{"id":119,"date":"2016-07-05T11:45:40","date_gmt":"2016-07-05T09:45:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/entre-paginas\/?p=119"},"modified":"2017-09-03T13:26:00","modified_gmt":"2017-09-03T11:26:00","slug":"reina-del-crimen-hechiceras-armadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entre-paginas\/2016\/07\/05\/reina-del-crimen-hechiceras-armadas\/","title":{"rendered":"\u2018Reina del crimen\u2019, hechiceras armadas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">&#8220;<em>Has de decidir qui\u00e9n eres, ni\u00f1a<\/em>, me dijo en una ocasi\u00f3n. <em>Una vez lo sepas, todos los dem\u00e1s lo sabr\u00e1n tambi\u00e9n<\/em>&#8220;<\/p>\n<div id=\"attachment_122\" style=\"width: 209px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"\/entre-paginas\/wp-content\/uploads\/sites\/58\/2016\/07\/reina_portada2.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-122\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-122\" title=\"'Reina del crimen'\" src=\"\/entre-paginas\/wp-content\/uploads\/sites\/58\/2016\/07\/reina_portada2.jpg\" alt=\"\" width=\"199\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/58\/2016\/07\/reina_portada2.jpg 1063w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/58\/2016\/07\/reina_portada2-199x300.jpg 199w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/58\/2016\/07\/reina_portada2-768x1157.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/58\/2016\/07\/reina_portada2-679x1024.jpg 679w\" sizes=\"(max-width: 199px) 100vw, 199px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-122\" class=\"wp-caption-text\">Editorial: Valdemar\/Es Pop | P\u00e1ginas: 232 | Precio: 18\u20ac<\/p><\/div>\n<p>Lleva un glamuroso vestido ajustado, guantes a juego, maquillaje y pelo impecables, tiene una piel de porcelana, mirada felina, quiz\u00e1, sostiene un cigarrillo entre sus labios rojos, y, sobre todo, tiene dos piernas kilom\u00e9tricas. A esta descripci\u00f3n corresponde el personaje que no puede faltar en toda novela negra: la <em>femme fatale. <\/em>Conocida popularmente por <strong>su sensual ambig\u00fcedad y facilidad para embaucar al protagonista masculino<\/strong>, suele permanecer en un segundo plano sin que se profundice en su psique. Megan Abbott se salta este estereotipo en \u2018Reina del crimen\u2019 (Valdemar\/Es Pop Ediciones, 2011), donde convierte a la hechicera en protagonista de su propia historia.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>El relevo generacional, como en cualquier trabajo, tiene que llegar al submundo de las mafias, Gloria Denton lo sabe. Su leyenda ser\u00e1 inmortal, pero ella no, por lo que decide instruir en las artes del crimen a una joven ambiciosa a la que considera su digna sucesora. \u2018La chica\u2019 es quien narra la historia en primera persona, <strong>como una confesi\u00f3n que nunca har\u00eda a un polic\u00eda<\/strong>, relata su inclusi\u00f3n en el mercado negro, su instrucci\u00f3n, sus dudas, miedos e ilusiones. Esa parte obviada com\u00fanmente en el g\u00e9nero para dotar a los \u2018malos\u2019 de un aura de misterio y temor. Sin deshacerse de este \u00faltimo, la protagonista abre una puerta por la que el lector <strong>se cuela a la trastienda<\/strong> de la trastienda, donde se forman los futuros \u2018padrinos\u2019 y \u2018padrinas\u2019. Una suerte de diario de pr\u00e1cticas de la futura reina del crimen.<\/p>\n<p>Su formaci\u00f3n (y la del lector), no exime a la novela de su g\u00e9nero, y el asesinato \u2018obligatorio\u2019 sirve a modo de examen final para la joven, en el que los sentimientos restan puntos. A partir de aqu\u00ed la trama pasa a ser un thriller detectivesco, en el que la protagonista adopta un <strong>doble papel de implicada e investigadora<\/strong>, pues la frialdad que envuelve a su mentora le impide adivinar sus verdaderas intenciones. Un misterio que Abbott sabe dosificar en cap\u00edtulos cortos subdivididos a la vez\u00a0 en p\u00e1rrafos, consiguiendo el objetivo del g\u00e9nero negro: que no puedas evitar pasar de p\u00e1gina en busca de una nueva pieza del puzle.<\/p>\n<p>En este libro los polic\u00edas ya no son los linces que encarnan en papeles protagonistas, sino que los roles se intercambian y pasan a ser secundarios, dependientes,<strong> personajes unidimensionales que persiguen a las f\u00e9minas por motivos no carnales<\/strong>. En la prosa sencilla y cautivadora de Abbott, ellos son un mero instrumento f\u00e1cilmente manipulable. Un t\u00f3pico desmontado en favor de otro: el amor no tiene cabida en el mundo al que acaba de llegar la protagonista. \u00c9ste no le permitir\u00e1 <strong>ascender hasta el puesto de su profesora<\/strong>, una lecci\u00f3n que aprende demasiado bien, como constata el final de la novela.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Has de decidir qui\u00e9n eres, ni\u00f1a, me dijo en una ocasi\u00f3n. Una vez lo sepas, todos los dem\u00e1s lo sabr\u00e1n tambi\u00e9n&#8220; Lleva un glamuroso vestido ajustado, guantes a juego, maquillaje y pelo impecables, tiene una piel de porcelana, mirada felina, quiz\u00e1, sostiene un cigarrillo entre sus labios rojos, y, sobre todo, tiene dos piernas kilom\u00e9tricas. 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