mediático en la familia y dejará una cicatriz en su apellido que la destreza de su matriarca no podrá ocultar.</p>
<p>Comenzando por el desgraciado final de la protagonista, Dunne desglosa durante toda la novela su profundo conocimiento de la <strong>alta sociedad</strong>, describiendo a la familia Grenville casi como a una <strong>secta</strong> de la que es imposible huir, obligando a sus miembros a seguir sus normas para siempre y a rendir pleitesía a su líder, Alice. Nadie es feliz para siempre ni come perdices, aunque lo <strong>aparente</strong>. Esta es la lección que el cronista quiere darnos sobre la idealizada vida de los ricos y famosos, ellos también lloran, sufren, y matan.</p>
<p>El realismo de la novela no solo se debe a la estrecha relación de su autor con la clase social que describe, sino también a que se basa en una <strong>historia real</strong>, la del multimillonario William Woodward Jr., asesinado en 1955 por su esposa Ann Eden Crowell, que le pegó un tiro al confundirle con un ladrón. Ella no tuvo un destino mejor, la publicación de ‘Plegarias atendidas’ de <strong>Truman Capote</strong> supuso su muerte, tanto social, ya que en él se afirmaba que la muerte de su marido fue premeditada, como real, puesto que la llevó al suicidio.</p>
<p>Una cosa está clara: solo puede haber una señora Grenville, una debe de destacar y consagrarse ante la mirada pública como la<strong> verdadera representante</strong> y propietaria del codiciado apellido. Para bien o para mal, solo una de las dos, Alice o Ann, quedará en la memoria colectiva, bien por sus aciertos, o por sus desgracias.</p>
</body></html>
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