{"id":1782,"date":"2016-08-25T21:28:22","date_gmt":"2016-08-25T20:28:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/?p=1782"},"modified":"2016-08-25T21:28:22","modified_gmt":"2016-08-25T20:28:22","slug":"poeta-en-nueva-york","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/2016\/08\/25\/poeta-en-nueva-york\/","title":{"rendered":"Poeta en Nueva York"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/Nueva-York.-Agosto-de-2016.-CLARA-IZQUIERDO.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1783\" title=\"Nueva York. Agosto de 2016. CLARA IZQUIERDO\" src=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/Nueva-York.-Agosto-de-2016.-CLARA-IZQUIERDO.jpg\" alt=\"\" width=\"595\" height=\"352\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/Nueva-York.-Agosto-de-2016.-CLARA-IZQUIERDO.jpg 595w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/Nueva-York.-Agosto-de-2016.-CLARA-IZQUIERDO-300x177.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 595px) 100vw, 595px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>\u00abComo no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir\u00bb<\/strong>. Federico Garc\u00eda Lorca<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8220;Dale caf\u00e9, mucho caf\u00e9&#8221;, orden\u00f3 el general Queipo de Llano al gobernador civil de Granada cuando supo del arresto de Garc\u00eda Lorca. Hace ochenta a\u00f1os, la intolerancia asesin\u00f3 sin duelo a uno de los m\u00e1s grandes poetas en lengua castellana, <strong>cuyos restos siguen hoy en el limbo de la ignominia<\/strong>. Cuando las balas segaron el ingenio del escritor granadino en una barranca perdida, a punto estaba de ver la luz \u2018Poeta en Nueva York\u2019, reflejo de su experiencia en la metr\u00f3polis entre 1929 y 1930.<\/p>\n<p>Deambulando este mes de agosto por la cuadr\u00edcula de la Gran Manzana, mis sentidos captaban mil y un est\u00edmulos de la que <strong>Federico denomin\u00f3 \u00abBabilonia trepidante y enloquecedora\u00bb<\/strong>, que me trajeron a la memoria \u2018Poeta en Nueva York\u2019, su arquitectura extrahumana, sus rascacielos m\u00e1s altos que la luna, sus ritmos furiosos pre\u00f1ados de mec\u00e1nica y metal o las locuras el\u00e9ctricas de Times Square, epicentro \u00abde la ciudad m\u00e1s atrevida y m\u00e1s moderna del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando al escudri\u00f1ar las cumbres neoyorquinas rasgando las nubes, <strong>en ese incesante miracielos que es Manhattan<\/strong>, y surgi\u00f3 de pronto el Chrysler Building, rele\u00ed mentalmente lo que la pluma de Lorca hab\u00eda plasmado cuando en 1930 fue testigo de su construcci\u00f3n: \u00ab(&#8230;) Un edificio enorme con cien pisos, blanco y negro, que es una verdadera maravilla\u00bb.<\/p>\n<p>De regreso a la tierra en la que \u2018nunca pasa nada\u2019, he vuelto a \u2018Poeta en Nueva York\u2019, <strong>publicado cuatro a\u00f1os despu\u00e9s del asesinato del escritor<\/strong>: \u00abPor el East River y el Queensborough \/ los muchachos luchaban con la industria, \/ y los jud\u00edos vend\u00edan al fauno del r\u00edo \/ la rosa de la circuncisi\u00f3n \/ y el cielo desembocaba por los puentes y los tejados \/ manadas de bisontes empujadas por el viento\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u00abComo no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir\u00bb. 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