{"id":1733,"date":"2018-10-27T00:30:43","date_gmt":"2018-10-26T22:30:43","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/?p=1733"},"modified":"2018-10-27T00:30:43","modified_gmt":"2018-10-26T22:30:43","slug":"mujeres-con-alas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/2018\/10\/27\/mujeres-con-alas\/","title":{"rendered":"Mujeres con alas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Ya s\u00e9 yo que el mundo est\u00e1 fatal. Ya s\u00e9 que vivimos atrocidades injustificables como el cruel asesinato del periodista Jamal Kashogui. Ya s\u00e9 que nadie puede creer que el pr\u00edncipe heredero de Arabia Saud\u00ed, Mohamed Bin Salman vaya a hacer justicia. Ya s\u00e9 yo que lo de vender armas y conservar seis mil puestos de trabajo en C\u00e1diz (30% de paro), contrapone principios e ideales con el pragmatismo recurrente de la raz\u00f3n de estado. Ya s\u00e9 yo que el ejercicio del poder aflora contradicciones y enmienda promesas y que el parlamento espa\u00f1ol es, desde junio, una trinchera. No olvido que mi columna semanal debiera tratar de estas cosas pero hoy quiero tomarme una licencia. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Quiero rendir homenaje a Carmen Alborch, una mujer espl\u00e9ndida, inteligente, culta, profesora, escritora e indudable referencia del feminismo espa\u00f1ol. Alguien que va por delante sin ser consciente de que abre el camino convirti\u00e9ndose en modelo de muchas otras. No se consigue lo que tenemos, lo que hemos avanzado en igualdad y en derechos sin personas como ella. Fue ministra de Cultura del gobierno de Espa\u00f1a y dej\u00f3 alto el pabell\u00f3n de los ministros y pol\u00edticos entre los que destac\u00f3 con la frescura pasional de su alegr\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La pol\u00edtica, contrariamente a lo que se cree, no es una fiesta sino una jungla por la que ella circul\u00f3 con una sonrisa; un servicio a la sociedad que conlleva renuncias y sinsabores, disgustos y desenga\u00f1os. En el camino se pierden amigos, algunos para siempre y, a veces, solo algunas veces, se conoce a gente extraordinaria que deja huella. Conoc\u00ed a Carmen Alborch en la campa\u00f1a de las elecciones municipales de 1995, vino a apoyar mi candidatura a la alcald\u00eda de Calahorra. Hoy, al despedirla, me siento todav\u00eda m\u00e1s honrada que entonces. Guardo en mi memoria la evocaci\u00f3n de aquel mitin y el recuerdo de la fuerza arrolladora que su personalidad irradiaba. Perd\u00ed las elecciones pero, como ella, conserv\u00e9 la alegr\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Aquellos d\u00edas le\u00eda yo <em>Sue\u00f1os en el umbral<\/em>, un libro de F\u00e1tima Mernissi, hoy tambi\u00e9n fallecida. En el acto p\u00fablico que compart\u00ed con la ministra Alborch cont\u00e9 una an\u00e9cdota, que me pareci\u00f3 sugerente entonces y tambi\u00e9n ahora cuando la he rele\u00eddo, pues la ten\u00eda se\u00f1alada desde aquel d\u00eda. Narra Mernissi una historia en un har\u00e9n de Fez (Marruecos). Las mujeres no pod\u00edan salir solas a la calle, deb\u00edan hacerlo acompa\u00f1adas, as\u00ed que su madre so\u00f1aba c\u00f3mo ser\u00eda la luz que llenaba las calles desiertas a primera hora de la ma\u00f1ana. \u00bfSer\u00eda azul o quiz\u00e1s rosada como la del crep\u00fasculo?, se preguntaba sin pretender obtener respuesta. El deseo de recorrer las calles a su antojo era el sue\u00f1o de todas. En el har\u00e9n se relataba un cuento muy celebrado: el de \u201cla mujer con alas\u201d, una mujer que pod\u00eda irse volando cuando le ven\u00eda en gana. Era entonces cuando todas las mujeres en el patio se recog\u00edan el caft\u00e1n, se lo sujetaban y bailaban con los brazos extendidos como si fuesen a alzar el vuelo. Desde entonces, la protagonista se convenci\u00f3 de que todas las mujeres ten\u00edan alas invisibles y que a ella tambi\u00e9n le crecer\u00edan cuando fuera mayor. Era la reivindicaci\u00f3n infantil del deseo de libertad, la principal aspiraci\u00f3n del ser humano, ya sea hombre o mujer.<\/strong><\/p>\n<p><strong>As\u00ed que aquel d\u00eda, de la mano de Carmen Alborch, me atrev\u00ed a reivindicar \u201calas\u201d para todas las mujeres, las alas que ella siempre tuvo. Porque Carmen vol\u00f3 libre y, con clarividencia, vol\u00f3 alto. Sus \u00faltimas palabras, en p\u00fablico, fueron pronunciadas el 9 de octubre, al recibir la m\u00e1s alta distinci\u00f3n de la Generalitat Valenciana. El feminismo, -dijo- \u201cha mejorado la calidad de vida de todos los ciudadanos\u201d, \u201cdeber\u00eda ser declarado patrimonio inmaterial de la humanidad\u201d. Record\u00f3 que es \u201cimprescindible la lucha\u201d y la \u201cesperanza\u201d en una sociedad mejor, confiaba en que el \u201cefecto\u201d contagio surgido en los \u00faltimos tiempos continuara abriendo \u201cm\u00e1s espacios\u201d para las mujeres y para los \u201chombres c\u00f3mplices\u201d. Hasta siempre Carmen, gracias por dejarnos tus alas, volaremos <em>libres<\/em> pero no <em>solas<\/em>.<\/strong><\/p>\n<p>(<em>Solas, Malas<\/em> y <em>Libres<\/em> son los t\u00edtulos de tres libros de C. Alborch)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya s\u00e9 yo que el mundo est\u00e1 fatal. 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