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	<title>¿REFORMA LABORAL? | Historias Riojanas - Blogs larioja.com</title>
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	<description>Certezas, curiosidades y leyendas del pasado, de la mano de Marcelino Izquierdo</description>
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		<title>¿REFORMA LABORAL? | Historias Riojanas - Blogs larioja.com</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Mar 2012 16:21:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelino Izquierdo</dc:creator>
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<p>Érase una vez un molinero que trabajaba de sol a sol para dar de comer a su familia. El viejo molino, al igual que los campos de trigo que allí abundaban, eran feudo del señor del castillo. Todo iba bien en el valle hasta que una pertinaz sequía comenzó a agostar el cereal, que cada vez llegaba a la molienda en menor cantidad. Un buen día, el señor del castillo mandó llamar al molinero que, embadurnado en harina, se presentó raudo.<br>
-Mira, Martín, cada vez hay menos trabajo por estos pagos -le explicó el noble-. Son días duros.<br>
-A mí me lo va a contar vuestra merced -le interrumpió-. Tengo dos jóvenes retoños que se ven obligados a buscar leña en el bosque o a ayudar, por la voluntad, a quien lo necesita.<br>
-Bueno, al menos tienen labor.<br>
-Sí, pero de ella ni comen ni pueden vislumbrar futuro.<br>
Compuso el señor del castillo un gesto de astucia.<br>
-Dejarás la molienda y serán tus hijos quienes trabajen.<br>
No se fue Martín muy convencido del castillo, pero como el amo lo ordenaba y era por el bien de los muchachos? Sin embargo, se entristeció mucho cuando supo que sus hijos percibían la mitad de la maquila que él siempre había cobrado.<br>
Y, por fin, tornaron las lluvias. El trigo creció veloz, amarilleó los campos y dio tanto grano, que ni en los silos cabía. Acudió entonces Martín a la fortaleza.<br>
-Ruego a vuestra merced que me permita regresar al molino.<br>
-¿Y qué hago con tus hijos?<br>
-Han vuelto los buenos tiempos, mi señor.<br>
-Ahora tengo cuatro manos por el precio de dos.<br>
-Aún así, no darán abasto?<br>
-Tranquilo, Martín -sonrió el señor-. Por suerte para mí, lo que sobran son manos.</p>
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