{"id":2161,"date":"2020-04-04T07:15:41","date_gmt":"2020-04-04T05:15:41","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/?p=2161"},"modified":"2020-04-03T21:44:20","modified_gmt":"2020-04-03T19:44:20","slug":"dicen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/2020\/04\/04\/dicen\/","title":{"rendered":"Dicen"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Dicen,\/decimos,\/pensamos\/que cuando esto acabe\/ya nada ser\u00e1 igual.\/Creo que me estoy volviendo incr\u00e9dula.\/Pi\u00e9nsalo en la soledad.\/Volveremos a las andadas\/en cuanto salga el sol detr\u00e1s de la epidemia,\/en cuanto el olvido nos borre los recuerdos.\/Volveremos a creer,\/que somos fuertes solos,\/que no existen barreras a nuestra inteligencia.\/Creemos que seremos lo que hoy queremos.\/Lo que por miedo, so\u00f1amos.\/Seremos, ya ver\u00e1s, lo que hoy negamos.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>El confinamiento empuja a pensar aunque hay quien ni en la desgracia aplaza las insidias. Los ciudadanos han interiorizado que una vez superada esta epidemia nada ser\u00e1 igual para nosotros. Es un sentimiento que recorre a los europeos. Esta epidemia es la guerra mundial de las nuestras generaciones. Nada ser\u00e1 parecido. Los da\u00f1os no se van a notar en la apariencia externa de nuestras ciudades y pueblos sino en las vidas de las personas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Habr\u00e1 quien pierda a sus seres queridos, habr\u00e1 quien pierda su peque\u00f1o negocio, habr\u00e1 quien pierda sus empleos, habr\u00e1 quien pierda ambas cosas, ya se sabe que la desgracia nunca viaja sola, pero estamos obligados a no perder la esperanza. Se lo debemos a todos los que est\u00e1n dando la cara en primera l\u00ednea de fuego, los que est\u00e1n luchando contra el virus con desconcierto y con pocos medios, se lo debemos a los m\u00e1s peque\u00f1os. Se lo debemos a nuestros mayores atacados con virulencia por el dichoso virus que se est\u00e1 llevando parte de nuestra sabidur\u00eda colectiva. Tambi\u00e9n se lo debemos a quienes convertidos en \u201cmareas blancas\u201d nos advirtieron que dejar el sistema sanitario p\u00fablico en el esqueleto era una temeridad. Muchos no lo creyeron. Se lo debemos a los cient\u00edficos que investigaban en laboratorios con sueldos rid\u00edculos y sin estabilidad y fueron enviados al paro tras dejar sus proyectos sin recursos. Se lo debemos a otros muchos, los peor pagados, que ahora son esenciales y nunca nos hab\u00edamos dado cuenta de que lo eran. Est\u00e1bamos a otra cosa, est\u00e1bamos aplaudiendo a gente que nunca hicieron nada en la vida, enganchados al famoseo, planeando vacaciones, olvidando a nuestros mayores. Viv\u00edamos inconscientes de nuestra propia fragilidad. Hoy vemos que nuestros planes y nuestras vidas dependen de lo que ayer no consider\u00e1bamos importante.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando gracias al civismo y la solidaridad ganemos esta batalla vendr\u00e1, como todos dicen, la reconstrucci\u00f3n. Para levantar la cabeza como sociedad no solo van a ser necesarios medios econ\u00f3micos que ahora todo el mundo exige al Estado, incluso los que nunca creyeron en \u00e9l. Va a ser necesaria unidad, inteligencia y solidaridad, ser\u00e1 preciso aparcar diferencias, animadversiones y miserias. Habr\u00e1 que sumar el granito de arena que aporte cada uno desde la generosidad. Vendr\u00e1 un tiempo en el que lo m\u00e1s necesario ser\u00e1 huir de la mezquindad. Unidos, venceremos.<\/strong><\/p>\n<p>Foto: primer extubado del hospital San Pedro en La Rioja<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dicen,\/decimos,\/pensamos\/que cuando esto acabe\/ya nada ser\u00e1 igual.\/Creo que me estoy volviendo incr\u00e9dula.\/Pi\u00e9nsalo en la soledad.\/Volveremos a las andadas\/en cuanto salga el sol detr\u00e1s de la epidemia,\/en cuanto el olvido nos borre los recuerdos.\/Volveremos a creer,\/que somos fuertes solos,\/que no existen barreras a nuestra inteligencia.\/Creemos que seremos lo que hoy queremos.\/Lo que por miedo, so\u00f1amos.\/Seremos, ya [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":20166,"featured_media":2163,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[1807,1806,1812,1810,1809,1811,1808,1813,1801],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2161"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20166"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2161"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2161\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2164,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2161\/revisions\/2164"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2163"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2161"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2161"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2161"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}