{"id":690,"date":"2017-06-25T09:00:48","date_gmt":"2017-06-25T07:00:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/ganas-de-vivir\/?p=690"},"modified":"2017-06-25T09:10:32","modified_gmt":"2017-06-25T07:10:32","slug":"rompiendo-nuestras-cadenas-mentales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/ganas-de-vivir\/2017\/06\/25\/rompiendo-nuestras-cadenas-mentales\/","title":{"rendered":"&#8220;Rompiendo nuestras cadenas mentales&#8221;"},"content":{"rendered":"<h3 class=\"post-title entry-title\"><\/h3>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/48\/2017\/06\/ELEFANTE.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-693\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/48\/2017\/06\/ELEFANTE-300x171.jpg\" alt=\"elefante\" width=\"300\" height=\"171\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/48\/2017\/06\/ELEFANTE-300x171.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/48\/2017\/06\/ELEFANTE.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 class=\"post-title entry-title\"><em>El elefante encadenado: una historia para reflexionar<\/em><\/h3>\n<div class=\"post-header\"><em>Cuando yo era un chico me encantaban los circos, lo que m\u00e1s me gustaba eran los animales y mi preferido era el elefante.<\/em><\/div>\n<div class=\"post-header\"><\/div>\n<div class=\"post-header\">\n<p><em>Durante la funci\u00f3n impresionaba a todos por su peso, su tama\u00f1o y su descomunal fuerza; pero despu\u00e9s de la actuaci\u00f3n y hasta un rato antes de volver al escenario, uno pod\u00eda encontrar al elefante detr\u00e1s de la carpa principal, con una pata encadenada a una peque\u00f1a estaca clavada en el suelo.<\/em><\/p>\n<div><\/div>\n<div><em>La estaca era s\u00f3lo un min\u00fasculo pedazo de madera, apenas enterrado superficialmente; y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parec\u00eda obvio que ese animal capaz de arrancar un \u00e1rbol de cuajo, pod\u00eda arrancar la estaca y huir.<\/em><\/div>\n<div><\/div>\n<div><em>El misterio era evidente: \u00bf Por qu\u00e9 el elefante no hu\u00eda, si pod\u00eda arrancar la estaca con el mismo esfuerzo que yo necesitar\u00eda para romper un f\u00f3sforo?, \u00bf Qu\u00e9 fuerza misteriosa lo manten\u00eda atado?<\/em><\/div>\n<div><\/div>\n<div><em>\u00a0Ten\u00eda 8 a\u00f1os y todav\u00eda confiaba en la sabidur\u00eda de los mayores, pregunte entonces a mis padres, maestros y t\u00edos, buscando respuesta a ese misterio; no obtuve una coherente. Alguien me explic\u00f3 que el elefante no escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: y si est\u00e1 amaestrado, \u00bfpor qu\u00e9 lo encadenan?<\/em><\/div>\n<div><\/div>\n<div><em> No recuerdo haber recibido ninguna explicaci\u00f3n satisfactoria.<\/em><\/div>\n<div><\/div>\n<div><em>Con el tiempo olvid\u00e9 el misterio del elefante y la estaca, y s\u00f3lo recordaba cuando me encontraba con personas que me daban respuestas incoherentes, por salir del paso, y un par de veces, con personas que se hab\u00edan hecho la misma pregunta. Hasta que hace unos d\u00edas me encontr\u00e9 con una persona, lo suficientemente sabia, que me dio una respuesta que al fin me satisfizo: \u201cel elefante no escapa porque ha estado atado a una estaca desde que era muy peque\u00f1o\u201d.<\/em><\/div>\n<div><\/div>\n<div><em>Cerr\u00e9 los ojos y me imagin\u00e9 al elefantito, con solo unos d\u00edas de nacido, sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento empuj\u00f3, jal\u00f3 y sacudi\u00f3 tratando de soltarse y a pesar de todo su esfuerzo no pudo hacerlo, la estaca era muy fuerte para \u00e9l.<\/em><\/div>\n<div><\/div>\n<div><em>Podr\u00eda jurar que el primer d\u00eda se durmi\u00f3 agotado por el esfuerzo infructuoso y que al d\u00eda siguiente volvi\u00f3 a probar y tambi\u00e9n al otro,\u00a0 y al de m\u00e1s all\u00e1\u2026 hasta que un d\u00eda, un terrible d\u00eda, el animal acept\u00f3 su impotencia y se resign\u00f3 a su destino. Dej\u00f3 de luchar para liberarse.<\/em><\/div>\n<div><\/div>\n<div><em>(Jorge Bucay)<\/em><i><br \/>\n<\/i><\/div>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<div><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/48\/2017\/06\/notas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-698\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/48\/2017\/06\/notas.jpg\" alt=\"notas\" width=\"275\" height=\"183\" \/><\/a><\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>\u00bfQu\u00e9 har\u00edas si no tuvieras miedo?<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>\u00bfCu\u00e1les son tus barreras mentales?\u00a0<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"post-header\"><\/div>\n<div class=\"post-header\"><\/div>\n<div class=\"post-header\"><strong>\u00a1\u00a1 An\u00edmate y lucha por tus sue\u00f1os !!\u00a0<\/strong><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El elefante encadenado: una historia para reflexionar Cuando yo era un chico me encantaban los circos, lo que m\u00e1s me gustaba eran los animales y mi preferido era el elefante. 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