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	<title>Corleone de patio | Que quede entre nosotros - Blogs larioja.com</title>
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	<description>Por Mayte CIRIZA</description>
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		<title>Corleone de patio | Que quede entre nosotros - Blogs larioja.com</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Feb 2006 11:00:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mayte Ciriza</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace unos días asistí a un partido de fútbol entre dos equipos escolares (en uno de ellos jugaba mi hijo mediano), en el que los chicos jugaban con toda normalidad y el espectáculo estaba entre los padres, que daban muestras, por decirlo suavemente, de poca deportividad. Más de una vez he asistido atónita, en plena [&#8230;]]]></description>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p>Hace unos días asistí a un partido de fútbol entre dos equipos<br>
escolares (en uno de ellos jugaba mi hijo mediano), en el que los<br>
chicos jugaban con toda normalidad y el espectáculo estaba entre los<br>
padres, que daban muestras, por decirlo suavemente, de poca<br>
deportividad.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Más de una vez he asistido atónita, en plena Gran Vía, al bochorno de<br>
ver cómo un conductor, con sus hijos pequeños en el coche a la hora de<br>
ir al colegio, pita, insulta y hace todo tipo de aspavientos a otro,<br>
casi siempre por alguna nimiedad. En los programas de televisión, los<br>
guionistas conocen bien cómo los enfrentamientos, los insultos y la<br>
violencia verbal ante las cámaras son los mejores medios para aumentar<br>
la audiencia.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Y tragamos con todo, nadie les reprocha su comportamiento a los que dan<br>
esos violentos ejemplos. Los adultos nos extrañamos, eso sí, del acoso<br>
escolar, nos extrañamos de que el 75% de los estudiantes españoles<br>
encuestados hayan presenciado un acto de violencia contra un compañero<br>
(según un estudio reciente del Centro para el Estudio de la Violencia),<br>
nos extrañamos de que pequeños matones habiten en los patios de<br>
nuestros colegios. Se empieza por quitarle al más débil el bocata a la<br>
hora del recreo y se acaba por grabar con el móvil una paliza, para<br>
enviársela a los colegas de clase, como ha pasado hace poco en Valencia.</p>
<p>La culpa siempre la tienen otros. Pero tenemos que preguntarnos qué<br>
estamos haciendo mal y en qué nos estamos equivocando. Para empezar. Y,<br>
sobre todo, los padres. Muchos han renunciado a educar a sus hijos al<br>
no poder o no querer dedicarles el esfuerzo y el tiempo que requiere.</p>
<p>Los profesores, por su parte, claman por más autoridad, respeto y<br>
reconocimiento social. Y los niños están expuestos todo el día -y sin<br>
crema protectora- a los valores tóxicos de esta sociedad: tener éxito<br>
rápido y sin esfuerzo, competitividad pura y dura, o la obsesión por la<br>
apariencia física. La escuela no es una burbuja en la sociedad, porque<br>
precisamente los que más se empapan de todo son los niños.</p>
<p>En fin, al menos nos estamos concienciando y alguna cosa se está<br>
haciendo en la escuela: normas claras, medidas legales y programas<br>
preventivos y de reeducación. En La Rioja se ha puesto en marcha la<br>
semana pasada un teléfono de ayuda (900.100.509) y un correo<br>
electrónico (acosoescolar@larioja.org). Si te enteras de que hay un<br>
pequeño Corleone en el patio del colegio, no seas cómplice, evita que<br>
suceda, y avisa.</p>
</body></html>
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