{"id":151,"date":"2016-12-23T11:10:57","date_gmt":"2016-12-23T10:10:57","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/entre-paginas\/?p=151"},"modified":"2017-09-03T13:21:55","modified_gmt":"2017-09-03T11:21:55","slug":"la-vida-de-kostas-venetis-testamento-de-la-decadencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entre-paginas\/2016\/12\/23\/la-vida-de-kostas-venetis-testamento-de-la-decadencia\/","title":{"rendered":"&#8216;La vida de Kostas Venetis&#8217;, testamento de la decadencia"},"content":{"rendered":"<p align=\"right\"><em>\u201cYo nunca tuve la hipocres\u00eda de llamar amor a la verdad al placer de derramar sangre\u201d<\/em><\/p>\n<div id=\"attachment_154\" style=\"width: 222px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"\/entre-paginas\/wp-content\/uploads\/sites\/58\/2016\/12\/La-vida-de-Kostas_Portada_web.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-154\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-154\" title=\"Portada de 'La vida de Kostas Venetis'\" src=\"\/entre-paginas\/wp-content\/uploads\/sites\/58\/2016\/12\/La-vida-de-Kostas_Portada_web.jpg\" alt=\"\" width=\"212\" height=\"319\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/58\/2016\/12\/La-vida-de-Kostas_Portada_web.jpg 565w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/58\/2016\/12\/La-vida-de-Kostas_Portada_web-199x300.jpg 199w\" sizes=\"(max-width: 212px) 100vw, 212px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-154\" class=\"wp-caption-text\">Editorial: Dos Bigotes | P\u00e1ginas: 452 | Precio: 19,95 \u20ac<\/p><\/div>\n<p>Una creencia popular afirma que, cuando se est\u00e1 a punto de morir, toda la vida del moribundo pasa por delante de sus ojos, un repaso por las <strong>proezas y miserias que definen el valor de su existencia<\/strong> justo antes de que esta llegue a su punto final. El protagonista de <em>La vida de Kostas Venetis <\/em>no quiere que esta visi\u00f3n se quede en su mente, pues considera que su vida merece quedar plasmada en el mundo f\u00edsico, por lo que decide trasladarla de sus recuerdos borrosos al papel. Esta es la premisa de una autodenominada hagiograf\u00eda (historia de la vida de un santo) firmada por el escritor rumano Octavian Soviany y editada recientemente por Dos Bigotes. Una novela que convierte al lector en algo m\u00e1s que el testigo de la vida de un santo, llev\u00e1ndole a un viaje por las <strong>sombras de la Europa de finales del siglo XIX<\/strong>.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>El libro se inicia con una nota del autor que indica la procedencia de la historia que se narra a continuaci\u00f3n y plantea dudas sobre cu\u00e1nto hay de invenci\u00f3n del propio Soviany en el libro, pues el \u00fanico m\u00e9rito que se atribuye es el de haber construido \u201cuna obra de archivo\u201d. Recae en el lector la decisi\u00f3n de <strong>creer en la cantidad de ficci\u00f3n o realidad que tiene la historia<\/strong> de Kostas Venetis, una proporci\u00f3n inexacta con la que se alivia el repudio que pueden provocar algunos de sus pasajes m\u00e1s s\u00f3rdidos.<\/p>\n<p>La vida del protagonista se relata como un mito de la antigua Grecia, su ciudad de nacimiento, y es que, a pesar de reconocer su maldad, Kostas Venetis se pretende autodefinir como un ser superior al resto por la gracia de Dios, <strong>una muestra de narcisismo que atraviesa todo el relato<\/strong>, y es el sentimiento que le conduce a \u2018difundir la palabra\u2019 de su vida. Si bien esta consideraci\u00f3n es exagerada, el libro muestra al protagonista como a un aut\u00e9ntico superviviente, un hombre terrenal v\u00edctima de la decadencia de su tiempo que acaba por convertirse en verdugo. El joven Kostas, desde su infancia, sufri\u00f3 el rechazo y maltrato de los dem\u00e1s, incluso en su seno familiar, lo que se plasma como el origen de una profunda misoginia que, adem\u00e1s de marcar su consideraci\u00f3n hacia las mujeres,<strong> tambi\u00e9n le perjudica a \u00e9l mismo<\/strong>, provoc\u00e1ndole auto rechazo.<\/p>\n<p>La estructura de la novela es la de una mu\u00f1eca rusa, su historia no es narrada por el protagonista, sino por su amante, un joven que le cuida durante su enfermedad y al que obliga a escribir la historia que le narra, insisti\u00e9ndole una y otra vez en que no quite ni a\u00f1ada nada suyo. A su vez, dentro de este relato <strong>se suceden los de otros personajes con los que se encuentra<\/strong> Kostas, que contribuyen a retratar la sociedad de la \u00e9poca. El protagonista es utilizado por los dem\u00e1s, se siente como un t\u00edtere al que manejan dichos personajes, que en numerosas ocasiones resultan ser variaciones de s\u00ed mismo, en las que se potencian sus propios sentimientos tenebrosos, como la ira, la venganza, la lujuria, el desprecio o la insatisfacci\u00f3n. Con estos personajes se encuentra a lo largo de un viaje que le lleva desde Venecia a Estambul, Bucarest, Paris o Viena, lugares en los que a veces se encuentra rodeado de lujos y otras en absoluta pobreza, pero siempre intentando <strong>sobrevivir en medio de una lucha de clases<\/strong> en la que no sabe a qu\u00e9 bando pertenece.<\/p>\n<p>De esta reducci\u00f3n m\u00e1s o menos obligada de su vida al instinto m\u00e1s b\u00e1sico, al que le siguen los dem\u00e1s, nace la auto justificaci\u00f3n previa a la muerte de las atrocidades cometidas por Kostas, cuya vileza no es del todo innata. El libro de su vida es, en definitiva, una obra cr\u00edtica sobre una \u00e9poca y un individuo que <strong>invita a reflexionar sobre el presente<\/strong> individual y colectivo. Quiz\u00e1 Kostas Venetis no existi\u00f3, o quiz\u00e1 est\u00e1 en todos nosotros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cYo nunca tuve la hipocres\u00eda de llamar amor a la verdad al placer de derramar sangre\u201d Una creencia popular afirma que, cuando se est\u00e1 a punto de morir, toda la vida del moribundo pasa por delante de sus ojos, un repaso por las proezas y miserias que definen el valor de su existencia justo antes [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":59,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[51,55,91,124,129,160,182,209],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entre-paginas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/151"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entre-paginas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entre-paginas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entre-paginas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/59"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entre-paginas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=151"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entre-paginas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/151\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":177,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entre-paginas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/151\/revisions\/177"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entre-paginas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=151"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entre-paginas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=151"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entre-paginas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=151"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}