{"id":1448,"date":"2018-03-24T10:12:10","date_gmt":"2018-03-24T08:12:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/?p=1448"},"modified":"2018-03-24T10:12:10","modified_gmt":"2018-03-24T08:12:10","slug":"perdiendo-el-miedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/2018\/03\/24\/perdiendo-el-miedo\/","title":{"rendered":"Perdiendo el miedo"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/25\/2018\/03\/jubilados-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1450\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/25\/2018\/03\/jubilados-2-300x169.jpg\" alt=\"jubilados-2\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/25\/2018\/03\/jubilados-2-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/25\/2018\/03\/jubilados-2-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/25\/2018\/03\/jubilados-2.jpg 1004w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Las placas tect\u00f3nicas se mueven despacio, muy despacio, pero se mueven y en ese desplazamiento, a veces, friccionan entre s\u00ed produciendo terremotos o cambios inesperados. En Espa\u00f1a se han estado produciendo microterremotos impulsados por un malestar general y por la ausencia de sinton\u00eda entre la pol\u00edtica y la calle.<strong>\u00a0Mientras en el Parlamento se gasta la p\u00f3lvora en salvas, los ancianos y las mujeres se han lanzado a las calles sin que ning\u00fan partido pol\u00edtico, ni nuevo ni viejo, hubiera llegado a intuir la intensidad de las movilizaciones. Primero fueron los jubilados quienes se plantaron en el Congreso para advertir al gobierno que no todos ven la situaci\u00f3n del color de rosa que nos pintan. Los abuelos que levantaron este pa\u00eds, las generaciones de la guerra y la posguerra, se han rebelado al observar que est\u00e1n desmantelando el incipiente estado del bienestar que hab\u00edamos conseguido.<\/strong><\/strong><\/p>\n<p><strong><strong>Despu\u00e9s tomaron el relevo las mujeres que alzaron su voz, alta y clara, pidiendo igualdad real. Las calles de Espa\u00f1a se llenaron de abuelas y nietas, de madres e hijas y de muchos hombres que expresaron su solidaridad. Ha sido un movimiento transversal que ha impulsado un nuevo tiempo y que ha pillado por sorpresa a quienes creen que el feminismo es una ideolog\u00eda extremista y no un movimiento igualitario y tambi\u00e9n a quienes dicen entendernos solo cuando necesitan nuestro voto. Ciertamente el 8 de marzo de este a\u00f1o hubo orgullo y alegr\u00eda. Ese d\u00eda se escribi\u00f3 una p\u00e1gina en la historia de las mujeres. El \u00e9xito, reconocido internacionalmente, ha asombrado a muchos, sobre todo, a quienes quieren que nada cambie. <\/strong><br \/>\n<strong>\u00a0Algunos se preguntan por qu\u00e9 ahora, cuando la econom\u00eda despega y la crisis comienza a superarse, jubilados y mujeres inundan las calles. Los portavoces del partido del gobierno han formulado reiteradamente esta pregunta insinuando una manipulaci\u00f3n de las voluntades de jubilados y mujeres por alguna fuerza mal\u00e9fica que solo pretende la destrucci\u00f3n del sistema corrupto en el que hemos vivido en los \u00faltimos a\u00f1os. La respuesta es bien sencilla y se obtiene simplemente mirando lo que sucede a nuestro alrededor. En Espa\u00f1a lo que m\u00e1s crece no es el Producto Interior Bruto (PIB) sino la desigualdad y lo que m\u00e1s ha disminuido no es la corrupci\u00f3n sino la calidad de la clase pol\u00edtica encumbrada.<\/strong><\/strong><\/p>\n<p><strong><strong>Lo m\u00e1s grave es que la desigualdad, la quiebra social y la mejora de la redistribuci\u00f3n de la riqueza nacional son asuntos que parecen desterrados de la agenda pol\u00edtica espa\u00f1ola, por eso, no es de extra\u00f1ar que sean los jubilados y las mujeres quienes se hayan puesto en pie de guerra. Es evidente que el incipiente estado del bienestar que consiguieron los hoy jubilados se est\u00e1 desmantelando. Ellos lo ven no solo en la dimensi\u00f3n de sus pensiones sino en el deterioro de la sanidad p\u00fablica de las que son usuarios habituales. A su lado las mujeres padecen m\u00e1s la precariedad y los bajos salarios y ven, por ejemplo, menos medios en la educaci\u00f3n p\u00fablica de sus hijos.<\/strong><\/strong><\/p>\n<p><strong><strong>Estos d\u00edas un informe del Defensor del Pueblo, que ha pasado desapercibido, ha puesto el dedo en la llaga denunciando una fractura social irreconciliable debido al \u201cpozo de desigualdad\u201d. Seg\u00fan Fern\u00e1ndez Marug\u00e1n, \u201cen Espa\u00f1a el ascensor social ha cambiado de sentido. El Estado social se est\u00e1 reconvirtiendo: los derechos civiles y los derechos sociales se reducen. Ahora arrecia la desigualdad, con el agravante de que la amenaza de exclusi\u00f3n ha ampliado su per\u00edmetro, yendo m\u00e1s all\u00e1 de los tradicionales marginados\u201d. \u00a0Este es el problema crucial de este pa\u00eds y, \u00a1manda narices!, que con lo que cost\u00f3 ampliar las cotas de bienestar, ahora el ascensor social en vez de subir est\u00e9 bajando a velocidad de v\u00e9rtigo. Los viejos y las mujeres quieren pararlo, son ahora la vanguardia, el terremoto que anuncia un tiempo nuevo. Han perdido la paciencia y para no perderlo todo han decidido perder el miedo.<\/strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p> En Espa\u00f1a se han estado produciendo microterremotos impulsados por un malestar general y por la ausencia de sinton\u00eda entre la pol\u00edtica y la calle. 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