{"id":395,"date":"2019-11-20T13:43:55","date_gmt":"2019-11-20T12:43:55","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/hablando-vino\/?p=395"},"modified":"2019-11-22T09:57:08","modified_gmt":"2019-11-22T08:57:08","slug":"las-claves-de-una-cosecha-la-de-2019-en-rioja-que-puede-ser-la-del-siglo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/hablando-vino\/2019\/11\/20\/las-claves-de-una-cosecha-la-de-2019-en-rioja-que-puede-ser-la-del-siglo\/","title":{"rendered":"Las claves de una cosecha, la de 2019 en Rioja, que puede ser la del siglo."},"content":{"rendered":"<p>En matem\u00e1ticas ecuaciones equivalentes dan resultados iguales. En agricultura ni siquiera a\u00f1os similares garantizan cosechas parecidas. Esto sumado a la gran variedad de situaciones que pueden presentarse y que marcar\u00e1n en mayor o menor medida el curso de los acontecimientos y, consiguientemente, el resultado, hacen que sea muy dif\u00edcil predecir, ni siquiera en fechas pr\u00f3ximas a la vendimia la cantidad y calidad de la cosecha. Es por eso que hasta que la uva no est\u00e1 en la bodega ni nada se puede dar por perdido ni nada se puede celebrar jubilosamente. Siempre se tiene \u201cla mosca detr\u00e1s de la oreja\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_397\" style=\"width: 210px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/54\/2019\/11\/DSC02956.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-397\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-397\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/54\/2019\/11\/DSC02956-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/54\/2019\/11\/DSC02956-200x300.jpg 200w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/54\/2019\/11\/DSC02956.jpg 511w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-397\" class=\"wp-caption-text\">Racima de Tempranillo. A.Remesal.<\/p><\/div>\n<p>La pasada campa\u00f1a, la de 2017- 2018, fue de las m\u00e1s complicadas que se recuerdan, todo hac\u00eda presagiar el desastre, sin embargo, un mes de septiembre y octubre seco y con temperaturas altas durante el d\u00eda y fr\u00edas durante la noche, permitieron una vendimia en condiciones \u00f3ptimas con uva sana. La actual campa\u00f1a, la de 2018-2019, ha finalizado tambi\u00e9n felizmente aunque no faltaran momentos de suspense. Una a\u00f1ada que desde julio se anunciaba como memorable se pod\u00eda haber ido al traste solo con que las condiciones tormentosas con las que se termin\u00f3 agosto hubieran persistido en septiembre, dando ocasi\u00f3n a el desarrollo de botrytis sin haberse completado la maduraci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Campa\u00f1a vit\u00edcola 2018-2019<\/strong><\/p>\n<p>Daremos un repaso r\u00e1pido a la evoluci\u00f3n de la campa\u00f1a\u00a0 para terminar conjeturando con aquellas circunstancias que, bajo nuestro punto de vista, han determinado la excepcionalidad de la misma.<\/p>\n<p>Las precipitaciones desde el oto\u00f1o de 2018 hasta la primavera de 2019 lo fueron en volumen reducido, qued\u00e1ndose en toda la Denominaci\u00f3n muy por debajo de las habituales. No obstante, durante el verano se produjeron tormentas con mucha asiduidad que mantuvieron en todo momento la vegetaci\u00f3n con aspecto impecable. En contra, \u00a0dejaron pedrisco en \u00e1reas puntuales. Los da\u00f1os por granizo se hicieron sentir ya a principios de abril en el occidente riojano.<\/p>\n<p>En cuanto a temperaturas, pas\u00f3 de largo el invierno, sin manifestarse como tal, con la salvedad de unos pocos d\u00edas en enero que llovi\u00f3 y nev\u00f3 como corresponde a la \u00e9poca. La primavera fue tambi\u00e9n c\u00e1lida pese a que se produjeran heladas tanto en abril como ya entrado mayo. En parajes concretos de\u00a0 Rioja Alta y Rioja Alavesa estos fr\u00edos tard\u00edos redujeron la cosecha significativamente.<\/p>\n<p>Durante el mes de junio se producen variaciones muy acusadas de temperaturas con\u00a0 episodios de lluvias y calores extremos hasta los primeros d\u00edas de julio, condiciones no favorables para el cuajado del fruto. En julio fen\u00f3menos tormentosos frecuentes alivian el d\u00e9ficit de agua que se ven\u00eda arrastrando. Las tormentas dejan un agua necesaria pero tambi\u00e9n en algunos lugares de \u00a0Rioja Alta y Rioja Alavesa granizo, con los perjuicios consiguientes.<\/p>\n<p>A \u00faltimos de julio y principios de agosto el calor vuelve de nuevo, lo cual ralentiza el desarrollo vegetativo. Hasta su final, el mes de agosto trascurre sin sobresaltos, cesando los calores extremos y la racha de tormentas, lo que permite que el envero (cambio de color de la baya), aunque un poco retrasado, se complete con normalidad. El d\u00eda 26 de agosto una fuerte tormenta con hasta 35 litros por metro cuadrado de agua, acompa\u00f1ada en algunos puntos de granizo, hace temer por la cosecha. Finalmente al realizar la evaluaci\u00f3n de da\u00f1os se comprueba como estos quedaron restringidos a parajes muy concretos. De nuevo los mayores perjuicios afectan a Rioja Alavesa y Rioja Alta.<\/p>\n<p>La fase de maduraci\u00f3n comenz\u00f3 bien, con temperaturas moderadas de d\u00eda y frescas durante la noche y ausencia de lluvia. A mediados de septiembre una fase de tormentas y condiciones favorables para el desarrollo de hongos ponen de nuevo en alerta al sector. Afortunadamente las lluvias cesan y permiten una vendimia tranquila: las bodegas se lo toman con calma y van posponiendo la recogida habida cuenta de los m\u00ednimos riesgos y de las perspectivas posibles de mejora al presentar la uva una sanidad extraordinaria. No son, sin embargo, los d\u00edas \u00faltimos de septiembre y octubre los m\u00e1s propicios para la correcta saz\u00f3n, por excesivo calor y apenas amplitud t\u00e9rmica entre el d\u00eda y la noche. Aun as\u00ed, \u00a0se coge la uva en condiciones de calidad sobresaliente. Solo algunos vi\u00f1edos en los que se demor\u00f3 en exceso la recogida superaron los niveles de az\u00facar deseados, con principios incluso de pasificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El 15 de octubre se cerr\u00f3 oficialmente la vendimia en la D.O. Ca Rioja. Una cosecha corta, sobre 385 millones de kilos de uvas que se queda con 100 millones menos que la de 2018 y muy por debajo del m\u00ednimo amparable para esta campa\u00f1a, fijado en el 101% de los rendimientos establecidos (6500 kg\/ha uva tinta, y 9.500 kg\/ha uva blanca).<\/p>\n<p><strong>El porqu\u00e9 de la reducida y extraordinaria calidad de la cosecha 2019<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Son el incompleto cuajado, con racimos peque\u00f1os y muy sueltos, junto con los accidentes meteorol\u00f3gicos,\u00a0 heladas primaverales y granizo, fen\u00f3menos anta\u00f1o muy ocasionales pero a los que ya nos estamos acostumbrando, las causas de la disminuci\u00f3n de cosecha. En 2019 pocos vi\u00f1edos han precisado aclareo de racimos, la reducci\u00f3n de cosecha ha sido un fen\u00f3meno que se ha producido de forma natural. Una reducci\u00f3n de cosecha que si bien produce una merma de ingresos directos para el viticultor tiene su efecto positivo en cuanto a la mejora de la calidad de la uva (desafortunadamente de momento en Rioja y salvo honrosas excepciones no recompensada). La relaci\u00f3n inversa entre cantidad y calidad de uva es un principio mundialmente admitido: los vi\u00f1edos con menores rendimientos son los que generalmente brindan la mejor calidad.<\/p>\n<p>La disminuci\u00f3n de cosecha en 2019 hay que atribuirla al deficiente cuajado, a los accidentes meteorol\u00f3gicos:\u00a0heladas tempranas de primavera y pedrisco que localmente han afectado a determinados vi\u00f1edos y, \u00a0por \u00faltimo aunque en orden natural sea lo primero, a la vecer\u00eda natural del vi\u00f1edo.<\/p>\n<p>Desde antiguo se sabe que a la vi\u00f1a, como cultivo vecero, alterna un a\u00f1o bueno con otro menos bueno: a un a\u00f1o productivo le sigue otro con rendimiento moderado. Es esta una forma que tiene la planta de recuperarse del gran esfuerzo que supone agotar las reservas al l\u00edmite. Si el 2018 fue un a\u00f1o con altos rendimientos al siguiente, el 2019, le tocaba dar poco fruto.<\/p>\n<p>Vemos, que por la naturaleza del vi\u00f1edo, el n\u00famero de inflorescencias est\u00e1 determinado desde el a\u00f1o anterior en las yemas formadas entonces y, por ende, el potencial de carga. Pero una cosa es el potencial o capacidad, dado por el n\u00famero de estructuras reproductivas con posibilidades de convertirse en uvas sanas, y otra lo que ocurra hasta la vendimia.<\/p>\n<p>En el transcurso del mes de junio ocurren en Rioja dos fases especialmente cr\u00edticas para la vi\u00f1a: la floraci\u00f3n y el cuajado. A primeros de junio, en plena floraci\u00f3n, se aprecian\u00a0 las inflorescencias o agrupaci\u00f3n de flores en forma de racimos, flores que por ser muy peque\u00f1as son poco llamativas. A esas alturas ya se ha podido hacer una previsi\u00f3n de cosecha contando n\u00famero de racimos y flores por racimo, la cual, si bien nos aporta informaci\u00f3n, no es definitiva; nos queda saber cu\u00e1ntas flores se convertir\u00e1n en fruto viable, cu\u00e1ntas flores cuajaran. Queda, por consiguiente, saber como prospera la polinizaci\u00f3n y a continuaci\u00f3n la fecundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Particularmente durante los quince d\u00edas que dura la polinizaci\u00f3n cualquier alteraci\u00f3n de las condiciones de lluvia y temperatura, y no digamos tratamientos, que se suspenden durante un tiempo, afectan al cuajado de la uva. Durante todo el mes de junio en 2019 la meteorolog\u00eda ha estado especialmente revuelta: tormentas, vientos, lluvias, calores extremos con ca\u00eddas bruscas de temperaturas&#8230; Todo ello ha tenido l\u00f3gicamente su repercusi\u00f3n en el cuajado de las bayas. Ya en julio se apreciaba como el n\u00famero de granos cuajados esta campa\u00f1a era muy inferior al de un a\u00f1o normal con racimos de poco tama\u00f1o, escasez de bayas y sin apenas hombros.<\/p>\n<p>Pod\u00edamos aventurar en julio que la cosecha ser\u00eda\u00a0 corta y, si no se torc\u00eda, de calidad. Con los granos sueltos el aire corre mejor entre ellos, con lo que la incidencia de enfermedades producidas por hongos se reduce. Adem\u00e1s crece la relaci\u00f3n superficie de hollejo\/peso de baya y con ello la concentraci\u00f3n de taninos. Decimos aventurar porque realmente el\u00a0hecho de que el n\u00famero de racimos y bayas por racimo que se muestran despu\u00e9s del cuajado sean escasos no significa a priori bajos rendimientos ni granos sueltos. Cuantas menos bayas hay m\u00e1s posibilidades tienen de crecer, pudiendo alcanzar tama\u00f1os tan gruesos que formen un racimo totalmente compacto. Este no ha sido el caso en 2019. La limitada disponibilidad de agua durante todo el ciclo y en especial durante el periodo de crecimiento de las bayas restringi\u00f3 su desarrollo.<\/p>\n<p>As\u00ed mismo hay que atribuir en parte a los fr\u00edos de primavera la magn\u00edfica sanidad de la uva esta campa\u00f1a. Las heladas tempranas, aunque causaron algunos da\u00f1os en vi\u00f1edos concretos, contribuyeron a mermar la poblaci\u00f3n de determinadas plagas sensibles a temperaturas bajo cero. Elementos coadyuvantes para la calidad esta campa\u00f1a han sido, por consiguiente, la baja incidencia de plagas y enfermedades durante todo el ciclo, sin resquicio alguno de podredumbre de uva, lo cual ha posibilitado una m\u00ednima intervenci\u00f3n y reducci\u00f3n del uso de fitosanitarios.<\/p>\n<p>Del mismo modo, el moderado estr\u00e9s, paliado por lluvias intermitentes durante todo el periodo vegetativo y la parca demanda del fruto al ser reducidos los rendimientos, ha permitido el mantenimiento de la hoja hasta la misma vendimia pero sin crecimiento vegetativo. Todo, en conjunto ha facilitado a su vez una \u00f3ptima maduraci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Qu\u00e9 vamos aprendiendo:<\/strong><\/p>\n<p>Podemos concluir que la disposici\u00f3n y fisonom\u00eda del racimo, as\u00ed como el n\u00famero de estos, han determinado\u00a0 los rendimientos, sanidad del fruto y la correcta maduraci\u00f3n de la cosecha 2019.<\/p>\n<p>Trabajar con y en el vi\u00f1edo con sistemas que procuren rendimientos moderados por cepa (localizaci\u00f3n del vi\u00f1edo solo en terrenos con alta vocaci\u00f3n vit\u00edcola, elevadas densidades de plantaci\u00f3n, clones poco productivos, podas \u00a0restrictivas, uso del agua y de fertilizantes en su justa medida, \u2026), e, incluso, actuar sobre el cuajado limitando la polinizaci\u00f3n, \u00a0o, a su vez, utilizando patrones (Rupestris de Lot, 140 Ruggeri, etc.) y variedades de relativo f\u00e1cil corrimiento,\u00a0 la garnacha por ejemplo, que se est\u00e1 mostrando como excepcional tambi\u00e9n en relaci\u00f3n a las alteraciones provocadas por el calentamiento global, son algunos de los aspectos a tener presentes, tanto en el dise\u00f1o de las plantaciones como en la t\u00e9cnica agron\u00f3mica, si queremos repetir cosechas como la 2019; posiblemente la que ser\u00e1 una de las grandes a\u00f1adas de Rioja bajo el punto de vista de calidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En matem\u00e1ticas ecuaciones equivalentes dan resultados iguales. 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