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	<title>Mujeres como las de antes | Que quede entre nosotros - Blogs larioja.com</title>
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	<description>Por Mayte CIRIZA</description>
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		<title>Mujeres como las de antes | Que quede entre nosotros - Blogs larioja.com</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Jul 2007 15:30:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mayte Ciriza</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi abuela nunca me había contado esta historia. Estábamos dando un paseo por el parque cuando me dijo que su maestra en Leiva, hace la tira de años, había propuesto a sus padres que la enviaran a estudiar a la Universidad. Al enterarse mi bisabuela de que eso suponía cuatro o cinco años, le dijo [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="color: black;">Mi abuela nunca me había contado esta<br>
historia. Estábamos dando un paseo por el parque cuando me dijo que su maestra<br>
en Leiva, hace la tira de años, había propuesto a sus padres que la enviaran a<br>
estudiar a la Universidad. Al enterarse mi bisabuela de que eso suponía cuatro<br>
o cinco años, le dijo a la maestra que para entonces ya se habría casado y que<br>
para qué demonios le iba a servir una carrera una vez casada. Luego se casó,<br>
precisamente, con un maestro, y tanto tiempo después, a sus 88 años, de lo que<br>
se lamenta mi abuela es de no haber estudiado una carrera que le hubiera<br>
permitido tener un trabajo remunerado. Porque trabajar, ¡anda que no ha<br>
trabajado! Crió a cinco hijos en un pueblo y en aquellos años duros de la<br>
posguerra.</span></p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="color: black;">Siempre me ha dicho que lo más importante<br>
es que las mujeres tengan una independencia económica, “así que, hija mía, tú<br>
aplícate para que no tengas que depender de nadie”. Todo lo contrario del ideal<br>
femenino vigente durante tantos años.</span></p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="color: black;">Ese modelo de mujer se recoge en un<br>
artículo de hace 50 años en este mismo periódico, que me envió hace poco un<br>
buen amigo. Bajo el título “¿Cómo le gustaría que fuera su novia? ¿Y su mujer?”,<br>
se publicaba en “La Nueva Rioja” de entonces que “los hombres se reúnen en el<br>
café y comentan y critican continuamente a la mujer… Ese ideal femenino, ese<br>
concepto de mujer que buscan cuando son solteros y que luego desean encontrar<br>
en la mujer una vez casados”. Y se recogen los pareceres de “un hombre de<br>
negocios, un intelectual, un hombre de la calle, un trabajador y un<br>
oficinista”. </span></p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="color: black;">Según ese ideal femenino, “si el hombre<br>
trabaja, si somos nosotros los que tenemos que ganarnos la vida, la mujer debe<br>
atemperar sus planes a nuestras ocupaciones. Obligo a que me tenga los<br>
calcetines dispuestos, la camisa planchada, los botones zurcidos”. “Exijo un<br>
hogar ordenado, las zapatillas en su sitio, el batín… Que sepa cocinar bien<br>
para poderme mostrar orgulloso de invitar a cualquier compañero de trabajo o a<br>
mi jefe de sección”, o “exactitud en las comidas y en los desayunos. Por eso<br>
busco una mujer que sea puntual en levantarse. Debe tener buen carácter para<br>
cuando venga malhumorado”. Menos mal que no todo era así, al “hombre<br>
intelectual” le “horroriza la idea de que la mujer sea sólo una máquina de<br>
fabricar hijos y una criada que continuamente esté limpiando la casa”, pero es<br>
la excepción (se puede encontrar una trascripción íntegra del artículo en </span><a href="../../entrenosotros"><span style="color: windowtext;">https://blogs.larioja.com/entrenosotros</span></a>).</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="color: black;">Aunque a muchos nos parezcan del<br>
paleolítico, por desgracia algunos siguen funcionando con estos mismos esquemas<br>
mentales y sociales. Lo que se esconde<br>
en estos comentarios es la idea de posesión y sumisión de la mujer, que es lo<br>
que está detrás de la incesante violencia contra las mujeres. ¡Que razón tiene<br>
mi abuela! La mayor revolución de los últimos tiempos es la emancipación de las<br>
mujeres. Y es que, afortunadamente, cada vez quedan menos mujeres como las de<br>
antes.</span></p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="color: black;"><br></span></p>
<p><img src="/entrenosotros/files/CopiadeELCORREO001_01.jpg" align="middle" hspace="150"></p>
<p><b>Artículo publicado en Diario La Nueva Rioja. 1957<br><font color="#008080" size="3"><br></font></b></p>
<div><font color="#008080" size="3"><b><font color="#333399">¿Cómo le gustaría que fuese su novia? ¿Y su mujer?</font>
</b><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p></p></font></div>
<p align="justify">¡Las mujeres!… ¡Las mujeres!…<br>
Los hombres se reúnen en el café, en el plácido casino a media luz, y comentan<br>
y critican continuamente a la mujer. Opinan y discuten, y de esas discusiones<br>
nace el ideal tipo. Ese ideal femenino, ese concepto de mujer que buscan cuando<br>
son solteros y que luego desean encontrar en la mujer una vez ya casados.</p>
<div align="justify"></div>
<p>Escuchemos algunos pareceres:</p>
<div align="justify"></div>
<p align="justify"><b>Un hombre de negocios.-</b><br>
Cuando era soltero, exigía de mi novia la comprensión. Soy un hombre que<br>
dispongo de poco tiempo y por lo mismo me resulta muy complicado el que ella me<br>
obligase a estar todas las tardes, de siete a diez, haciéndole compañía. Si el<br>
hombre trabaja, si somos nosotros los que tenemos que ganarnos la vida, la mujer<br>
debe atemperar sus planes a nuestras ocupaciones. Ya después de casado me gusta<br>
que mi mujer sea hogareña. Obligo a que me tenga los calcetines dispuestos, la<br>
camisa planchada, los botones zurcidos…</p>
<div align="justify"></div>
<p align="justify"><b>Un hombre intelectual.-</b><br>
Para mí, la mujer es algo compañero. En la vida de un hombre, la novia, al<br>
igual que la esposa, es un ideal maravilloso. Sirve de estímulo, de inspiración. Busco, pues, en<br>
ella la colaboración más perfecta. Que viva mis alegrías y mis fracasos, que<br>
espiritualmente seamos también uno. Me horroriza la idea de que la mujer sea<br>
sólo una máquina de fabricar hijos y una criada que continuamente esté<br>
limpiando la casa. Me alegra que tenga inquietudes intelectuales, que lea, que<br>
guste de la música y pintura, y a ser posible que tenga una bonita profesión<br>
liberal. </p>
<div align="justify"></div>
<p align="justify"><b>Un hombre trabajador.-</b><br>
Cuando era novio, exigía de mi mujer una completa fidelidad. Nada de coqueteos<br>
ni de trajes escotados. Ya de casados, exijo que sea hogareña. Que tenga a los<br>
hijos limpios y cuidados, que la comida esté preparada a tiempo y que sea buena<br>
administradora. </p>
<div align="justify"></div>
<p align="justify"><b>Un hombre de la calle.-</b><br>
Para mí, la mujer debe dedicar un cuarto de hora al pensamiento de que hay algo<br>
más importante que el tamaño de su cabellera, y otro cuarto de hora a<br>
compenetrarse de la importancia de sus condición. Me gusta encontrar en la<br>
mujer-novia audacia para trabajar, prudencia, tenacidad, blandura y sentido<br>
hogareño. Ya de casados, que tenga siempre la idea de que el matrimonio no es<br>
un fin, sino un comienzo. Que sea bondadosa, que cuide de la casa y que se<br>
preocupe por los hijos. Eso, para mí, es lo fundamental.</p>
<div align="justify"></div>
<p align="justify"><b>Un hombre oficinista.-</b> La<br>
vida de la mujer debe atemperarse a mi horario. Exactitud en las comidas y los<br>
desayunos. Sobre todo en los desayunos. Por eso busco una mujer que sea puntual<br>
en levantarse y en recogerme a la salida de la oficina. Debe de tener buen<br>
carácter para cuando venga malhumorado. Exijo un hogar ordenado, las zapatillas<br>
en su sitio… el batín… Que sepa cocinar bien para poderme mostrar<br>
orgullosos de invitar a cualquier compañero de despacho o a mi jefe de<br>
sección…</p>
<div align="justify">
  </div>
</body></html>
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