{"id":1892,"date":"2019-04-13T08:00:35","date_gmt":"2019-04-13T06:00:35","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/?p=1892"},"modified":"2019-04-12T21:51:31","modified_gmt":"2019-04-12T19:51:31","slug":"la-promesa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/2019\/04\/13\/la-promesa\/","title":{"rendered":"La promesa"},"content":{"rendered":"<p><strong>No iba a ser f\u00e1cil cumplir su \u00faltimo deseo. Hac\u00eda meses que se lo hab\u00eda prometido pero cada minuto, cada hora, cada d\u00eda, cada noche, al atardecer o al alba, \u00e9l dudaba. Ella estaba firme en su decisi\u00f3n, hac\u00eda tiempo que hab\u00eda hecho de la muerte su \u00fanica esperanza. A \u00e9l, la angustia le com\u00eda por dentro. Hab\u00eda aprendido a vivir entre dos zozobras. La que le devoraba cuando se sent\u00eda incapaz de cumplir la promesa y la que los gritos de dolor de Mar\u00eda Jos\u00e9 le inoculaban en el rec\u00f3ndito lugar de la mente del que dicen que brota la piedad. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Recordaba aquel tiempo, cuando la enfermedad comenz\u00f3 a manifestarse con rotundidad. Ella quiso morir y \u00e9l le dijo que no lo abandonara, que todav\u00eda les quedaba un peque\u00f1o horizonte de felicidad. A\u00fan pod\u00edan tenerse el uno al otro, unirse en el amor sereno, en el placer de las aficiones compartidas. Record\u00f3 aquella tarde en el teatro. La llev\u00f3 en la silla de ruedas. \u00a1C\u00f3mo olvidar que entonces todav\u00eda sonre\u00eda!<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Ella padec\u00eda lo indecible. \u00c1ngel percib\u00eda cualquier alteraci\u00f3n de su rostro, cuando el dolor la invad\u00eda adivinaba la s\u00faplica de ayuda en su mirada. \u00c9l disimulaba cuando pod\u00eda, claro. El sufrimiento le empujaba a la desesperaci\u00f3n, sin alivio ni de d\u00eda ni de noche, la enfermedad era una tortura lenta que no mataba su cuerpo pero destru\u00eda su alma. Cada ma\u00f1ana mientras limpiaba su rostro con una toallita ve\u00eda, en el dibujo roto de sus labios, el reflejo de aquella sonrisa c\u00e1lida que le hab\u00eda hecho sentir escalofr\u00edos en aquel tiempo inacabado. Entonces dudaba. Lavaba aquellas manos tan queridas que tanto le hab\u00edan acariciado y que ya no respond\u00edan a su tacto. Y dudaba. Hidrataba aquella zona h\u00fameda de su cuerpo que con tanta pasi\u00f3n ella le hab\u00eda entregado y que con tanto deseo \u00e9l hab\u00eda frecuentado. Y de nuevo, dudaba. Despu\u00e9s, en la soledad del sue\u00f1o, \u00e9l tambi\u00e9n lloraba. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Aquel d\u00eda volvieron a hablar del \u00fanico asunto que aliviaba su abatimiento:<\/strong><br \/>\n<strong>-\u201cQuiero el final. Cuanto antes, mejor\u201d -le insisti\u00f3- \u201cQuiero morirme\u201d.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>La f\u00f3rmula que utilizar\u00edan ser\u00eda la que ella misma eligi\u00f3 cuando sus manos todav\u00eda obedec\u00edan las \u00f3rdenes que generaba su mente con el objeto de consolar su coraz\u00f3n. Consigui\u00f3 el pentobarbital en Internet, iba ya para tres a\u00f1os. As\u00ed que aquella ma\u00f1ana, tras el aseo habitual, \u00c1ngel le pregunt\u00f3:<\/strong><br \/>\n<strong> -&#8220;Te lo doy entonces. No es mucho, pero puede que sepa mal, o sea, que tienes que soportarlo. \u00bfEst\u00e1s decidida?&#8221;.<\/strong><br \/>\n<strong> -S\u00ed, ya.<\/strong><br \/>\n<strong> -&#8220;Pues adelante. A ver, dame la mano, que quiero notar la ausencia definitiva de tu sufrimiento. Tranquila, ahora te dormir\u00e1s enseguida&#8221;.<\/strong><br \/>\n<strong>Cuando ella alcanz\u00f3 el sosiego, \u00e9l sinti\u00f3 la ausencia y comparti\u00f3 su paz. Record\u00f3 aquellas palabras que ella le dijo cuando compr\u00f3 el pentobarbital:<\/strong><br \/>\n<strong>-Cuando me haya ido, piensa en el infinito y me encontrar\u00e1s.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0******<\/strong><br \/>\n<strong> \u00c1ngel llam\u00f3 a los servicios de emergencia, cont\u00f3 lo que hab\u00eda hecho y fue detenido. Toda Espa\u00f1a conoci\u00f3 la noticia.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Conmociona la piedad de este hombre que am\u00f3 con ternura hasta el final. La vida ya es suficientemente dura para pedir h\u00e9roes que superen el dolor infinito de la enfermedad. Solo los intolerantes que jam\u00e1s se ponen en la piel del otro pueden negar el problema y juzgar a los dem\u00e1s anteponiendo prejuicios ideol\u00f3gicos a la regulaci\u00f3n legal de una muerte digna. La mayor\u00eda de los espa\u00f1oles (casi el 80%) est\u00e1 a favor desde hace tiempo. Muchos sufren en silencio situaciones semejantes, para algunos hoy es ya demasiado tarde. Este es mi sincero testimonio de solidaridad con Mar\u00eda Jos\u00e9 y con \u00c1ngel. Conf\u00edo en que \u00e9l no tenga que pasar ahora por una nueva tortura judicial. Me sumo al clamor que nace del coraz\u00f3n de muchos ciudadanos espa\u00f1oles hartos de esperar una ley que nunca llega.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No iba a ser f\u00e1cil cumplir su \u00faltimo deseo. Hac\u00eda meses que se lo hab\u00eda prometido pero cada minuto, cada hora, cada d\u00eda, cada noche, al atardecer o al alba, \u00e9l dudaba. Ella estaba firme en su decisi\u00f3n, hac\u00eda tiempo que hab\u00eda hecho de la muerte su \u00fanica esperanza. A \u00e9l, la angustia le com\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28,"featured_media":1895,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[56,1607,1605,1602,1603,1604,894,1606],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1892"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/28"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1892"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1892\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1903,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1892\/revisions\/1903"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1895"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1892"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1892"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1892"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}