{"id":2144,"date":"2020-03-14T07:58:19","date_gmt":"2020-03-14T05:58:19","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/?p=2144"},"modified":"2020-03-13T20:59:10","modified_gmt":"2020-03-13T18:59:10","slug":"gracias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/2020\/03\/14\/gracias\/","title":{"rendered":"Gracias"},"content":{"rendered":"<p><strong>Seg\u00fan cuenta mi padre, mi abuela naci\u00f3 el a\u00f1o del c\u00f3lera. Fue en 1885, en la \u00faltima oleada de las que padecimos. Estos d\u00edas, cuando el virus coronado llena nuestras vidas y angustia nuestros sue\u00f1os, he recordado esa epidemia. Tras estudiar las sucesivas crisis col\u00e9ricas del siglo XIX observo id\u00e9nticas reacciones. Entonces, igual que hoy, el miedo corri\u00f3 m\u00e1s veloz que la enfermedad y contra el p\u00e1nico no hay vacuna. Se cerraban las puertas de las ciudades, se discut\u00eda la conveniencia de los aislamientos, se habilitaban lazaretos para cuarentenas y los ayuntamientos buscaban dinero para desinfectar, pagar a m\u00e9dicos y socorrer a los pobres, no tanto por caridad sino por temor al contagio. La pobreza entra\u00f1a mayores riesgos vitales. Los ricos hu\u00edan y las autoridades tem\u00edan el hundimiento del comercio y el desabastecimiento. El hambre mataba tanto como la enfermedad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s escrib\u00eda: \u201cEl c\u00f3lera habita en nuestro barrio, y el barrio entero batalla con \u00e9l sumergido en el silencio y en la oscuridad&#8230; se padece sin ruido, se muere sin ruido: se cura en silencio&#8230; y la esperanza no sale del coraz\u00f3n a los labios: el remedio no se pregunta; ya se sabe: el s\u00edntoma no se consulta; ya se prev\u00e9&#8221;.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En Espa\u00f1a, oficialmente, murieron 119.620 personas. En La Rioja hubo 5.046 infectados y 1.220 fallecimientos. Cuando esto escribo hay en Espa\u00f1a 2.200 contagiados y 54 fallecidos. Dan escalofr\u00edos los n\u00fameros pero ni son comparables las cifras ni tampoco los tiempos. En el a\u00f1o del c\u00f3lera Espa\u00f1a no contaba, como hoy, con un sistema sanitario p\u00fablico que nos asiste a todos por igual. Esta es una fortaleza que nos debe ayudar a relativizar el peligro poniendo freno al miedo. En los \u00faltimos a\u00f1os la sanidad p\u00fablica ha sido agredida gravemente con recortes de medios y personal. No fue una torpeza en la gesti\u00f3n sino algo intencionado, desacreditando lo p\u00fablico emerge la necesidad de lo privado. El negocio deja de serlo cuando llega la epidemia. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Ahora, la necesidad de reforzar sus plantillas, que se han quedado raqu\u00edticas con los recortes, es evidente. Las autoridades sanitarias deben contar con nuestro apoyo evitando dar p\u00e1bulo a todas las mentiras que se difunden porque la irresponsabilidad no descansa. Quienes han olvidado que desmontaron la sanidad p\u00fablica, ahora la reclaman. \u00a1Qu\u00e9 hipocres\u00eda! Pero lo urgente es apagar el incendio, despu\u00e9s ya se criticar\u00e1 lo que proceda, seguro que clamar\u00e1n quienes m\u00e1s tienen que callar.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando la normalidad regrese, los ciudadanos hemos de exigir el fortalecimiento del sistema sanitario p\u00fablico, no hay mejor inversi\u00f3n para nuestros impuestos. No hay que consentir que cosas que se dicen en tiempo de crisis se olviden en los de bonanza. Gracias, trabajadores del sistema sanitario p\u00fablico por estar ah\u00ed cuando os necesitamos.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan cuenta mi padre, mi abuela naci\u00f3 el a\u00f1o del c\u00f3lera. 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