{"id":824,"date":"2015-11-21T11:05:39","date_gmt":"2015-11-21T09:05:39","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/?p=824"},"modified":"2015-11-21T11:05:39","modified_gmt":"2015-11-21T09:05:39","slug":"desde-la-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/entrevisillos\/2015\/11\/21\/desde-la-libertad\/","title":{"rendered":"Desde la libertad"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"\/entrevisillos\/wp-content\/uploads\/sites\/25\/2015\/11\/Paris.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-825\" src=\"\/entrevisillos\/wp-content\/uploads\/sites\/25\/2015\/11\/Paris.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"195\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/25\/2015\/11\/Paris.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/25\/2015\/11\/Paris-300x195.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Resulta dif\u00edcil sustraerse al impacto de la muerte, del asesinato indiscriminado, del terror sobrevenido, resulta imposible no quedar afectado por la crueldad o sobrecogido por la barbarie. Ante un atentado como el de Par\u00eds, cuyo objetivo, es la matanza de cuantos m\u00e1s mejor, el coraz\u00f3n se para y la respiraci\u00f3n se contiene. Lo cierto es que uno, simplemente, se desinfla sin comprender nada. Primero se piensa en las v\u00edctimas, inocentes instrumentos del terror, e inmediatamente despu\u00e9s uno se pregunta, c\u00f3mo se acaba con este terrorismo global, transfronterizo y urbano en el que el objetivo es cualquiera, cualquier an\u00f3nimo ciudadano que va al trabajo o vuelve del mercado.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tras el dolor s\u00fabito, tras la solidaridad, tras los minutos de silencio, tras el multitudinario funeral s\u00f3lo hay preguntas. Mientras los gobiernos se afanan en la b\u00fasqueda de soluciones, todos debi\u00e9ramos reflexionar sin las urgencias apasionadas del momento. Yo, sinceramente, navego por la incertidumbre. Tengo muchas dudas respecto a la eficacia de las medidas que se est\u00e1n poniendo sobre la mesa aunque no tengo ninguna de la hipocres\u00eda europea y occidental. Hace tiempo que s\u00f3lo nos conmovemos con lo que tenemos m\u00e1s pr\u00f3ximo, con lo que consideramos nuestro y nos olvidamos de que en otros lugares del mundo se viven masacres con una frecuencia insoportable. 132 muertos en Par\u00eds, casi 200 en Madrid en 2004 son muchas v\u00edctimas pero tambi\u00e9n lo son las 32 de un mercado en Nigeria el martes y casi no nos hemos enterado ni para guardar un minuto de silencio.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando \u00e9ramos ni\u00f1os, como escribi\u00f3 el sabio poeta Benedetti, un charco era un oc\u00e9ano y la muerte lisa y llanamente, no exist\u00eda. S\u00f3lo cuando pas\u00f3 el tiempo aprendimos que mor\u00edan los mayores. El contacto con la muerte era s\u00f3lo el natural de la vida. En Siria, en una guerra terrible que transcurre por su quinto a\u00f1o, los ni\u00f1os viven entre la muerte. Los m\u00e1s peque\u00f1os han crecido entre los bombardeos, no saben c\u00f3mo se juega en un charco que parece un oc\u00e9ano y adem\u00e1s sus padres han perdido la esperanza de ofrecerles un futuro m\u00e1s digno que la antesala de la muerte. Yo tambi\u00e9n huir\u00eda si pudiera, yo tambi\u00e9n ser\u00eda parte de la marea que se arriesga a elegir entre la muerte segura y la probable, ya que \u00e9sta \u00faltima siempre se antoja m\u00e1s remota.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En esta guerra terrorista auspiciada por el autoproclamado Estado Isl\u00e1mico sabemos, sin lugar a dudas, que est\u00e1 dirigida por el lado m\u00e1s oscuro del mal y que su principal arma es la crueldad. La brutalidad absoluta y el odio, no su pa\u00eds o el Cor\u00e1n, son su principal fuente de inspiraci\u00f3n y el miedo que provocan es, hoy por hoy, superlativo. Nos han metido el miedo en el cuerpo hasta confundirnos. Quieren que respondamos con el est\u00f3mago, cegados por el dolor y con el orgullo como civilizaci\u00f3n herido, pero debemos combatirlos con la frialdad de la inteligencia. Si queremos salvaguardar los principios b\u00e1sicos de Occidente no podemos anteponer la seguridad (siempre fr\u00e1gil) a la democracia y a la libertad, esto debemos tenerlo claro.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Debi\u00e9ramos combatir al Estado Isl\u00e1mico desde esos principios, porque s\u00f3lo los ideales fortalecen y unen a los pueblos. De momento la historia reciente nos ense\u00f1a que las intervenciones en Afganist\u00e1n, en Irak, en Libia y el apoyo a reg\u00edmenes corruptos les han fortalecido a ellos y nos han debilitado a nosotros. Los terroristas se est\u00e1n financiando con la venta de petr\u00f3leo que alguien compra a bajo precio en el mercado negro o por gobiernos autocr\u00e1ticos con los que mantenemos relaciones hip\u00f3critas y que hacen grandes negocios en Europa. Compran armas que alguien les fabrica y les vende. Putin, que no es santo de mi devoci\u00f3n, acaba de denunciar que \u00abla financiaci\u00f3n del Estado Isl\u00e1mico proviene de 40 pa\u00edses, entre ellos varios del G-20\u00bb. Si es as\u00ed, la gravedad es extrema y de aclararlo tambi\u00e9n depende nuestra seguridad. Si acabar con los asesinos del Estado Isl\u00e1mico es un fin justo, los medios que hemos de emplear para destruirlo tambi\u00e9n deben serlo.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resulta dif\u00edcil sustraerse al impacto de la muerte, del asesinato indiscriminado, del terror sobrevenido, resulta imposible no quedar afectado por la crueldad o sobrecogido por la barbarie. 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