{"id":44,"date":"2015-11-19T10:23:42","date_gmt":"2015-11-19T09:23:42","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/entre-paginas\/?p=44"},"modified":"2015-11-19T10:23:42","modified_gmt":"2015-11-19T09:23:42","slug":"critica-el-unicornio-un-hechizo-cruel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entre-paginas\/2015\/11\/19\/critica-el-unicornio-un-hechizo-cruel\/","title":{"rendered":"\u2018El unicornio\u2019, un hechizo cruel"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_46\" style=\"width: 215px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"\/entre-paginas\/wp-content\/uploads\/sites\/58\/2015\/11\/el-unicornio1.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-46\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-46\" title=\"Portada 'El unicornio'\" src=\"\/entre-paginas\/wp-content\/uploads\/sites\/58\/2015\/11\/el-unicornio1.jpg\" alt=\"\" width=\"205\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/58\/2015\/11\/el-unicornio1.jpg 1000w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/58\/2015\/11\/el-unicornio1-206x300.jpg 206w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/58\/2015\/11\/el-unicornio1-768x1120.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/58\/2015\/11\/el-unicornio1-702x1024.jpg 702w\" sizes=\"(max-width: 205px) 100vw, 205px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-46\" class=\"wp-caption-text\">Portada de &#39;El unicornio&#39; | Imagen: Impedimenta<\/p><\/div>\n<p align=\"right\"><em>-\u201cPero sup\u00f3n que amas\u2026 algo que no existe\u201d<\/em><\/p>\n<p align=\"right\"><em>-\u201cEn cierta forma no puedes amar algo que no existe. Yo creo que si amas de verdad, entonces ese algo \u2018existe\u2019. Pero yo no entiendo de esas cosas\u201d<\/em><\/p>\n<p>Uno de los errores m\u00e1s comunes y fatales que comete el ser humano es el de creerse \u2018m\u00e1s despierto\u2019 que los dem\u00e1s, pensar que la percepci\u00f3n propia de la realidad y sus problemas es <strong>\u00fanica y completa<\/strong>. Nadie m\u00e1s entiende realmente c\u00f3mo funciona el mundo, es el \u00fanico con los ojos lo suficientemente abiertos como para comprenderlo y <strong>solucionar<\/strong> sus inc\u00f3gnitas. Esta equivocaci\u00f3n es la que conduce a Marian Taylor, la protagonista de \u2018El unicornio\u2019, a encontrarse en medio de un entorno hostil en el que los secretos son lo \u00fanico real y seguro.<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p>Escrita por Iris Murdoch en 1936 y reeditada por la editorial Impedimenta con la traducci\u00f3n del escritor y guionista Jon Bilbao el a\u00f1o pasado, esta novela rom\u00e1ntico-g\u00f3tica despide las claves del g\u00e9nero por los cuatro cosados: misterio, amor, pasi\u00f3n, terror y un paisaje tenebroso conforman los pilares sobre los que se sostiene una historia tan <strong>surrealista<\/strong> como los colores que la envuelven. Murdoch nos sumerge en un peque\u00f1o mundo apartado, el del castillo de Gaze, cuyos habitantes est\u00e1n unidos por lazos tan estrechos como los familiares y tan indeseados como los que unen a los enemigos. En el centro de todos ellos se encuentra Hannah, la se\u00f1ora del castillo, una criatura que despierta tanta incomprensi\u00f3n entre quienes la rodean que adquiere el car\u00e1cter divino de un personaje de fantas\u00eda, inhumano e impredecible.<\/p>\n<p>Marian, la institutriz reci\u00e9n llegada, agitar\u00e1 la pretendida calma del lugar con su inevitable curiosidad y ganas de ayudar. Una posici\u00f3n que, seguramente, adoptar\u00edamos todos al adentrarnos en ese submundo. Las piezas del complejo rompecabezas son desveladas poco a poco. Como si de una novela <strong>policiaca<\/strong> se tratase, la autora pretende jugar con el lector incit\u00e1ndole a adivinar el misterio que empuja la historia contada antes de llegar a la \u00faltima p\u00e1gina. Una tarea que se vuelve casi imposible cuando todas las cartas est\u00e1n sobre la mesa y dejamos de preguntarnos por el pasado para hacerlo por <strong>el futuro<\/strong> de la idolatrada Hannah. Ella parece la \u00fanica que comprende realmente su situaci\u00f3n y c\u00f3mo debe actuar para mantener el bien en Gaze contra toda adversidad.<\/p>\n<p>La narraci\u00f3n en tercera persona sugiere que el autor lo conoce todo sobre la historia narrada y sus personajes, pero Murdoch no va a ponernos f\u00e1cil <strong>desenmascarar<\/strong> la realidad de la historia. Al igual que le ocurre a Marian, el lector tiene la sensaci\u00f3n constante de que algo oscuro se oculta tras los muros del castillo.<\/p>\n<p>La autora mantiene el ritmo de la historia mediante la perfecta <strong>dosificaci\u00f3n<\/strong> de secretos revelados que, si bien responden a unas preguntas, plantean otras, obligando al lector a avanzar, p\u00e1gina tras p\u00e1gina hasta un final que aclare, o no, si realmente existe el unicornio. Objetivo que tambi\u00e9n persiguen los personajes de la novela, que tampoco podr\u00e1n <strong>volver a la realidad<\/strong> hasta descubrir si Hannah es como el paisaje que les rodea, natural pero ega\u00f1oso, o como el castillo en el que viven, una construcci\u00f3n que puede derrumbarse en cualquier momento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-\u201cPero sup\u00f3n que amas\u2026 algo que no existe\u201d -\u201cEn cierta forma no puedes amar algo que no existe. Yo creo que si amas de verdad, entonces ese algo \u2018existe\u2019. 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