{"id":1003,"date":"2016-12-24T10:58:59","date_gmt":"2016-12-24T08:58:59","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/?p=1003"},"modified":"2016-12-24T10:58:59","modified_gmt":"2016-12-24T08:58:59","slug":"cuentos-de-navidad-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/2016\/12\/24\/cuentos-de-navidad-2\/","title":{"rendered":"Cuentos de Navidad"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"\/entrevisillos\/wp-content\/uploads\/sites\/25\/2016\/12\/ca\u00f1ada-real-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-1006\" style=\"width: 323px;height: 217px\" src=\"\/entrevisillos\/wp-content\/uploads\/sites\/25\/2016\/12\/ca\u00f1ada-real-3.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" \/><\/a>A escasos kil\u00f3metros de la opulencia y colindante con los barrios en los que se sobrevive, se extiende la Ca\u00f1ada Real, el coraz\u00f3n geogr\u00e1fico de la miseria de Madrid. Violeta vive all\u00ed, en una casa de cart\u00f3n y maderas cubierta con pl\u00e1sticos de todos los colores que su padre cambia cada cierto tiempo. Violeta sabe que es Navidad porque en los barrios del centro hay luces de colores y porque en el local que C\u00e1ritas tiene cerca de su chabola la hermana Paz les ha dado a los ni\u00f1os el doble de merienda. Con un papel de regalo recuperado de un contenedor del centro ha adornado unos taburetes que hacen de mesa y ha encendido una vela para cenar con su amiga Sara que est\u00e1 sola. Su padre no vendr\u00e1 hasta que se recupere de ese mal que le come por dentro desde hace tiempo. Su madre ya se fue, muri\u00f3 hace tres meses aunque ella no sabe de qu\u00e9. A lo mejor se muri\u00f3 de tristeza que, seg\u00fan Violeta, esa es una enfermedad m\u00e1s destructiva que la peste. Mientras esperan, se comen la merienda de Nocilla, se r\u00eden y se abrazan con fuerza para espantar el fr\u00edo que env\u00edan las estrellas en Navidad.<\/strong><br \/>\n<strong>Hashin se ha dormido, aunque aterido, su rostro dibuja una serena sonrisa muy diferente a la infinita amargura que refleja el semblante de su madre. Amira juega con pedazos de trapos de colores y corre a abrazarse a su madre que la envuelve amorosa en la \u00fanica manta que les queda. En un cobertizo, escondidos como ratas, se alimentan de miedo y sobreviven a la angustia premonitoria de la muerte. En Alepo todos temen a los que pululan por las ruinas, es dif\u00edcil distinguir al enemigo. El sonido de los bombardeos que revientan edificios, destruyen futuros y alimentan rencores, se escucha n\u00edtidamente como si anunciara el fin del mundo. Las madres de Hashin y Amira son hermanas, sus maridos combaten lejos, aunque no saben d\u00f3nde, no hay noticias. Uno se fue con los rebeldes y el otro con Al-Assad. Los ni\u00f1os nacieron al inicio de la guerra, por eso duermen tranquilos, hambrientos y helados, ajenos a la verdad creen que la vida s\u00f3lo consiste en despertar cada ma\u00f1ana abrazados a unas madres que habitan en el miedo porque saben que no queda esperanza.<\/strong><br \/>\n<strong>Huyendo de Boko Haram la familia de Hamal, siguiendo a miles de desesperados, acaba de llegar a un campo de refugiados en el coraz\u00f3n de \u00c1frica. En realidad, la suya no es una familia sino un resignado lamento. S\u00f3lo quedan \u00e9l y dos hijos peque\u00f1os. A su mujer la violaron varios hombres armados y al amanecer ella se clav\u00f3 un cuchillo. A su hija peque\u00f1a la secuestraron y no han vuelto a tener noticias. Hamal cuando despierta sue\u00f1a que est\u00e1 muerto.<\/strong><br \/>\n<strong>Otto sali\u00f3 de casa con una sola misi\u00f3n: hacer feliz a su hija peque\u00f1a porque llega la Navidad. Otto ahora est\u00e1 muerto, junto a su cad\u00e1ver la polic\u00eda encontr\u00f3 una bolsa llena de angelotes, renos y un Pap\u00e1 Noel que, como \u00e9l, qued\u00f3 aplastado por un cami\u00f3n conducido por un asesino que mata al servicio del fanatismo y de la infamia. En Breitscheidplatz, en Berl\u00edn, todo lo ti\u00f1e el dolor. Muy cerca y muy lejos los agitadores del odio, los asesinos y sus ciegos creyentes disfrutan su haza\u00f1a y planifican la siguiente.<\/strong><br \/>\n<strong>Este es nuestro mundo. Que no es perfecto lo sabemos de siempre pero dudo que estemos haciendo lo suficiente para cambiarlo. Contemplo el panorama y m\u00e1s bien creo que nos esforzamos en destruirlo. Yo no s\u00e9 si a ustedes les pasa lo mismo pero estos d\u00edas advierto mucha hipocres\u00eda en el ambiente con forma de \u00e1rbol de Navidad. Al anochecer observo el cielo buscando aquella estrella que me ilusionaba de peque\u00f1a. Me refiero a esa estrella luminosa con prolongada cola que iluminaba mi infancia y que me gustar\u00eda que volviera para alumbrar el futuro con un retazo de esperanza. Pese a todo y aun consciente de que la negrura es la que triunfa en este mundo, de todo coraz\u00f3n les deseo que sean felices siempre, incluso en Navidad.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A escasos kil\u00f3metros de la opulencia y colindante con los barrios en los que se sobrevive, se extiende la Ca\u00f1ada Real, el coraz\u00f3n geogr\u00e1fico de la miseria de Madrid. Violeta vive all\u00ed, en una casa de cart\u00f3n y maderas cubierta con pl\u00e1sticos de todos los colores que su padre cambia cada cierto tiempo. 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