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	<title>¡Qué bien huele el amoniaco! O algo huele a podrido en España | Historias Riojanas - Blogs larioja.com</title>
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	<description>Certezas, curiosidades y leyendas del pasado, de la mano de Marcelino Izquierdo</description>
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		<title>¡Qué bien huele el amoniaco! O algo huele a podrido en España | Historias Riojanas - Blogs larioja.com</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Oct 2014 10:58:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelino Izquierdo</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p style="text-align: center;"><a href="/historias/wp-content/uploads/sites/11/2014/10/Rato-y-Rajoy.ABC_.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-1389" title="Rato y Rajoy.ABC" src="/historias/wp-content/uploads/sites/11/2014/10/Rato-y-Rajoy.ABC_.jpg" alt="" width="567" height="323" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/11/2014/10/Rato-y-Rajoy.ABC_.jpg 567w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/11/2014/10/Rato-y-Rajoy.ABC_-300x171.jpg 300w" sizes="(max-width: 567px) 100vw, 567px"></a></p>
<p> </p>
<p>Los estudiantes no podían disimular su nerviosismo. Era la primera vez que el profesor de Química había elegido el laboratorio del instituto para realizar su examen. Sentada en círculo alrededor de las mesas atestadas de probetas, tubos de ensayo y serpentines, la clase guardó silencio cuando don Evaristo –conocido por los chavales como ‘Evaristo que te han visto’– llamó al primer alumno por orden alfabético. Al tercero que le tocaba el turno era <strong>Marino Barco del Río, ‘Grumete’ para los amigos</strong>.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>–A ver, señor Barco, <strong>dígame algo sobre el amoniaco</strong>.</p>
<p>‘Grumete’ se rascó la mollera y, <strong>con el tartamudeo de quien no tiene ni idea</strong>, balbuceó:</p>
<p>–Pues el amoniaco <strong>es una cosa…</strong></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>–¿Una cosa? –Don Evaristo enarcó las cejas–. <strong>¡Será un líquido!</strong></p>
<p>–Bueno, sí. Es un líquido… que moja, es de color transparente y, además, <strong>huele muy bien</strong> –el examinado se creció en banderillas.</p>
<p>–¿¡Que huele muy bien!? –aulló el docente–. A ver, Del Cura, <strong>traiga el frasco del amoniaco</strong>.</p>
<p>Rosario del Cura, ‘sor Charito’ la motejaban, entregó el recipiente a su compañero. Con parsimonia, Marino extrajo el tapón de cristal, <strong>olisqueó los efluvios del NH3</strong> y, con chulería, se reafirmó:</p>
<p>–<strong>Pues a mí me huele muy bien.</strong></p>
<p>También les huelen de maravilla a Rato y a Blesa los enjuagues de Caja Madrid y Bankia, y ya no digamos al clan Pujol los múltiples chanchullos que les salpica, tanto en el ‘Estado opresor’ como en variopintos paraísos fiscales. Tampoco le olía raro a Ana Mato ver aparcado un Jaguar de casi cinco metros de largo en la plaza de garaje de su entonces marido. ¿Y qué decir de Rajoy? <strong>Al presidente nada le huele mal. Ni huele ni recuerda.</strong> ¿Cómo es posible que haya olvidado los nombres de su amigo Rato –«esa persona de la usted habla»–, del tesorero Bárcenas –«Luis, sé fuerte»»–, de ‘Paco’ Camps, de Jaume Matas, de…?</p>
</body></html>
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