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	<title>De mangantes y caciques | Historias Riojanas - Blogs larioja.com</title>
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	<description>Certezas, curiosidades y leyendas del pasado, de la mano de Marcelino Izquierdo</description>
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		<title>De mangantes y caciques | Historias Riojanas - Blogs larioja.com</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Jan 2015 09:23:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelino Izquierdo</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><a href="/historias/wp-content/uploads/sites/11/2015/01/El-Perich.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-1433" title="El Perich" src="/historias/wp-content/uploads/sites/11/2015/01/El-Perich.jpg" alt="" width="567" height="386" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/11/2015/01/El-Perich.jpg 567w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/11/2015/01/El-Perich-300x204.jpg 300w" sizes="(max-width: 567px) 100vw, 567px"></a></p>
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<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Ironizaba el humorista Jaume Perich que <strong>“la penicilina se descubrió por casualidad, pero el Napalm no”</strong>. Bromas aparte –con perdón de Alexander Fleming–, es evidente que nada es por azar, que todo efecto tiene su causa y que ese axioma puede aplicarse a cualquier ámbito de la vida, corrupción incluida.</p>
<p>Hay quien parece que se ha caído de un guindo y piensa a pies juntillas que la corrupción es una lacra moderna consustancial a la política, si no a nuestra actual democracia. <strong>“Con Franco no había corrupción”</strong>, pregonan indocumentados y nostálgicos y se quedan tan anchos. Es como decir que con Franco no había paro sin plantearse qué carajo hacían cinco millones de españoles trabajando en Francia, Suiza, Alemania o Latinoamérica y otros diez millones de mujeres “de profesión sus labores”. La dictadura era la corrupción en sí misma, donde el cambalache, el trapicheo, el estraperlo eran moneda de cambio.</p>
<p>Pero vamos a remontarnos siglos atrás. <strong>¿Han pensado alguna vez por qué el Lazarillo de Tormes se escribió en España y no en Suecia o en Austria?</strong> Sencillo: porque la picaresca siempre ha estado consentida –incluso bien vista– en esta piel de toro. ¿Es que acaso la corrupción no alcanza a la Europa civilizada? Claro que sí.</p>
<p>La diferencia es que cuando a un político de una democracia acendrada le pillan metiendo la mano en la caja, menospreciando la autoridad de los servidores públicos, mintiendo a sabiendas o legalizando una situación ilegal sin importarle el Estado de Derecho <strong>sólo tiene un camino: dimitir</strong>.</p>
<p><strong>¿Y por qué allí dimitir se conjuga como un verbo y aquí algunos creen que dimitir es un nombre ruso?</strong>, se preguntarán. Porque aquellas sociedades, por lo general, no toleran los comportamientos deshonestos. Por muchas normas que se legislen, por muchos golpes que se den en el pecho nuestros políticos patrios hablando de regeneración democrática, mientras los españoles de a pie continúen respaldando tanto en las tertulias de café como en las urnas a los mentirosos, a los ladrones, a los defraudadores, a los caciques… muy poco habremos avanzado.</p>
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