<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Post 596 El peligro de ayudar demasiado | Ganas de vivir - Blogs larioja.com</title>
	<atom:link href="https://blogs.larioja.com/ganas-de-vivir/2026/04/26/post-596-el-peligro-de-ayudar-demasiado/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.larioja.com/ganas-de-vivir</link>
	<description>Otro sitio más de Comunidad de Blogs de larioja.com</description>
	<lastBuildDate>Sun, 26 Apr 2026 08:32:46 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Post 596 El peligro de ayudar demasiado | Ganas de vivir - Blogs larioja.com</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/ganas-de-vivir/2026/04/26/post-596-el-peligro-de-ayudar-demasiado/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/ganas-de-vivir/2026/04/26/post-596-el-peligro-de-ayudar-demasiado/#respond</comments>
		<pubDate>Sun, 26 Apr 2026 07:00:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ganas-de-vivir</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.larioja.com/ganas-de-vivir/?p=3612</guid>
		<description><![CDATA[El peligro de ayudar demasiado Aprende a dar sin abandonarte En lo alto de una montaña silenciosa vivía un monje conocido por su extrema bondad. Él ayudaba a todos los que cruzaba su camino: cargaba fardos, resolvía conflictos, ofrecía consejos y, siempre que podía, ahorraba a los demás el dolor. Cierto día, un viajero llegó [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/48/2026/01/autoestima.png"><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-3564" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/48/2026/01/autoestima-300x225.png" alt="" width="300" height="225" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/48/2026/01/autoestima-300x225.png 300w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/48/2026/01/autoestima-1024x768.png 1024w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/48/2026/01/autoestima-768x576.png 768w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/48/2026/01/autoestima.png 1200w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px"></a></p>
<p><strong><u>El peligro de ayudar demasiado</u></strong></p>
<p><strong><u>Aprende a dar sin abandonarte</u></strong></p>
<p>En lo alto de una montaña silenciosa vivía un monje conocido por su extrema bondad.</p>
<p>Él ayudaba a todos los que cruzaba su camino: cargaba fardos, resolvía conflictos, ofrecía consejos y, siempre que podía, ahorraba a los demás el dolor.</p>
<p>Cierto día, un viajero llegó cojeando hasta el templo. Decía que no podía continuar sin ayuda.</p>
<p>Con compasión, el monje le entregó un bastón y comenzó a acompañarlo todos los días, sosteniendo parte de su peso, para que no sintiera ningún dolor.</p>
<p>Los días se convirtieron en semana. El viajero ya no cojeaba tanto, pero seguía apoyándose en el monje.</p>
<p>Siempre que podía caminar solo, elegía no intentarlo.</p>
<p>Al final, era más fácil ser sostenido que fortalecer sus propias piernas.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>El monje, por su parte, comenzó a sentir un cansancio que no entendía.</p>
<p>Dormía mal, perdía el brillo en la mirada y ya no tenía fuerzas para sus propias oraciones.</p>
<p>Aun así, continuaba ayudando, creyendo que dejar de hacerlo sería una falta de amor.</p>
<p>Cierta mañana, un maestro más anciano visitó el tiempo y observó la escena en silencio.</p>
<p>Al final del día, le dijo al monje:</p>
<p>-Cuando cargas a alguien por demasiado tiempo, impides que descubra su propia fuerza.</p>
<p>Y cuando sostienes un peso que no es tuyo, comienzas a perder la energía que necesitas para cumplir tu propio camino.</p>
<p>El monje, entonces, retiró lentamente el apoyo.</p>
<p>El viajero cayó una vez, se quejó, sintió dolor… pero se levantó.</p>
<p>Al día siguiente, caminó con dificultad.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Al otro, con más firmeza. Hasta que siguió su camino solo.</p>
<p>El monje volvió a orar en paz, ahora comprendiendo que ayudar no es sustituir, y que amar no es impedir el crecimiento del otro.</p>
<p><em><strong>Moraleja</strong></em></p>
<p>Ser demasiado bueno, puede retrasar el proceso que alguien necesita vivir.</p>
<p>Cuando haces por el otro aquello que ya puede – y necesita – hacer por sí mismo, creas dependencia, drenas tu propia energía y alimentas un ciclo vicioso donde uno no crece y el otro se agota.</p>
<p><strong>A veces, la mayor bondad es saber cuándo soltar.</strong></p>
<p> </p>
<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/48/2024/11/GanasdeVivir-Imagen.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-3313" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/48/2024/11/GanasdeVivir-Imagen-300x294.jpg" alt="" width="300" height="294" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/48/2024/11/GanasdeVivir-Imagen-300x294.jpg 300w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/48/2024/11/GanasdeVivir-Imagen-1024x1004.jpg 1024w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/48/2024/11/GanasdeVivir-Imagen-768x753.jpg 768w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/48/2024/11/GanasdeVivir-Imagen-1536x1506.jpg 1536w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/48/2024/11/GanasdeVivir-Imagen.jpg 1567w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px"></a></p>
<div class="voc-detail voc-list-blog voc-detail-grid-inverted" data-voc-share-selection="">
<div class="wrapper voc-blogs-section" data-voc-adbd-layer="">
<div class="voc-container-fluid">
<div class="row">
<div class="col-xs-12 col-sm-12 col-md-8 col-lg-8 col-md-push-4 voc-blogs-content">
<div class="voc-detail voc-list-blog voc-detail-grid-inverted" data-voc-share-selection="">
<p>Psicología / Desarrollo Personal / RRHH</p>
<p>Colegiada en COP La Rioja</p>
<p>COP = Colegio Oficial de Psicología</p>
<p>25 años de experiencia profesional como Psicóloga en RRHH</p>
<p>10 años como colaboradora en Radio Rioja</p>
<p>12 años escribiendo en Diario La Rioja</p>
<p>Domingo a domingo acercando la Psicología a la Sociedad</p>
<p>2 años como colaboradora en La7 Rioja TV</p>
<p>Ha participado en tres libros colaborativos</p>
<p>Mi web Escuela GanasdeVivir</p>
<p>vanesa@escuelaganasdevivir.com</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<p> </p>
<p> </p>
</body></html>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/ganas-de-vivir/2026/04/26/post-596-el-peligro-de-ayudar-demasiado/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>3612</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
