{"id":1703,"date":"2016-03-18T18:37:05","date_gmt":"2016-03-18T17:37:05","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/?p=1703"},"modified":"2016-03-18T18:37:05","modified_gmt":"2016-03-18T17:37:05","slug":"11m-doce-anos-despues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/2016\/03\/18\/11m-doce-anos-despues\/","title":{"rendered":"#11M doce a\u00f1os despu\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/03\/Manifestaci\u00f3n-conspiran\u00f3nica-en-el-2007.-Juan-Mar\u00edn2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1707\" title=\"peones negros jm1.jpg\" src=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/03\/Manifestaci\u00f3n-conspiran\u00f3nica-en-el-2007.-Juan-Mar\u00edn2.jpg\" alt=\"\" width=\"567\" height=\"438\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/03\/Manifestaci\u00f3n-conspiran\u00f3nica-en-el-2007.-Juan-Mar\u00edn2.jpg 567w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/03\/Manifestaci\u00f3n-conspiran\u00f3nica-en-el-2007.-Juan-Mar\u00edn2-300x232.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Las redes sociales funcionan como la barra de un bar<\/strong> en la que se entremezclan distintos debates y puntos de vista. El volumen de las conversaciones suele ser m\u00e1s bien alto, primero por el ruido ambiental de la m\u00fasica, el televisor o el cuchicheo generalizado y, segundo, por el efecto que paulatinamente provoca el alcohol. Estas mismas causas estimulan tambi\u00e9n la desinhibici\u00f3n del contertulio, que le anima a radicalizar sus posturas, emplear un l\u00e9xico, digamos, m\u00e1s mundano y a levantar la voz m\u00e1s de lo conveniente.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre en Twitter, por ejemplo, donde la brevedad del mensaje, la inmediatez y, en cierta forma, la sensaci\u00f3n de anonimato empujan al internauta a escribir lo primero que se le ocurre, sin reflexi\u00f3n alguna, y de forma normalmente poco acertada. Con motivo del <strong>d\u00e9cimo segundo aniversario de los atentados yihadistas de Madrid<\/strong>, bajo el hashtag #11M se apilaban frases muy curiosas. Pedro J. Ram\u00edrez, director del digital \u2018El Espa\u00f1ol\u2019, amanec\u00eda con el siguiente mensaje: \u00abBd\u00edas. (El mejor homenaje a las v\u00edctimas es buscar la verdad) 11-M: trauma y asignatura pendiente\u00bb.<\/p>\n<p>El tuit del periodista riojano estaba emparedado por sendos mensajes del catedr\u00e1tico, \u2013tambi\u00e9n riojano\u2013 Fernando Reinares: \u00abEl #11M se decidi\u00f3 en Karachi, se ratific\u00f3 en Estambul, se fij\u00f3 en Bruselas y se prepar\u00f3 en Madrid\u00bb, afirmaba arriba el autor del libro \u2018Matadlos\u2019 y, continuar debajo: <strong>\u00abLos atentados del #11M tuvieron un autor intelectual o instigador. Era marroqu\u00ed. Se llamaba Amer Azizi\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<p>Ya tiene Pedro J. su respuesta y con aval cient\u00edfico. Pero es que, dos tuits m\u00e1s adelante, un tal @diostuitero echaba sal en la herida: \u00abNo olvidemos nunca a las v\u00edctimas ni a los que mintieron y se lucraron vendiendo conspiraciones #11M\u00bb. Y es que, tarde o temprano, <strong>el tiempo coloca a cada uno en su sitio<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Las redes sociales funcionan como la barra de un bar en la que se entremezclan distintos debates y puntos de vista. El volumen de las conversaciones suele ser m\u00e1s bien alto, primero por el ruido ambiental de la m\u00fasica, el televisor o el cuchicheo generalizado y, segundo, por el efecto que paulatinamente provoca el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1703"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1703"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1703\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1703"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1703"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1703"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}