{"id":276,"date":"2012-05-30T18:10:52","date_gmt":"2012-05-30T17:10:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/entrenosotros\/?p=276"},"modified":"2012-05-30T18:10:52","modified_gmt":"2012-05-30T17:10:52","slug":"no-me-no-me-que-te-que-te","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrenosotros\/2012\/05\/30\/no-me-no-me-que-te-que-te\/","title":{"rendered":"No me, no me&#8230;, que te, que te&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>\u201c\u00a1Pero si te dejas lo mejor!\u201d, le dec\u00eda yo a mi hija, que quitaba lo m\u00e1s maduro de una pera en el postre. De repente, me di cuenta de que estaba repitiendo una frase o\u00edda en mi casa a mi madre cientos de veces, siendo yo entonces la adolescente. Como esta, tantas otras, como cuando nos dec\u00edan, y ahora yo repito en el desayuno: \u201ct\u00f3mate el zumo, que se van las vitaminas\u201d; o esa pregunta tan repetida de \u201c\u00bfhas cerrado con llave?\u201d; o esa advertencia de \u201ccomo me levante, te vas a enterar\u201d; o \u201cno es m\u00e1s limpio el que mucho limpia, sino el que poco mancha\u201d; o, apelando al orden de vivir, \u201crecoge esa leonera\u201d, \u201cpero, \u00bft\u00fa te has pensado que esto es un hotel?\u201d; o, harta ya de que no hagan los hijos lo que tienen que hacer, les dices \u201cesto lo haces y punto\u201d, o \u201cporque lo digo yo\u201d. Y, \u00bfqui\u00e9n no ha dicho: \u201ccuento tres\u201d?<\/p>\n<p>Frases como estas, hasta 101, recoge la periodista Amaya Ascunce en su libro \u201cC\u00f3mo no ser una drama mam\u00e1\u201d, libro que nace de un blog (<a href=\"http:\/\/www.comonoserunadramamama.com\/\">www.comonoserunadramamama.com<\/a>), en el que ha ido incorporando, durante semanas, todas esas frases que hemos o\u00eddo en casa, sobre todo a las madres.<\/p>\n<p>Cada vez estoy m\u00e1s de acuerdo con eso de que de peque\u00f1o piensas que tus padres lo saben todo, de adolescente crees que tus padres no tienen ni idea de nada y de adulto reconoces que qu\u00e9 raz\u00f3n llevaban tus padres. Y esto vale para los momentos importantes y para esas frases hechas que pueblan nuestro d\u00eda a d\u00eda. De pronto te das cuenta de que acabas de pronunciar aquella frase que o\u00edas en casa, que te sacaba de quicio o te parec\u00eda rid\u00edcula, o sencillamente no hac\u00edas ni caso y nunca pensaste que pudieras repetir: \u201cni pero, ni pera\u201d, \u201csi eres mayor para trasnochar, tambi\u00e9n para madrugar\u201d, \u201ccomo te vea con un cigarro, te lo tragas\u201d.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo son frases de madres, los padres tampoco se quedan atr\u00e1s. Tengo cuarenta y ocho a\u00f1os y mi padre a\u00fan me dice \u201cabr\u00edgate bien la garganta que te vas a enfriar\u201d en cuanto refresca un poco; y si el cielo se pone gris, aunque no tenga pinta de llover, \u201cno te olvides de coger un paraguas por si acaso\u201d; y siempre lo de \u201cno bebas eso tan fr\u00edo\u201d. No me quejo, ah\u00ed est\u00e1 mi amigo \u00c1ngel, soltero y ya jubilado, a quien, cuando llega a casa despu\u00e9s de la 1 de la noche, su padre le reprocha: \u201cpero, \u00bfestas son horas de llegar?\u201d.<\/p>\n<p>Hay una parte positiva en esta sabidur\u00eda popular, la que tiene que ver con insistir en una vida ordenada, con valorar lo que tienes y no derrochar, con vivir de acuerdo con tus posibilidades y de forma austera. No es tan positivo ese aire como de exagerar las cosas, de dramatizar las situaciones (de ah\u00ed el t\u00edtulo del libro \u201cdrama mam\u00e1\u201d). Pasan las generaciones y los sistemas educativos, cambian las pedagog\u00edas, pero estas frases permanecen. Y alguna es para utilizar tambi\u00e9n fuera de casa, m\u00e1s de una vez a m\u00e1s de uno es para decirle eso que sin decir nada lo dice todo: \u201cno me, no me\u2026 que te, que te\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/entrenosotros\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2012\/05\/drama-mama1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-279\" title=\"drama-mama\" src=\"\/entrenosotros\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2012\/05\/drama-mama1.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"494\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2012\/05\/drama-mama1.jpg 550w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2012\/05\/drama-mama1-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00a1Pero si te dejas lo mejor!\u201d, le dec\u00eda yo a mi hija, que quitaba lo m\u00e1s maduro de una pera en el postre. De repente, me di cuenta de que estaba repitiendo una frase o\u00edda en mi casa a mi madre cientos de veces, siendo yo entonces la adolescente. Como esta, tantas otras, como cuando [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrenosotros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/276"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrenosotros\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrenosotros\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrenosotros\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrenosotros\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=276"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrenosotros\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/276\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrenosotros\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=276"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrenosotros\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=276"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrenosotros\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=276"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}