{"id":3020,"date":"2023-05-27T06:00:27","date_gmt":"2023-05-27T04:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/?p=3020"},"modified":"2023-05-26T13:43:38","modified_gmt":"2023-05-26T11:43:38","slug":"mono-negro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/2023\/05\/27\/mono-negro\/","title":{"rendered":"Mono negro"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00abMuchos a\u00f1os despu\u00e9s, frente al pelot\u00f3n de fusilamiento, el coronel Aureliano Buend\u00eda hab\u00eda de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llev\u00f3 a conocer el hielo\u00bb. As\u00ed comienza <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>, la gran novela de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez. No me encuentro en la tesitura tr\u00e1gica del coronel pero siempre recordar\u00e9 el d\u00eda en que mi padre, siendo una ni\u00f1a, me llev\u00f3 a ver un partido de f\u00fatbol en \u2018La Planilla\u2019. El bal\u00f3n corr\u00eda y todos iban tras \u00e9l. De pronto, ocurri\u00f3 algo que no sabr\u00eda precisar y aquello acab\u00f3 en un tumulto contra un se\u00f1or vestido de negro que tambi\u00e9n corr\u00eda pero sin tocar la pelota. Luego supe que aquel se\u00f1or era el \u00e1rbitro y termin\u00e9 creyendo que el juego consist\u00eda en rodearlo, insultarlo y amedrentarlo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Muchos a\u00f1os despu\u00e9s de esta experiencia me vi en la obligaci\u00f3n de presidir corridas de toros en mi querida ciudad porque, tras un monumental foll\u00f3n y una lluvia de insultos en una tarde de toros blandos, nadie quer\u00eda asumir la direcci\u00f3n de los festejos taurinos. El episodio del \u00e1rbitro regres\u00f3 a m\u00ed cuando desde el palco presidencial escuchaba con estoicismo creciente el chaparr\u00f3n de insultos espont\u00e1neos o provocados que en fiestas se daban cita \u00aba las cinco de la tarde.\/\u00a1Ay qu\u00e9 terribles cinco de la tarde!\u00bb. As\u00ed aprend\u00ed que cuando una multitud se re\u00fane y surge un chispazo, inesperado o inducido, el ambiente se vuelve irrespirable, como si la cita fuera para aflorar lo peor de uno mismo. Muchos, diluyendo su propia responsabilidad entre la muchedumbre, son capaces de acciones a las que ellos solitos no se atrever\u00edan. Ocurre que gentes estupendas dan rienda suelta al monstruo que todos llevamos dentro y alentados por ser uno m\u00e1s de los que gritan, insultan o agreden se mimetizan en salvajes que liberan la adrenalina reprimida a diario por las convenciones sociales. M\u00e1s o menos as\u00ed somos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Lo que le ha ocurrido al futbolista Vin\u00edcius J\u00fanior en las gradas de Mestalla tiene mucho de esto pero incrementado con otro elemento clave: el desprecio al otro, al diferente. En este caso, el otro es un negro al que se puede llamar mono como si los blancos no tuvi\u00e9ramos id\u00e9ntico origen. Que el racismo y la xenofobia afloran en los campos de f\u00fatbol y crecen alrededor nuestro es un hecho. Hay quienes creen que Vin\u00edcius es un provocador pendenciero pero eso no niega su condici\u00f3n de v\u00edctima de un racismo intolerable. Por eso hay que cortar de plano que se normalicen los insultos racistas y las discriminaciones por el color de piel. Los discursos que alientan la xenofobia y el racismo deben ser afeados por la propia sociedad. Quienes dicen que todos los seguidores del Valencia y toda Espa\u00f1a es racista no solo exageran sino que mienten. Frenar con contundencia a los que s\u00ed lo son, porque haberlos, haylos, es lo que demostrar\u00e1 que este pa\u00eds no lo es.\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abMuchos a\u00f1os despu\u00e9s, frente al pelot\u00f3n de fusilamiento, el coronel Aureliano Buend\u00eda hab\u00eda de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llev\u00f3 a conocer el hielo\u00bb. 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