{"id":1003,"date":"2013-12-12T08:00:38","date_gmt":"2013-12-12T07:00:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/?p=1003"},"modified":"2013-12-12T08:00:38","modified_gmt":"2013-12-12T07:00:38","slug":"generacion-lejarraga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/2013\/12\/12\/generacion-lejarraga\/","title":{"rendered":"Generaci\u00f3n Lej\u00e1rraga"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><a href=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/12\/Teodoro-Lej\u00e1rraga-en-la-puerta-de-Suso.-Delp\u00f3n.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1004\" title=\"DOCU_RIOJA\" src=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/12\/Teodoro-Lej\u00e1rraga-en-la-puerta-de-Suso.-Delp\u00f3n.jpg\" alt=\"\" width=\"624\" height=\"415\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/12\/Teodoro-Lej\u00e1rraga-en-la-puerta-de-Suso.-Delp\u00f3n.jpg 624w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/12\/Teodoro-Lej\u00e1rraga-en-la-puerta-de-Suso.-Delp\u00f3n-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><\/strong>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Primero fue Tarsicio y, despu\u00e9s, su hijo Teodoro. La familia Lej\u00e1rraga lleva 50 a\u00f1os \u2018guardando\u2019 el monasterio de Suso, en San Mill\u00e1n de la Cogolla<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>JOS\u00c9 DELP\u00d3N ORMAECHEA<\/strong><\/p>\n<p>Corr\u00eda 1963 y se lloraba el magnicidio de John F. Kennedy cuando un vetusto monasterio con m\u00e1s de mil a\u00f1os de antig\u00fcedad ve\u00eda c\u00f3mo se pasaba el testigo de un cuidador a un guarda.<\/p>\n<p>Ignacio Echevarr\u00eda, vecino de Berceo, sub\u00eda montado en su animal por un camino angosto (no se hab\u00eda realizado ni la actual carretera que une Yuso con Suso) y vigilaba, por encargo de la entonces Diputaci\u00f3n, que el monasterio no tuviese goteras y poco m\u00e1s. Pero el patrimonio que ah\u00ed se cuidaba estaba agazapado, esperando a que alguien con inter\u00e9s, cari\u00f1o y devoci\u00f3n al lugar no s\u00f3lo lo cuidase, sino que lo mostrase al mundo, abriese sus puertas al entendido y al ignorante, a todo aqu\u00e9l que se acercase a unas cuevas y piedras muy antiguas que ped\u00edan a gritos su lugar entre los elegidos; en esto que la Diputaci\u00f3n y el entonces alcalde de San Mill\u00e1n de la Cogolla, Jos\u00e9 Luis Llorente, deciden que un buen hombre de San Mill\u00e1n se pod\u00eda hacer cargo del monasterio y le encargan la tarea a Tarsicio Lej\u00e1rraga.<\/p>\n<p>Al finalizar la carretera empezaron a subir veh\u00edculos. Un Fiat fue el primero que accedi\u00f3 al cenobio, y Tarsicio empez\u00f3 a abrir sus puertas a los visitantes, con sus limitaciones y penurias. Las limitaciones las fue limando a base de inter\u00e9s, sobre todo con la ayuda del agustino recoleto Joaqu\u00edn Pe\u00f1a que le dejaba libros que leer y solventaba las dudas que ten\u00eda, que eran muchas, en los largos paseos que daban juntos; las penurias se sobrellevaban como se pod\u00eda, como recuerda su hijo Teodoro: \u00abAl principio, ten\u00eda mi padre un caldero con algo de lumbre y lo escond\u00eda tras la tumba de Nu\u00f1o Salido, el ayo de los Infantes de Lara, hasta que al final vino alguien de Logro\u00f1o y le pusieron en un cuartito una cocina francesa para poder calentarse y comer\u00bb.<\/p>\n<p>Lo de comer en Suso era necesario, ya que Tarsicio se pasaba las horas en el monasterio y hab\u00eda veces que ni se acordaba de bajar. Entonces su mujer, Fermina, sub\u00eda por el camino del Calvario o mandaba al joven Teodoro, que contaba por entonces con 11 a\u00f1os, a subirle la comida a su padre; y mientras degustaba el rancho, tanto la esposa como el hijo atend\u00edan a los turistas ocasionales. Tal era la devoci\u00f3n de su padre por Suso que \u00absi estaba bajando a casa una vez cerrado el monasterio, cuenta Teodoro, y ven\u00eda un coche, se daba media vuelta y se lo ense\u00f1aba. Muchos fueron los domingos que sub\u00edamos a Suso toda la familia y as\u00ed pod\u00edamos comer con nuestro padre\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/12\/Fermina-Nieto-viuda-de-Tarsicio-Lejarraga-y-madre-de-Teodoro.-Delp\u00f3n.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-1005\" title=\"fermina nieto2.JPG\" src=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/12\/Fermina-Nieto-viuda-de-Tarsicio-Lejarraga-y-madre-de-Teodoro.-Delp\u00f3n.jpg\" alt=\"\" width=\"323\" height=\"318\" \/><\/a><\/p>\n<p>Escritor y poeta<\/p>\n<p>Pocos eran los que sub\u00edan al monasterio, pero los que lo hac\u00edan sab\u00edan a lo que sub\u00edan, y eso despert\u00f3 al poeta que Tarsicio llevaba dentro. De ah\u00ed sus recordadas poes\u00edas a Gonzalo de Berceo o al santo que recitaba con cari\u00f1o en el viejo portaleyo de Suso o junto a la lumbre en su cuartito, donde entraban los turistas para compartir calor y sapiencia de un buen hombre de boina calada.<\/p>\n<p>Pero los a\u00f1os no perdonan y en agosto de 1979, por orden del entonces delegado de Cultura Gabriel Moya Valga\u00f1\u00f3n, tuvo que \u00abceder los trastos\u00bb a su hijo, un joven Teodoro que con 24 o 25 a\u00f1os trabajaba en \u2018los frigos\u2019 de Logro\u00f1o. \u00abMe pens\u00e9 muy mucho si dejar mi futuro en la capital \u2013relata Teodoro\u2013, por un trabajo en San Mill\u00e1n con los inconvenientes de no descansar los fines de semana y que no se cerraba ning\u00fan d\u00eda\u00bb. Pero como el cari\u00f1o no se retira, el padre sub\u00eda algunas tardes a acompa\u00f1ar a su hijo y a los Infantes de Lara, o a echar una mano si ven\u00edan muchos grupos, que ya empezaban las visitas de autobuses. En la temporada 1987-88, los libros de visitas de Teodoro, que guarda como oro en pa\u00f1o, suman total de 525 autocares, lo que desmitifica la idea de que a San Mill\u00e1n ven\u00eda poca gente antes de ser nombrados Patrimonio de la Humanidad.<\/p>\n<p>Pero la fecha en que la UNESCO reconoci\u00f3 a Suso y Yuso con los honores que se merecen est\u00e1 muy marcada en la mente de Lej\u00e1rraga. Comenzaron las tan necesarias obras de restauraci\u00f3n en Suso, de afianzamiento de sus muros y de costura de sus grietas, limitando a su vez el acceso al edificio para evitar el progresivo deterioro al que era sometido por las masivas visitas. \u00abSi mi padre viese que solo pueden entrar unos poquitos cada media hora y que hay un horario estricto, se muere de nuevo. Si ya cuando le dije que quer\u00eda cerrar los lunes se enfad\u00f3 much\u00edsimo, es como si lo viviese ahora, nunca se me olvidar\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p>Pero la vida no es justa y a pesar de que su padre se ha llevado la gloria, Tarsicio fue reconocido con la Medalla de La Rioja, la de Bellas Artes o la del M\u00e9rito Tur\u00edstico, \u00e9l se ha llevado el trabajo, e inclusive muchas visitas creen que les mostr\u00f3 el cenobio Tarsicio, cuando en realidad fue Teodoro, pero con la paciencia de alguien que ama lo que hace resta importancia al detalle y sigue mostrando las cuevas visigodas.<\/p>\n<p>Fueron muchos los art\u00edculos en revistas, en prensa, o libros escritos en esos momentos de soledad y las personalidades que visitaron Suso dejaron recuerdo en la memoria de Teodoro, \u00abcomo el Dr. Zurita, cu\u00f1ado del Rey, que visit\u00f3 el monasterio\u00bb, pero de la Casa Real nadie m\u00e1s y nadie se acuerda de decirles que Suso existe, \u00aba pesar de que a la Reina s\u00e9 que le gustar\u00eda mucho\u00bb. Tambi\u00e9n recuerda a presidentes del Gobierno, como Calvo Sotelo, o al vicepresidente Alfonso Guerra, \u00abque subi\u00f3 con una corte tremenda de coches y gente, que casi no caben en el aparcamiento\u00bb. Aznar conoc\u00eda mucho Suso, \u00abya que estuvo destinado en Logro\u00f1o y sub\u00eda muchas veces con mi padre; cuando vino siendo presidente del Gobierno mi padre fue a verle y \u00e9ste le dio un fuerte abrazo, eso no se olvida f\u00e1cilmente\u00bb.<\/p>\n<p>La continuidad de la saga Lej\u00e1rraga como guardas de Suso, es algo que queda en el aire ya que aunque ser\u00eda el mayor deseo de Teodoro que alguna de sus hijas, Oria o Elsa, siguiesen su camino es algo que no depende de \u00e9l, y por ello prefiere no pensar de momento en su retiro y ceder la llave de un viejo monasterio, como hiciese su padre con \u00e9l, entregando con ese trozo de metal a su vez una gran parte de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/12\/Tarsicio-Lej\u00e1rraga-en-1978.-M.-I.1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright  wp-image-1007\" title=\"Tarsicio Lej\u00e1rraga en 1978. M. I.\" src=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/12\/Tarsicio-Lej\u00e1rraga-en-1978.-M.-I.1.jpg\" alt=\"\" width=\"351\" height=\"590\" \/><\/a>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El guardi\u00e1n del espa\u00f1ol<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0MARCELINO IZQUIERDO<\/strong><\/p>\n<p>Aunque, a primera vista, pudiera pasar Tarsicio Lej\u00e1rraga por un simple pastor reconvertido en historiador autodidacta, lo cierto es que su nombre y su obra gozaban de enorme autoridad acad\u00e9mica en universidades tan prestigiosas como la de Salamanca. Autor del ensayo \u2018Monasterio de Suso\u2019 (Logro\u00f1o, 1972), el guardi\u00e1n del arte dec\u00eda de s\u00ed mismo: \u00abHasta el mes de agosto de 1964, fecha en que recib\u00ed el cargo de ser guarda de Suso, pr\u00e1cticamente este monasterio carec\u00eda de una tutela y vigilancia necesaria. A partir de mi nombramiento se le fue concediendo a Suso la importancia que se merec\u00eda. Al poco tiempo se comenz\u00f3 a delinear la carretera de acceso, que era del todo imprescindible para la afluencia de turistas y visitantes. Limpi\u00e9 el monasterio\u00bb. Siendo todav\u00eda un becario imberbe, tuve la suerte de que me concediera la primera entrevista que escrib\u00ed en mi vida profesional. Era el verano de 1978, un a\u00f1o antes de su jubilaci\u00f3n. Nadie subi\u00f3 al cenobio aquella tarde, as\u00ed que Tarsicio habl\u00f3 y habl\u00f3 hasta que la noche fue cubriendo el valle del C\u00e1rdenas. Recordaba sus animadas charlas con \u00abdon Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal\u00bb o con Juan de Contreras \u2013el marqu\u00e9s de Lozoya\u2013, y hasta de su parentesco con Mar\u00eda de la O Lej\u00e1rraga. Volv\u00ed al a\u00f1o siguiente y me encontr\u00e9 con su hijo Teodoro, que ya lleva 35 agostos como guard\u00e9s del monasterio donde el espa\u00f1ol dio sus \u00abprimeros vagidos\u00bb, que inmortaliz\u00f3 el propio Men\u00e9ndez Pidal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Primero fue Tarsicio y, despu\u00e9s, su hijo Teodoro. La familia Lej\u00e1rraga lleva 50 a\u00f1os \u2018guardando\u2019 el monasterio de Suso, en San Mill\u00e1n de la Cogolla JOS\u00c9 DELP\u00d3N ORMAECHEA Corr\u00eda 1963 y se lloraba el magnicidio de John F. 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