{"id":1994,"date":"2019-08-03T07:02:37","date_gmt":"2019-08-03T05:02:37","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/?p=1994"},"modified":"2019-08-02T20:03:53","modified_gmt":"2019-08-02T18:03:53","slug":"la-felicidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/2019\/08\/03\/la-felicidad\/","title":{"rendered":"La felicidad"},"content":{"rendered":"<p><strong>El aire huele a decepci\u00f3n, el presente a fracaso y el futuro a incertidumbre. El viento sopla g\u00e9lido entre los dos principales partidos que debieron tejer el acuerdo pol\u00edtico que diera satisfacci\u00f3n a los millones de espa\u00f1oles que, tras una masiva participaci\u00f3n en las urnas, recibieron con alegr\u00eda el resultado electoral del 28 de abril. Hoy la ilusi\u00f3n se ha disuelto como un azucarillo y se ha transformado en desencanto. No hay gobierno tras este festival de desencuentros. Tampoco se atisba otro alternativo. Ya sea de coalici\u00f3n, a la portuguesa o en solitario, los n\u00fameros solo dan uno como posible aunque cada d\u00eda resulte m\u00e1s improbable, para angustia de sus votantes y euforia de los restantes. Tras observar las prosaicas negociaciones, ministerio va ministerio vuelve, solo quedan heridas y un horizonte de reproches. Seguramente nada que no pueda superar la grandeza, algo tan escaso como el sentido com\u00fan. Desde la \u00f3ptica de los votantes solo hay una cosa cierta: la decepci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Observando este callej\u00f3n sin salida en el que nos ha instalado la globalidad de la clase pol\u00edtica espa\u00f1ola, cada uno por diferentes razones, pero todos ellos claras de huevo necesarias para batir el merengue, he recordado un art\u00edculo de la primera constituci\u00f3n espa\u00f1ola de 1812. En <em>La Pepa<\/em>, los constituyentes de C\u00e1diz dieron al art\u00edculo 13 una voluntariosa y rom\u00e1ntica redacci\u00f3n: \u201cEl objeto del Gobierno es la felicidad de la Naci\u00f3n, puesto que el fin de toda sociedad pol\u00edtica no es otro que el bienestar de los individuos que la componen\u201d. No puede una sino sonre\u00edr ante tan evidente inocencia. El programa de m\u00e1ximos, el fin \u00faltimo que quer\u00edan alcanzar tiene una genial formulaci\u00f3n: \u201cla felicidad de la naci\u00f3n\u201d, \u201cla felicidad de sus individuos\u201d. Tan sencillo como imposible, tan deseable como inalcanzable. <\/strong><\/p>\n<p><strong>No obstante, creo que habr\u00eda que volver a recuperar ese deseo porque, al fin y al cabo, lo que los ciudadanos esperan de sus gobiernos es que presten atenci\u00f3n a sus problemas, al menos a los que est\u00e1 en su mano poner remedio. No nos enga\u00f1amos, ya sabemos que en un mundo globalizado los gobiernos est\u00e1n limitados en su nivel de decisi\u00f3n, pero hay una parte muy importante en la que sus disposiciones tienen mucha influencia a la hora de hacer mejor y m\u00e1s equitativa la vida de la gente. Esa es la felicidad posible que se pide a los gobiernos y esa debiera ser la \u00fanica prioridad de los mismos y de quienes han de sustentarlos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En el reciente bar\u00f3metro del CIS toda la atenci\u00f3n se dirige a la intenci\u00f3n de voto. Los partidos, sobre todo, los que salen peor parados se han puesto como locos a criticarlo. No digo que no, pero debieran poner atenci\u00f3n a otro dato que ofrece el CIS: crece la preocupaci\u00f3n por la clase pol\u00edtica. No parece que esto le importe a nadie, pero habr\u00eda que dimensionar la influencia que el desafecto hacia los pol\u00edticos tiene en la fortaleza de nuestro sistema democr\u00e1tico. Cuanto m\u00e1s crece la distancia entre ciudadanos y representantes m\u00e1s se resiente nuestro sistema institucional y constitucional. Si los pol\u00edticos ignoran a sus representados, si se convierten en problema, si la gente cree que no sirven para nada, si rivalizan en soberbia y en infantilismo argumental, si entre quienes deben entenderse se levantan muros de desconfianza, si entre adversarios se construyen trincheras&#8230; el resultado ser\u00e1 la animadversi\u00f3n hacia un sistema que no es \u00fatil para la resoluci\u00f3n de los problemas. Si votar no sirve, si nuestros representantes no se entienden ni nos entienden ni nos atienden, se terminar\u00e1 por cuestionar la democracia. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Alguien debe mirar al futuro alzando la vista m\u00e1s all\u00e1 de sus narices. Si nadie se baja del burro, si obligan de nuevo a la ciudadan\u00eda a votar estar\u00e1n tentando la suerte y no hay nada m\u00e1s caprichoso que el destino. No les pedimos la felicidad que promet\u00eda <em>La Pepa<\/em>, pero al menos no apuesten por amargarnos con sus impertinencias que bastantes cornadas nos da la vida, oigan. \u00a1Viva <em>La Pepa<\/em>!<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El aire huele a decepci\u00f3n, el presente a fracaso y el futuro a incertidumbre. El viento sopla g\u00e9lido entre los dos principales partidos que debieron tejer el acuerdo pol\u00edtico que diera satisfacci\u00f3n a los millones de espa\u00f1oles que, tras una masiva participaci\u00f3n en las urnas, recibieron con alegr\u00eda el resultado electoral del 28 de abril. 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