{"id":2615,"date":"2021-12-25T06:00:43","date_gmt":"2021-12-25T04:00:43","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/?p=2615"},"modified":"2021-12-24T11:19:04","modified_gmt":"2021-12-24T09:19:04","slug":"soledades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/2021\/12\/25\/soledades\/","title":{"rendered":"Soledades"},"content":{"rendered":"<p><strong>Dicen que la Navidad sabe a mazap\u00e1n y huele a caramelo pero bien sabemos que ese aroma es muy vol\u00e1til porque mirando detr\u00e1s de lo aparente, la Navidad huele tambi\u00e9n a soledad. Bajo los millones de luces que llenan pueblos y ciudades hay un desierto de melancol\u00edas y un oc\u00e9ano de soledades. Detr\u00e1s de las pantallas de nuestros m\u00f3viles o en medio de un bar lleno de gente tambi\u00e9n se respira un desamparo del \u00e1nimo, esa sensaci\u00f3n de sentirse hu\u00e9rfano entre la multitud. Hacemos cosas para enga\u00f1ar la soledad pero a la soledad no se la ahuyenta tomando unas cervezas cuando vive dentro y no se comparte porque asusta mostrar los sentimientos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La pandemia ha incrementado las tristezas y ah\u00ed estamos yendo y viniendo a encontrarnos entre la angustia y las luces navide\u00f1as que relucen como estrellas aunque nunca podr\u00e1n serlo. Tenemos las redes sociales llenas de buenos deseos, de arbolitos navide\u00f1os, de paisajes nevados y de nacimientos que ocultan todos los miedos. Pero la ansiedad crece como la incertidumbre y eso quiebra por dentro en esta ausencia de abrazos y de besos en que vivimos. As\u00ed que, como dir\u00eda Lope de Vega, a mis soledades voy, de mis soledades vengo. Sabiendo que lo m\u00e1s barato del mundo son los afectos no podemos comprarlos ni retenerlos. Asusta esa ausencia, por eso evitamos ser sinceros evaluando aquello de lo que carecemos. Estos d\u00edas he revivido cosas de otros tiempos. Siendo alcaldesa de mi ciudad \u00edbamos en Nochebuena a visitar a los ancianos de las residencias. Por muy cuidados que estuvieran, por mucha alegr\u00eda que mostraran siempre las vi como un bosque de soledades: No carec\u00edan de lo b\u00e1sico pero escaseaba lo necesario. El cari\u00f1o se muestra a menudo con el tacto y aquellos ancianos te cog\u00edan de la mano como rememorando.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En una de esas visitas iba saludando y me acerqu\u00e9 a una anciana que sujet\u00f3 mi mano con la suya mientras con la otra sacaba una carta doblada del bolsillo. Con una sonrisa que ocultaba su tristeza me dijo mostr\u00e1ndomela: -Es de mi hijo. La apretaba como si fuera a perderla, como si estuviera palpando la mano de quien la hab\u00eda escrito. \u2013A lo mejor este a\u00f1o viene a verme. No s\u00e9 si fui imprudente, pero viendo el sobre un poco ajado y envejecido le pregunt\u00e9: -Se lo dir\u00e1 en la carta. Su respuesta me dej\u00f3 at\u00f3nita: -Es de hace tres a\u00f1os. Vi en su rostro un dolor disimulado que trataba de ocultar el desgarro que sent\u00eda: -Es que est\u00e1 muy ocupado. Mientras la madre disculpaba al hijo sent\u00ed que algo se me remov\u00eda por dentro al imaginar la dimensi\u00f3n de su espera. Mil d\u00edas aguardando una se\u00f1al, una palabra, un gesto. Mi cabeza presinti\u00f3 todos los besos que aquella madre hab\u00eda dado a su hijo en otro tiempo. Desde entonces diferencio la soledad del abandono y lo superfluo de lo importante. Disc\u00falpenme por recordar. Les deseo Feliz Navidad.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dicen que la Navidad sabe a mazap\u00e1n y huele a caramelo pero bien sabemos que ese aroma es muy vol\u00e1til porque mirando detr\u00e1s de lo aparente, la Navidad huele tambi\u00e9n a soledad. Bajo los millones de luces que llenan pueblos y ciudades hay un desierto de melancol\u00edas y un oc\u00e9ano de soledades. 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