{"id":2010,"date":"2019-08-31T07:50:09","date_gmt":"2019-08-31T05:50:09","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/?p=2010"},"modified":"2019-08-30T20:22:59","modified_gmt":"2019-08-30T18:22:59","slug":"la-luna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/2019\/08\/31\/la-luna\/","title":{"rendered":"La luna"},"content":{"rendered":"<p><strong>En el horizonte que marca el final del paseo todav\u00eda quedaban restos del reflejo rojizo de la luz del atardecer. En segundos, se abri\u00f3 paso la obscuridad y sobre ella se alz\u00f3 el resplandor lejano y sugerente de una luna rotunda de esas que te miran y te insin\u00faan historias. A m\u00ed la luna siempre me recuerda la infancia, esa edad en la que al mirarla inventabas cuentos imposibles o imaginabas aventuras sin fin. Me dije a m\u00ed misma, \u00a1pero qu\u00e9 tonta eres!, \u00bfqui\u00e9n va a mirar la luna teniendo a su disposici\u00f3n la pantalla del m\u00f3vil? No hay realidad m\u00e1s estimulante que la que est\u00e1 enmarcada entre las cuatro l\u00edneas de la pantalla de tu tel\u00e9fono. Parece que vives en la prehistoria, me reproch\u00e9. Es cierto, me hago mayor.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En c\u00edrculo, sentados en mitad del paseo en l\u00ednea con mi visi\u00f3n de la luna una decena de j\u00f3venes compart\u00edan su tiempo mirando con fruici\u00f3n las pantallas de sus smartphones de \u00faltima generaci\u00f3n. Ninguno levantaba la vista. Abducidos por lo que ve\u00edan o interesados en lo que escrib\u00edan en sus pantallas t\u00e1ctiles a toda velocidad como si les fuera la vida en ello. No levantaban la vista un segundo del aparato luminoso que, a su vez, iluminaba el c\u00edrculo. Quiz\u00e1s estaban resolviendo un problema de f\u00edsica cu\u00e1ntica, por el inter\u00e9s y la atenci\u00f3n que pon\u00edan. Quiz\u00e1s fuera algo m\u00e1s sencillo y simplemente le estaban diciendo al de enfrente que lo estaban pasando bomba comunic\u00e1ndose a trav\u00e9s de las redes porque hacerlo de viva voz no tiene emoci\u00f3n. Eso es cosa del pasado, siempre imperfecto y prescindible. A su lado pas\u00f3 una anciana apoyada en su bast\u00f3n y enlazada del brazo de otro anciano. Caminaban despacio hablando de la cena que tomar\u00edan al llegar a casa. <\/strong><\/p>\n<p><strong>-Har\u00e9 una tortilla francesa y una ensalada con ese tomate que te ha tra\u00eddo la Asunci\u00f3n del huerto de su sobrino. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00c9l asinti\u00f3 con la cabeza.<\/strong><\/p>\n<p><strong>-Esta noche va a refrescar, Elena. Ya sabes lo que dice el refr\u00e1n, \u00a1en agosto fr\u00edo al rostro! Dormiremos mejor.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sonrieron. De pronto, Elena tropez\u00f3 y cay\u00f3 al suelo, m\u00e1s o menos a la altura del c\u00edrculo luminoso de los j\u00f3venes con smartphones. Nadie se movi\u00f3. La atracci\u00f3n de la pantalla ten\u00eda tal fuerza que la realidad no exist\u00eda m\u00e1s all\u00e1 del c\u00edrculo luminoso que formaban. El anciano intentaba con escaso acierto levantar a su mujer del suelo mientras se sujetaba con una mano los ri\u00f1ones que, a todas luces, se dol\u00edan en el esfuerzo. Desconcertado mir\u00f3 a los j\u00f3venes suplicando ayuda ofuscado. Nadie lo mir\u00f3 y el anciano sigui\u00f3 con su tarea con poco \u00e9xito hasta que tambi\u00e9n qued\u00f3 de rodillas en el suelo. De pronto, algo milagroso sucedi\u00f3. Uno de los j\u00f3venes observ\u00f3 con desagrado como la pantalla de su m\u00f3vil se iba a negro. Enfadado, exclam\u00f3:<\/strong><\/p>\n<p><strong>-\u00a1Vaya! La pu\u00f1etera bater\u00eda me ha dejado tirado otra vez. Ya le dije a mi madre que hab\u00eda que comprar uno nuevo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En ese momento, obligado a alzar la vista vio a su lado a los dos ancianos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>-La gente est\u00e1 loca \u2013exclam\u00f3- mira que a su edad tirarse al suelo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>El anciano solo alcanz\u00f3 a decir:<\/strong><\/p>\n<p><strong>-\u00a1Por favor!<\/strong><\/p>\n<p><strong>El gesto suplicante fue como una foto de instagram que hab\u00eda visto hac\u00eda dos d\u00edas y comprendi\u00f3 por fin lo que pasaba. Se levant\u00f3 y ayud\u00f3 a los ancianos a superar la realidad de su desafortunada ca\u00edda.<\/strong><\/p>\n<p><strong>-\u00a1Gracias! \u00a1Muchas gracias! \u2013exclamaron a un tiempo los ancianos mientras compon\u00edan sus figuras de nuevo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nadie m\u00e1s levant\u00f3 la vista del tel\u00e9fono. Al fondo, la luna segu\u00eda dominando el horizonte. Not\u00e9 que me gui\u00f1aba el ojo y poniendo un dedo sobre su boca me dijo suavemente al o\u00eddo:<\/strong><\/p>\n<p><strong>-No temas, todav\u00eda queda esperanza en este tiempo en el que yo no existo.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el horizonte que marca el final del paseo todav\u00eda quedaban restos del reflejo rojizo de la luz del atardecer. En segundos, se abri\u00f3 paso la obscuridad y sobre ella se alz\u00f3 el resplandor lejano y sugerente de una luna rotunda de esas que te miran y te insin\u00faan historias. 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