{"id":1310,"date":"2014-08-20T10:14:21","date_gmt":"2014-08-20T09:14:21","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/?p=1310"},"modified":"2014-08-20T10:14:21","modified_gmt":"2014-08-20T09:14:21","slug":"el-odio-comprimido-en-140-caracteres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/2014\/08\/20\/el-odio-comprimido-en-140-caracteres\/","title":{"rendered":"El odio comprimido en 140 caracteres"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2014\/08\/GF0UMEG1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1311\" title=\"DOCU_GRUPO\" src=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2014\/08\/GF0UMEG1.jpg\" alt=\"\" width=\"567\" height=\"389\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2014\/08\/GF0UMEG1.jpg 567w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2014\/08\/GF0UMEG1-300x206.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ocurre que <strong>cuando se observa el mundo tan s\u00f3lo a trav\u00e9s de las redes sociales<\/strong>, la realidad suele llegar a\u00fan m\u00e1s distorsionada de lo habitual. Lejos de toda realidad informativa, a dos mil kil\u00f3metros de distancia, el televisor del hotel apagado por voluntad propia y con la fam\u00e9lica referencia de una sesi\u00f3n nocturna de Twitter, mi visi\u00f3n de lo que ocurr\u00eda en Espa\u00f1a era, m\u00e1s que sesgada, desasosegante. Pendiente de la actualidad, de la \u00faltima noticia, siempre sumergido entre peri\u00f3dicos, teletipos digitales, blogs o noticiarios radiof\u00f3nicos y televisivos, lo que m\u00e1s me ha llamado la atenci\u00f3n de Twitter como monopolio es el odio que destilan muchos de sus mensajes.<\/p>\n<p><strong>El odio comprimido en 140 caracteres.<\/strong><\/p>\n<p>Y es que el anonimato, a veces, y la lejan\u00eda, siempre, hacen aflorar los instintos m\u00e1s bajos del ser humano. En realidad, las redes sociales son tan inocuas como cualquier otro canal de comunicaci\u00f3n; <strong>es su uso espurio el que las contamina<\/strong>, el que de verdad repele.<\/p>\n<p>Escribi\u00f3 Baudelaire que <strong>el odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida<\/strong>. La adicci\u00f3n al alcohol lo convierte en un profesional de la botella, incapacitado para cualquier otro empleo o cometido. Es lo que sucede con estos odiadores profesionales, que exhiben en la Red sus frustraciones, quiz\u00e1 porque reflejan en quienes creen sus enemigos la inquina que les genera su propia imagen.<\/p>\n<p>Para Tennessee Williams, el odio es un sentimiento que s\u00f3lo puede existir en <strong>ausencia de toda inteligencia<\/strong>, mientras que Daudet lo defin\u00eda como <strong>la c\u00f3lera de los d\u00e9biles<\/strong>.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s podr\u00e9 odiar a estos odiadores profesionales porque, primero, <strong>no tengo tiempo<\/strong> y, segundo, porque les dar\u00eda m\u00e1s importancia de la que atesoran.<\/p>\n<p>Eso s\u00ed, <strong>me aburren soberanamente<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Ocurre que cuando se observa el mundo tan s\u00f3lo a trav\u00e9s de las redes sociales, la realidad suele llegar a\u00fan m\u00e1s distorsionada de lo habitual. Lejos de toda realidad informativa, a dos mil kil\u00f3metros de distancia, el televisor del hotel apagado por voluntad propia y con la fam\u00e9lica referencia de una sesi\u00f3n nocturna de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1310"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1310"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1310\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1310"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1310"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1310"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}