<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Entre visillosCorinna &#8211; Entre visillos</title>
	<atom:link href="https://blogs.larioja.com/entrevisillos/tag/corinna/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.larioja.com/entrevisillos</link>
	<description>María Antonia San Felipe</description>
	<lastBuildDate>Fri, 05 Jun 2026 17:35:33 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>

<image>
	<url>https://blogs.larioja.com/entrevisillos/wp-content/uploads/sites/25/2017/05/cropped-M-Antonia-2-2-32x32.jpg</url>
	<title>Corinna &#8211; Entre visillos</title>
	<link>https://blogs.larioja.com/entrevisillos</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
		<item>
		<title>Volver en Navidad</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/entrevisillos/2021/12/11/volver-en-navidad/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/entrevisillos/2021/12/11/volver-en-navidad/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 11 Dec 2021 04:00:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Antonia San Felipe</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Abu Dabi]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[avaricia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[bragueta]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Corinna]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[decepción]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[desvaríoa]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[monarquía]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[oriente]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[rey Juan Carlos I]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[volver en Navida]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.larioja.com/entrevisillos/?p=2608</guid>
		<description><![CDATA[Según los anuncios de la tele si te has ido lejos la mejor época para volver a casa es la Navidad. Dicen que es tiempo propicio a los perdones y a eso de pelillos a la mar, aunque abunden más las máscaras que en Carnaval. El anuncio filtrado a los medios de comunicación de que [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Según los anuncios de la tele si te has ido lejos la mejor época para volver a casa es la Navidad. Dicen que es tiempo propicio a los perdones y a eso de pelillos a la mar, aunque abunden más las máscaras que en Carnaval. El anuncio filtrado a los medios de comunicación de que el rey Juan Carlos I quiere volver a España es una forma de testar el ánimo de los españoles. En <em>roman paladino</em> la mano que mece la cuna de la monarquía quiere saber si el horno y el trono están para bollos. No vaya a ser que se nos queme el pastel.</strong></p>
<p><strong>            Un día de sol ardiente el antiguo rey de España decidió irse a oriente sin que nadie se lo pidiera. Todos fuimos conscientes de que había puesto pies en polvorosa. Partió como si fuera un Aquiles de pies ligeros y con el sigilo de quien conoce el pecado que ha cometido y teme que descubran la magnitud de la falta. Ya saben que la vergüenza impide mirar de frente, y él, por mucho rey que fuera, no podía mirarnos a la cara sin sonrojarse. Así fue que se nos quedó en la boca un cierto regusto a almendras amargas.</strong></p>
<p><strong>            Mientras el rey emérito se instalaba en Abu-Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, una explosión de escándalos, como una bomba racimo, nos dejaba boquiabiertos. Todavía recuerdo lo de la máquina para contar la montonera de billetes procedentes de presuntas comisiones que, según la versión de Corinna, la ex-amante del ex-rey de España, había en la Zarzuela. Todos lo imaginamos sumando los 65 millones que le había transferido como prueba de su amor.</strong></p>
<p><strong>            Cuando amaina el temporal judicial y la desmemoria ha cubierto el eco de sus hazañas de avaricia y de bragueta, el rey quiere volver a una España que ha perdido la inocencia. Juan Carlos I quiere regresar a palacio y con una asignación pública para sus gastos. Nadie puede negarle sus méritos del pasado, igual que no pueden ocultarse los errores del presente. Juan Carlos I dilapidó su prestigio, nos decepcionó y ahora alega en sus juicios pendientes la inmunidad que confundió con la impunidad. En la madurez democrática la ciudadanía ya no acepta el ocultamiento de sus irregularidades, bastante tiene con sobrevivir a la crisis y a la desigualdad que la pandemia ha provocado. La gente quiere saber la verdad aunque habría preferido que su rey hubiera tenido el comportamiento ejemplar que el cargo se merece. En el aire queda una pregunta: ¿ha fallado la monarquía parlamentaria o quien la representaba? Es disparatado pretender hacer borrón y cuenta nueva. La gente quiere saber toda la verdad, la que se ha ocultado para proteger a Juan Carlos I, no a la monarquía.</strong></p>
<p><strong>            Si quiere volver de oriente, hágalo, pero no espere que vayamos a recibirlo con aplausos como a los reyes magos. No traiga oro, ni incienso, ni mirra, solo arrestos  para aceptar el desafecto que sus desvaríos sembraron.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/entrevisillos/2021/12/11/volver-en-navidad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>2608</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>¡Ay, Majestad!</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/entrevisillos/2020/07/11/ay-majestad/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/entrevisillos/2020/07/11/ay-majestad/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 11 Jul 2020 05:00:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mariaantoniasanfelipe</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[comisiones]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Corinna]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[corona]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[honor]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Juan CarlosI]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Majestad!]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[República]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[reyes]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[¡Ay]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.larioja.com/entrevisillos/?p=2223</guid>
		<description><![CDATA[Hubo un tiempo en el que iba a centros escolares a dar charlas sobre la Constitución. Confieso mi preferencia por las aulas de primaria donde explicar su importancia no requería recitar artículos sino destacar su valor regulador de nuestra convivencia. Descubrí que los más pequeños sentían un interés especial por el rey Juan Carlos I. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hubo un tiempo en el que iba a centros escolares a dar charlas sobre la Constitución. Confieso mi preferencia por las aulas de primaria donde explicar su importancia no requería recitar artículos sino destacar su valor regulador de nuestra convivencia. Descubrí que los más pequeños sentían un interés especial por el rey Juan Carlos I. No sé si comprendían que eso de ser rey no era como en los cuentos que leemos en la infancia. En ellos, el rey ordena y manda sin límites y enseguida nos congraciamos con los reyes buenos y detestamos a los déspotas, pero a todos les atribuimos un poder ilimitado no sometido a leyes sino a sus propios deseos. Cuando les explicaba que en una monarquía constitucional los reyes reinan pero no gobiernan, sus rostros dibujaban la sorpresa e incluso el asombro. No entendían que la democracia excluye la impunidad y la Ley, limita y delimita el poder de cada institución.</strong></p>
<p><strong>Ya sé que esto parece una simpleza pero a esos niños, hoy adultos, como a muchos españoles se les habrán caído los palos del sombrajo al ver el descrédito que Juan Carlos I ha atesorado por olvidar algo tan básico. El 14 de abril de 2012, todos los españoles conocimos de su operación urgente, tras haberse roto la cadera cazando elefantes en Botsuana. Desde entonces el rey ingresó en el gran museo de figuras incómodas de nuestra historia. Sus amores con Corinna Larsen alumbraron a la opinión pública sus devaneos extramatrimoniales. Todos eran conocidos aunque fueran silenciados por la prensa. En esto imita a sus antepasados, ya fueran Austrias o Borbones. Ni Felipe II dejó que su catolicidad le impidiera satisfacer a su bragueta. </strong></p>
<p><strong>Así que el respeto que Juan Carlos I, tras el 23-F, ganó de los españoles, incluso entre los de corazón republicano, comenzó a desteñirse por el uso y abuso de sus prerrogativas y la complicidad de los aduladores. Cuando lo de Botsuana no sabíamos nada de las dádivas (65 millones de euros) recibidas del rey Abdulá de Arabia Saudita en la cuenta número 505523 de la Lucum Foundation del banco Mirabaud en Ginebra. Abdulá no gobierna una democracia así que busca el prestigio internacional que le niega su despotismo. Ambos saben que el lavado de cara en occidente cuesta dinero. Tratar de explicar el tejemaneje en el que está envuelto el Rey emérito me supera, pero ya se sabe que todo lo que necesita un croquis para ser justificado es que esconde supuestos delitos fiscales o económicos. </strong></p>
<p><strong>¡Ay, Majestad!, usted sabrá si mereció la pena hacerse rico trapicheando, presuntamente, comisiones y tirando por la borda su prestigio y el de la institución de la Corona o haber vivido dignamente con la asignación del Estado y con el honor intacto. Creo, Señor, que nadie habrá contribuido tanto como usted a la causa republicana en su propio Reino</strong>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/entrevisillos/2020/07/11/ay-majestad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>2223</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>El cuento de la condena</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/entrevisillos/2017/02/25/el-cuento-de-la-condena/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/entrevisillos/2017/02/25/el-cuento-de-la-condena/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 25 Feb 2017 06:15:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Antonia San Felipe</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Bárbara Rey]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Corinna]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[de la condena]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[el cuento]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Felipe VI]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Juan Carlos I]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Urdangarín]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/entrevisillos/?p=1036</guid>
		<description><![CDATA[Cuenta la prensa que en el Reino de España la Justicia ha condenado ejemplarmente a un infante consorte. Dicen las voces del coro del gran teatro español que, como el sol al mediodía, la justicia reluce y brilla con la absolución de una infanta. Proclaman los abogados del infantado que la justicia es igual para [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="/entrevisillos/wp-content/uploads/sites/25/2017/02/urdangarin.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter  wp-image-1037" style="width: 327px;height: 219px" src="/entrevisillos/wp-content/uploads/sites/25/2017/02/urdangarin.jpg" alt="" width="300" height="186" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/25/2017/02/urdangarin.jpg 980w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/25/2017/02/urdangarin-300x186.jpg 300w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/25/2017/02/urdangarin-768x476.jpg 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Cuenta la prensa que en el Reino de España la Justicia ha condenado ejemplarmente a un infante consorte. Dicen las voces del coro del gran teatro español que, como el sol al mediodía, la justicia reluce y brilla con la absolución de una infanta. Proclaman los abogados del infantado que la justicia es igual para todos. Salgo a la calle y observo que nadie en el bar, en la fila de la carnicería, en la peluquería, en el andamio o en la oficina cree que se haya hecho justicia, incluso se duda de su exitencia. En minutos España se llenó de chistes y chirigotas, los wasaps colapsados y el twiter desbocado.</strong><br />
<strong>           -¡Qué vergüenza!- es la frase más escuchada.</strong><br />
<strong>          -¿Y qué esperabas?- es la respuesta más repetida.</strong><br />
<strong>          Instalada en la desilusión general, leo que Luis Roldán, el político corrupto más famoso del país hasta que llegó la nueva hornada de sinvergüenzas, da varios consejos a Iñaki, el infante consorte, para que su posible estancia en prisión le resulte más llevadera. La soledad es una maldición para quienes han vivido entre aduladores y oropeles.</strong><br />
<strong>           También me cuentan que Bárbara Rey está desolada ya que, tras haber ocupado portadas por los amoríos con el rey emérito, ha vuelto al plano oscuro de la actualidad, del que muchos piensan que jamás debió haber salido. Ya saben que la tradición secular enseña que en palacio los trapos sucios (bragas o calzoncillos) se lavan en la lavadora que deja las reputaciones más limpias que la patena, ¡gracias a Dios! Hay que aparentar armonía ya que la Corona es cosa importante para el futuro una nación que tiene a la monarquía ensamblada en la Constitución.</strong><br />
<strong>           Parece que de la princesa Corinna ya nadie se acuerda, ni tampoco del elefante de Botsuana pero cuando se escriba la crónica de este período de nuestra historia se explicará que, en junio de 2014, sería el estallido del caso Noos el que unido a todo lo anterior, puso contra las cuerdas la estabilidad de la Corona de España. El desconcierto fue tal y el descrédito tan amplio que la popularidad de la institución quedó tan menguada que obligó a todos los poderes fácticos del Estado a propiciar la abdicación de Juan Carlos I, algo impensable pocos años antes. Es evidente que el acceso al trono de Felipe VI es la consecuencia directa de los escándalos que iban cercando a la familia real y que se agravaron con los negocios de    Urdangarín realizados, se diga lo que se diga, a la sombra de la Corona.</strong><br />
<strong>           La inocencia de la infanta Cristina sustentada jurídicamente en que nada sabía ni nada recordaba causa, como en el caso de Ana Mato o de la mujer de Bárcenas, tanta indignación como cabreo. En el caso de la infanta que todo lo ignora, porque gracias a su condición de miembro de la Familia Real se efectuaron los negocios. Lo que ha ocurrido estaba escrito. Cristina Federica de Borbón con pagar una multa, que como dice el pueblo llano le sale a devolver, supera el molesto incidente. En conclusión, la infanta ha sido preservada del escarnio y el mochuelo de la condena se lo ha llevado el infante republicano. Lo llamo así porque pocos, como Iñaki Urdangarín, han hecho tanto a favor de la causa republicana en España. Nadie duda que el descrédito del reinado de su suegro fue paralelo a la palmaria evidencia y magnitud del escándalo de sus delitos ya juzgados y, tímidamente, condenados.</strong><br />
<strong>           El final del cuento es conocido. Urdangarín  de momento elude la prisión y seguirá viviendo en Suiza, la tierra prometida de los evasores de fortunas. En lo político, la tormenta pasará y pronto será pasto del olvido. La operación de quienes precipitaron la salida de Juan Carlos I a fin de preservar la continuidad de la Corona en España se ha culminado con gran éxito. Cuentan que el infante republicano puede que algún día visite las mazmorras, pero menos tiempo que el que cuesta amanecer. La infanta Cristina será protegida de su pena en un torreón dorado y lejano, para no ser molestada por ningún intruso. Mientras, en palacio serán felices y comerán perdices por una eternidad. Y colorín, colorado…este cuanto se ha acabado.</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/entrevisillos/2017/02/25/el-cuento-de-la-condena/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1036</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>El infante republicano</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/entrevisillos/2013/04/13/el-infante-republicano/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/entrevisillos/2013/04/13/el-infante-republicano/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 13 Apr 2013 08:47:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Antonia San Felipe</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Barberá]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Camps]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Corinna]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Gallardón]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Jose Luis Sampedro]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[manarquía]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[República]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Urdangarín]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/entrevisillos/?p=374</guid>
		<description><![CDATA[&#160;           De pronto, en España y sin que la clase política (siempre huyendo de la realidad) haya contribuido a ello, el debate sobre monarquía o república ha llegado a la calle de forma natural y me pregunto: ¿a quién se debe el incremento inesperado del número de republicanos en nuestro suelo patrio?, ¿quién ha [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/entrevisillos/wp-content/uploads/sites/25/2013/04/inaki-urdangarin-acusado-por-el-caso-palma-arena.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-375" src="/entrevisillos/wp-content/uploads/sites/25/2013/04/inaki-urdangarin-acusado-por-el-caso-palma-arena.jpg" alt="" width="300" height="201" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/25/2013/04/inaki-urdangarin-acusado-por-el-caso-palma-arena.jpg 625w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/25/2013/04/inaki-urdangarin-acusado-por-el-caso-palma-arena-300x201.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>          De pronto, en España y sin que la clase política (siempre huyendo de la realidad) haya contribuido a ello, el debate sobre monarquía o república ha llegado a la calle de forma natural y me pregunto: ¿a quién se debe el incremento inesperado del número de republicanos en nuestro suelo patrio?, ¿quién ha sido el paladín de esta causa que parecía olvidada en aras del pragmatismo y de la costumbre? Pues ya lo saben, nunca un infante consorte y una falsa princesa lograron convertir en republicanos a tantos monárquicos. Tal como lo veo si ahora hubiera que elegir presidente de honor de la plataforma por el advenimiento de la III República española yo propondría para el nuevo cargo a Iñaki Urdangarín y de madrina a la princesa Corinna. No hay que minimizar la enorme contribución que han tenido en el asunto el expresidente valenciano Francisco Camps, la alcaldesa Rita Barberá, el expresidente balear Jaume Matas o el exalcalde de Madrid y hoy ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. En realidad son ellos y solamente ellos, los que burlaron las normas de contratación administrativa para comprar a Urdangarín humo a precio de oro de 24 kilates, al fin y al cabo el encausado lo único que vendía era el brillo de su glamuroso título de infante consorte y con mucha suerte para él, los dirigentes políticos derrocharon el dinero público de nuestros impuestos por fotografiarse a su lado. Esa es la verdadera estafa y una vez más las víctimas somos nosotros. Por tanto lo sorprendente no es la imputación de la infanta sino que ninguno de ellos esté encausado a estas alturas de la película.  </strong></p>
<p><strong>          Ocurra lo que ocurra con la infanta Cristina, sea procesada o no y absuelto o condenado el matrimonio, lo cierto es que ya nada será como fue. El período en que la monarquía en España, con la complicidad de la prensa, quedaba al margen de todo control político y ciudadano ha terminado. En la memoria de las nuevas generaciones Juan Carlos I ya no es aquel joven rey que frenó el bochornoso golpe de estado de febrero de 1981 y ganó el afecto de millones de españoles sino alguien que, en circunstancias muy difíciles para su pueblo, está cometiendo torpezas como la cacería de Botsuana, su relación entrañable con la princesa Corinna instalada a todo lujo y a cargo del erario público en El Pardo y con una herencia en cuentas suizas de la que no ha dado nunca explicaciones ni a los españoles ni a la hacienda pública. Hoy es evidente el desencanto progresivo con la Corona y cada vez más españoles se preguntan si no es mejor elegir Jefe de Estado cada cuatro años en vez de sostener una institución anacrónica. Hoy por hoy, la herencia política de la Transición ha sido dilapidada de tanto invocarla.  </strong></p>
<p><strong>          Las últimas encuestas señalan dos cosas: la caída en picado del crédito de la Casa del Rey y de los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, que no suman juntos el 50% de la intención de voto. Ambos datos no tienen precedentes. Es urgente que en vez de aparentar que no se han enterado y esconderse en los salones palaciegos para pactar componendas, sus señorías salgan a la plaza pública a escuchar a la soberanía popular. Nuestro sistema político ya no da más de sí. En este país en el que resulta más probable que uno vaya a la cárcel por protestar contra la injusticia que por forrarse en la ciénaga de la corrupción ya no es tolerable que las más altas instituciones del estado hagan como que no ven el basurero en el que viven. En política hay que aprender a asumir responsabilidades, a dimitir y a rendir cuentas y no a forrarse en el ejercicio de un cargo público y hacerse encima el ofendido si es descubierto. Como nos ha enseñado José Luis Sampedro, ese gran español que acaba de dejarnos, en la historia nada se ha conseguido porque hayan querido los de arriba sino por la persistencia en lograrlo de los de abajo. Los de arriba no necesitan cambios porque ellos tendrían que irse los primeros, así que es hora de que los de abajo les ayudemos a encontrar la salida. </strong></p>
<p><a href="/entrevisillos/wp-content/uploads/sites/25/2013/04/Rey_y_Corinna.png"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-376" src="/entrevisillos/wp-content/uploads/sites/25/2013/04/Rey_y_Corinna.png" alt="" width="300" height="157" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/25/2013/04/Rey_y_Corinna.png 623w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/25/2013/04/Rey_y_Corinna-300x157.png 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/entrevisillos/2013/04/13/el-infante-republicano/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>374</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>El peso de la corona</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/entrevisillos/2013/02/01/el-peso-de-la-corona/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/entrevisillos/2013/02/01/el-peso-de-la-corona/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 01 Feb 2013 16:45:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Antonia San Felipe</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[abdicar]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Corinna]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[corona]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[limpieza general]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[peso]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Reina]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[republicanos]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/entrevisillos/?p=336</guid>
		<description><![CDATA[&#160;                Estimada majestad: nunca he escrito a reyes salvo a los Reyes Magos cuando era niña, pero le diré que siempre he sentido gran afecto tanto por el rey Baltasar como por usted mismo. Aunque me confieso republicana siempre le he reconocido una gran capacidad de sintonía con su pueblo pero creo que [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><strong>          <a href="/entrevisillos/wp-content/uploads/sites/25/2013/02/rey-de-españa1.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-340" src="/entrevisillos/wp-content/uploads/sites/25/2013/02/rey-de-españa1.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/25/2013/02/rey-de-españa1.jpg 320w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/25/2013/02/rey-de-españa1-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></strong></p>
<p><strong>     Estimada majestad: nunca he escrito a reyes salvo a los Reyes Magos cuando era niña, pero le diré que siempre he sentido gran afecto tanto por el rey Baltasar como por usted mismo. Aunque me confieso republicana siempre le he reconocido una gran capacidad de sintonía con su pueblo pero creo que ahora el edificio de la Jefatura del Estado comienza a dar signos de una necesaria limpieza general. Es cierto que hoy están en la cuerda floja todos los poderes del Estado porque a todas las luces el tamaño de las cloacas y el hedor que despiden están contaminando todo el sistema democrático que, como usted sabe, tanto nos ha costado construir. </strong></p>
<p><strong>     Señor, es indudable que el año pasado ha sido tan aciago para su Casa Real como para una inmensa mayoría de españoles que sobreviven entre la fila del paro y la pensión del abuelo. Es cierto que las razones por las que últimamente usted tiene un perpetuo dolor de cabeza no son las mismas. A su Casa Real le ha pasado como a mí con la magia del circo. Cuando de pequeña mi padre me llevaba veía a las trapecistas, payasos y equilibristas y me parecía mágicos y envueltos en gasas y lentejuelas brillantes pero cuando fui mayor me di cuenta de los agujeros que había en la lona y en las medias de las trapecistas y entonces los payasos me inspiraban más ternura y pena que risas y regocijos. Pues digamos que más o menos así veo ahora a la monarquía y al resto de las instituciones del Estado, llenas de boquetes y de gente de apariencia honorable que no lo es. </strong></p>
<p><strong>     El príncipe heredero, su hijo, acaba de cumplir 45 años y sin duda usted, Señor, pensará estos días sobre la conveniencia de abdicar o no en este momento. Si usted lo hiciera, algunos alabarían, seguramente con cinismo, su generosidad y su visión de futuro, como ya lo tuvo el 23 de febrero de 1981 cuando un golpe de estado estuvo a punto de destruir el edificio constitucional. Si decidiera hacerlo ahora muchos otros, probablemente más y con mucha más mala leche, le dirían que se va por la puerta falsa y huyendo de la complicidad con las andanzas y la posible condena judicial que puede sobrevenirle a ese yerno guapo, con el que todas las madres soñaban y que está a punto de hacer un gran servicio a los republicanos de este país sin necesidad de conspirar contra la jefatura del Estado. </strong></p>
<p><strong>     Todo se precipita ahora que ya casi se ha olvidado su cacería en Botsuana con la falsa princesa Corinna Sayn Wittgenstein, molestando a la Reina y quebrando su pierna, su salud y su popularidad. Mala papeleta, Señor, pero sin embargo fue capaz de pedir perdón, algo es algo majestad. Ya se sabe que cuando el diablo no tiene que hacer con el rabo mata moscas y su yerno, aburrido como infante consorte decidió utilizar su posición para forrarse frecuentando gobiernos corruptos como el de Matas en Baleares y el de Camps en Valencia, porque era lo que estaba de moda. Lo habían colocado en Telefónica sin tener que pasar ni pruebas ni exámenes ¡Qué le hubiera costado acostumbrarse a su triste y monótona vida a este Iñaki y no que ahora están, él y usted Señor, al borde del precipicio de la credibilidad y de la justicia! No se preocupe, Señor que si es cierto que la justicia es igual para todos, debe caer sobre los culpables el peso de la ley y usted y nosotros respiraremos tranquilos. </strong></p>
<p><strong>      No se preocupe majestad, que no le duela la cabeza, afronte lo que venga y ponga a todos los sinvergüenzas en la puerta de palacio. Caiga quien caiga, no tiemble, que los españoles ya comprendemos que la Corona pesa mucho, pero usted, Señor no olvide que más pesa, más duele y más quiebra el alma tener que robar leche y pañales en el supermercado o pasar el día a la intemperie en la fila del paro sin poder cobrar siquiera 400 euros. Ánimo majestad, deje limpias las cañerías de palacio que nosotros con afecto, respeto y pleitesía le aplaudiremos. Creo que esa es su única tabla de salvación si no quiere que los republicanos y los que no lo son rodeen la Zarzuela. Beso su mano, Señor.</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/entrevisillos/2013/02/01/el-peso-de-la-corona/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>336</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
