{"id":206,"date":"2012-05-12T15:45:17","date_gmt":"2012-05-12T14:45:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/?p=206"},"modified":"2012-05-12T15:45:17","modified_gmt":"2012-05-12T14:45:17","slug":"riojanos-contra-la-inquisicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/historias\/2012\/05\/12\/riojanos-contra-la-inquisicion\/","title":{"rendered":"Riojanos contra la Inquisici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Auto-de-fe-de-Francisco-Ricci.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-207\" title=\"'Auto de fe', de Francisco Ricci\" src=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Auto-de-fe-de-Francisco-Ricci.jpg\" alt=\"\" width=\"602\" height=\"390\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Auto-de-fe-de-Francisco-Ricci.jpg 567w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Auto-de-fe-de-Francisco-Ricci-300x195.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 602px) 100vw, 602px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Dos riojanos ilustres, <strong>el camerano Manuel Garc\u00eda Herreros y el rinconero Juan Antonio Llorente<\/strong>, fueron quienes echaron la tierra que logr\u00f3 enterrar para siempre la Inquisici\u00f3n Espa\u00f1ola. Fue en el siglo XIX. El primero, lo hizo a trav\u00e9s de la ley, como ponente constitucional, a la sombra de las Cortes de C\u00e1diz. El segundo, que conoc\u00eda bien los entresijos del Santo Oficio, cambi\u00f3 de bando y denunci\u00f3 en Francia las atrocidades cometidas por Torquemada y los continuadores de su atroz obra. Pero La Rioja y la Inquisici\u00f3n ya se conoc\u00eda de tiempo atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Pocas d\u00e9cadas despu\u00e9s de que los Reyes Cat\u00f3licos fundaron la Inquisici\u00f3n espa\u00f1ola (1478), <strong>Calahorra fue elegida sede del distrito de la zona norte<\/strong> en 1521, si bien en 1570 se traslad\u00f3 a Logro\u00f1o. Su poder abarcaba el Reino de Navarra, el Obispado de Calahorra y La Calzada, el Se\u00f1or\u00edo de Vizcaya, Guip\u00fazcoa, la jurisdicci\u00f3n del Arzobispado de Burgos por los Montes de Oca a San Vicente de la Barquera (Cantabria) y el Obispado de Tarazona, hasta los l\u00edmites del Reino de Arag\u00f3n. Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, el Tribunal de la Inquisici\u00f3n de Logro\u00f1o acapar\u00f3 un gran influjo pol\u00edtico y religioso, respaldado por los Austrias y, despu\u00e9s, por los Borbones<\/p>\n<p><strong>El Auto de fe de 1610<\/strong><\/p>\n<p>El Auto de fe de Logro\u00f1o, celebrado los d\u00edas 6 y 7 de noviembre de 1610, fue su proceso m\u00e1s conocido. Puso fin a la causa contra las llamadas brujas de Zugarramurdi con la quema de once personas en la zona conocida como <strong>\u2018Los Quemados\u2019, junto al Pozo Cubillas<\/strong>. Fue el juicio m\u00e1s importante y sanguinario llevado a cabo en La Rioja. El d\u00eda anterior a la ejecuci\u00f3n, se coloc\u00f3 frente al Ayuntamiento Logro\u00f1o, el antiguo portal\u00f3n situado en la calle Portales, frente a Juan Lobo, un gran tablado con sus tribunas, sus bancadas y sus palcos. Una villa de apenas 5.000 vecinos recibi\u00f3 30.000 visitantes, lo que multiplic\u00f3 la supercher\u00eda, desat\u00f3 la psicosis colectiva y alent\u00f3 el p\u00e1nico hacia la supuesta secta.<\/p>\n<p>M\u00e1s de 50 habitantes de Zugarramurdi y Urdax hab\u00edan permanecido hasta dos a\u00f1os en las c\u00e1rceles del Santo Oficio en Logro\u00f1o. Los inquisidores abonaron la creencia de que aquella zona del Pirineo navarro hab\u00eda ca\u00eddo bajo el influjo de una secta sat\u00e1nica que oficiaba rituales y akelarres en cuevas. Tras obtener confesiones bajo tortura, condenaron a la hoguera a los once que se negaron a confesarse brujos; seis de ellos fueron quemados vivos y otros cinco en efigie (una escultura de madera por cada uno de ellos, junto a sus restos mortales).<br \/>\nMeses despu\u00e9s, el inquisidor m\u00e1s esc\u00e9ptico de los tres, <strong>Alonso de Salazar y Fr\u00edas<\/strong>, fue encargado por el Tribunal para que siguiera investigando el caso. Este canonista de origen burgal\u00e9s y formaci\u00f3n salmantina viaj\u00f3 al valle del Bazt\u00e1n para interrogar a los sospechosos. Los lugare\u00f1os, ignorantes, temerosos de la condenaci\u00f3n eterna y de los castigos del Santo Oficio, se acusaban de brujer\u00eda los unos a los otros por decenas, incluso por cientos. Ocho meses despu\u00e9s, Salazar regres\u00f3 a Logro\u00f1o con 1.802 confesiones de brujer\u00eda y 5.000 inculpaciones.<\/p>\n<p><a href=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Suplicio.-Obra-de-Jes%C3%BAs-Infante.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-213 alignleft\" title=\"Suplicio. Obra de Jes\u00fas Infante\" src=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Suplicio.-Obra-de-Jes%C3%BAs-Infante.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"280\" \/><\/a><\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, la Inquisici\u00f3n terminar\u00eda por disuadirse a s\u00ed misma de las viejas creencias demon\u00edacas debido al trabajo exhaustivo de Salazar, \u00abel abogado de las brujas\u00bb, un adelantado a su tiempo que demostr\u00f3 que \u00abno hubo brujos ni brujas hasta que se habl\u00f3 de ello\u00bb. La decisi\u00f3n de apaciguar al pueblo atemorizado y, al tiempo, no socavar el poder del Santo Oficio ser\u00eda eficaz: perd\u00f3n y silencio, no m\u00e1s hogueras como las de Logro\u00f1o. Y as\u00ed fue como <strong>Espa\u00f1a dej\u00f3 de quemar falsos brujos<\/strong>, gentes inocentes, un siglo antes que en el resto de Europa, pues en Alemania e Inglaterra miles de infelices siguieron ardiendo a manos de los demonios de este mundo.<\/p>\n<p>La difusi\u00f3n mundial del Auto de fe lleg\u00f3 de la mano del <strong>impresor Juan de Mongast\u00f3n<\/strong>, quien public\u00f3 en Logro\u00f1o una aut\u00e9ntica cr\u00f3nica period\u00edstica: \u2018Relaci\u00f3n de las personas que salieron al Auto de fe&#8230;\u2019 . El texto sirvi\u00f3 de fuente de inspiraci\u00f3n para literatos como Leandro Fern\u00e1ndez de Morat\u00edn que, entre comedia y comedia, escribi\u00f3 sobre este extraordinario horror. Tambi\u00e9n el artista aragon\u00e9s Francisco de Goya se inspir\u00f3 en el Auto de fe y en las brujas de Zugarramurdi, para pintar obras como \u2018El Akelarre\u2019 o \u2018El Gran Cabr\u00f3n\u2019.<\/p>\n<p><strong>La &#8216;leyenda negra&#8217;<\/strong><\/p>\n<p>En los siglos XVII y XVIII, <strong>el antiguo Palacio de la Inquisici\u00f3n de Logro\u00f1o era un edificio imponente<\/strong>, de notable importancia hist\u00f3rica y arquitect\u00f3nica, que se encontraba junto a calle del Norte, muy cercano al exconvento de Valbuena y al Cubo del Revell\u00edn. De hecho, cuando el ilustrado asturiano Gaspar Melchor de Jovellanos realiz\u00f3 sus viajes por Espa\u00f1a (1790 y 1810), destac\u00f3 de Logro\u00f1o su edificio inquisitorial. Sin embargo, durante la Guerra de la Independencia el tribunal sufri\u00f3 graves da\u00f1os y, tras la posterior la abolici\u00f3n\u00a0 del Santo Oficio, cay\u00f3 en ruinas. La manida \u2018Leyenda negra\u2019 espa\u00f1ola, que roz\u00f3 su m\u00e1ximo esplendor en el reinado de Felipe II, impulsada por Inglaterra y los Pa\u00edses Bajos, enemigos del imperio, fue agrandada por ilustrados y afrancesados en los siglos XVIII y XIX. Uno de ellos fue el rinconero Juan Antonio Llorente, que public\u00f3 desde dentro los desmanes de la Inquisici\u00f3n. Pero al tiempo que Llorente socavaba con sus arengas y escritos la fama del Santo Oficio, el camerano Garc\u00eda Herreros lanzaba una carga de profundidad contra la Inquisici\u00f3n en plena Guerra de la Independencia.<\/p>\n<p><a href=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Escudo-de-la-inquisici%C3%B3n1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-full wp-image-215\" title=\"Escudo de la inquisici\u00f3n\" src=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Escudo-de-la-inquisici%C3%B3n1.jpg\" alt=\"\" width=\"340\" height=\"402\" \/><\/a><\/p>\n<p>El 22 de enero de 1813, tras largo debate, <strong>las Cortes de C\u00e1diz aprobaron la abolici\u00f3n del Tribunal de la Inquisici\u00f3n<\/strong> por 90 votos a favor y 60 en contra. De la brillante intervenci\u00f3n de Garc\u00eda Herreros, entresacamos estos p\u00e1rrafos: \u00ab&#8230;No es compatible ni con la soberan\u00eda ni con la independencia de la Naci\u00f3n. En los juicios de la Inquisici\u00f3n no tiene influjo alguno la autoridad civil, pues se arresta a los espa\u00f1oles, se les atormenta, se les condena civilmente, sin que se pueda conocer ni intervenir en modo alguno la potestad secular; se arreglan adem\u00e1s los juicios: se procede en el sumario, probanzas y sentencias por las leyes dictadas por el Inquisidor General. \u00bfDe qu\u00e9 modo ejerce la Naci\u00f3n la soberan\u00eda en los juicios de la Inquisici\u00f3n? De ninguno. El Inquisidor es un soberano en medio de una naci\u00f3n soberana o al lado de un pr\u00edncipe soberano, porque dicta leyes, las aplica a los casos particulares y vela sobre su ejecuci\u00f3n&#8230;\u00bb. Y, como colof\u00f3n, el camerano argument\u00f3: \u00abEs evidente la incompatibilidad de la Constituci\u00f3n pol\u00edtica de la Monarqu\u00eda, que ha restablecido la soberan\u00eda e independencia de la Naci\u00f3n, la libertad civil de los espa\u00f1oles y la facultad justa de enunciar sus ideas pol\u00edticas, con el Tribunal de la Inquisici\u00f3n, que a todo se opone\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Punto y final<\/strong><\/p>\n<p>La Inquisici\u00f3n fue abolida por Napole\u00f3n y por el rey Jos\u00e9 I (1808-1812), restaurada cuando Fernando VII recuper\u00f3 el trono en 1814; de nuevo abolida en el Trienio Liberal y, con el regreso del absolutismo, aunque no fue formalmente restablecida, la Inquisici\u00f3n volvi\u00f3 a actuar de facto bajo la f\u00f3rmula de las Juntas de Fe. <strong>Qued\u00f3 definitivamente abolida el 15 de julio de 1834<\/strong>, por la regente Mar\u00eda Cristina de Borb\u00f3n, en la minor\u00eda de edad de Isabel II. Era ministro de Gracia y Justicia Manuel Garc\u00eda Herreros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Manuel Garc\u00eda Herreros Ministro de Gracia y Justicia<\/strong><\/em><br \/>\n<strong>La r\u00fabrica que puso fin al Santo Oficio<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Garc%C3%ADa-Herreros1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-210\" title=\"Manuel Garc\u00eda Herreros\" src=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Garc%C3%ADa-Herreros1.jpg\" alt=\"\" width=\"283\" height=\"310\" \/><\/a><\/p>\n<p>Nacido en San Rom\u00e1n (1767), en el seno una familia de labradores, Manuel Garc\u00eda Herreros viaj\u00f3 siendo muy joven a M\u00e9xico. Sin embargo, pronto se percat\u00f3 de que su vocaci\u00f3n no avanzaba por la senda de los negocios, aunque s\u00ed por el de las leyes, por lo que se doctor\u00f3 en Derecho por la Universidad de Alcal\u00e1 y fue designado procurador general del Reino (1803). Elegido diputado por Soria para las Cortes Constituyentes de C\u00e1diz \u2013San Rom\u00e1n pertenec\u00eda por aquel entonces a esa provincia\u2013, destac\u00f3 por su vehemencia revolucionaria y su altura jur\u00eddica. Era tal la defensa de sus argumentos que fue apodado \u2018El Numantino\u2019.\u00a0 De regreso desde las Cortes gaditanas a Madrid, fue elegido magistrado de la Audiencia de la capital espa\u00f1ola y, poco despu\u00e9s, ministro de Gracia y Justicia (1813). Tras la vuelta de Fernando VII al trono \u2013posiblemente el rey m\u00e1s nefasto de la Historia de Espa\u00f1a\u2013 fue procesado por su pensamiento liberal y condenado a 8 a\u00f1os de c\u00e1rcel en el penal de las islas Alhucemas. La revoluci\u00f3n de Rafael del Riego (1820) le devolvi\u00f3 la libertad y, meses despu\u00e9s, la cartera de Gracia y Justicia (8 de abril). Este camerano inquieto ocup\u00f3 tambi\u00e9n los cargos de <strong>regidor de Madrid, consejero de Estado y ministro de la Gobernaci\u00f3n<\/strong> durante el Trienio Liberal. Sin embargo, la invasi\u00f3n de los Cien Mil Hijos de San Luis (1823) para rescatar al monarca absolutista le oblig\u00f3 a exiliarse en Francia durante la D\u00e9cada Ominosa. De regreso a Espa\u00f1a, tras la muerte del Fernando VII, fue pr\u00f3cer del Reino, consejero de Estado y ministro de Justicia. Falleci\u00f3 a los 70 a\u00f1os, en plena I Guerra Carlista (1837).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Juan Antonio Llorente Cl\u00e9rigo y ap\u00f3stata<\/strong><\/em><br \/>\n<strong> El inquisidor que apost\u00f3 por cambiar de bando<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Llorente_graba.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-full wp-image-209\" title=\"Juan Antonio Llorente\" src=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Llorente_graba.jpg\" alt=\"\" width=\"283\" height=\"438\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Llorente_graba.jpg 283w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Llorente_graba-194x300.jpg 194w\" sizes=\"(max-width: 283px) 100vw, 283px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Juan Antonio\u00a0 Llorente fue un erudito, pol\u00edtico y eclesi\u00e1stico ap\u00f3stata riojano, al que el gran Marcelino Men\u00e9ndez Pelayo defini\u00f3 como <strong>\u00abcan\u00f3nigo volteriano, escritor venal y corrompido&#8230; dos veces renegado, como espa\u00f1ol y como sacerdote\u00bb<\/strong>, en su magistral obra \u2018Historia de los heterodoxos espa\u00f1oles\u2019 . Natural de Rinc\u00f3n de Soto (1756), Juan Antonio Llorente desempe\u00f1\u00f3 la labor de inquisidor hasta que, influido por las ideas ilustradas, cambi\u00f3 de bando. Exiliado en Francia, public\u00f3 \u2018Histoire critique de l\u2019Inquisition espagnole\u2019 (1817 y 1818), cuatro vol\u00famenes muy expl\u00edcitos de c\u00f3mo se las gastaba el Santo Oficio. Su \u2018Carta al se\u00f1or Clausel de Coussergues sobre la Inquisici\u00f3n espa\u00f1ola\u2019, como adenda a la citada \u2018Historia cr\u00edtica&#8230;\u2019 constituy\u00f3 un aut\u00e9ntico best-seller en la Europa del siglo XIX, traducida al ingl\u00e9s, alem\u00e1n, italiano y holand\u00e9s, si bien en Espa\u00f1a fue prohibida por Fernando VII. En esa obra, el rinconero hizo primer balance hist\u00f3rico de las v\u00edctimas del Santo Oficio y que cifraba \u2013entre los a\u00f1os 1481 y 1788\u2013 en un total de 34.382 presos quemados en la hoguera, 17.690 \u2018quemados en estatua\u2019 (reos fugados o fallecidos) y 291.450 condenados a reclusi\u00f3n. Si bien es cierto que, seg\u00fan las \u00faltimas investigaciones, Llorente pudo inflar las cifras, su obra fue un mazazo definitivo para el Santo Oficio. Tras el pronunciamiento de\u00a0 Riego, el riojano apoy\u00f3 el nuevo estado liberal, al tiempo que era expulsado de Francia por sus actividades como carbonario. Tuvo un papel relevante durante el Trienio Liberal, hasta que falleci\u00f3 en Madrid en 1823.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.larioja.com\/videos\/riojanizate\/informe-rioja\/662055423001-ultima-caza-brujas-memoria-logrono.html\">Pod\u00e9is ver el v\u00eddeo aqu\u00ed<\/a>\u00a0\u00a0\u00a0 <a href=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Escudo_inquisicion.gif\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-thumbnail wp-image-225\" title=\"Escudo_inquisicion\" src=\"\/historias\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/05\/Escudo_inquisicion.gif\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Resumiendo<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 era la Inquisici\u00f3n?<\/strong><br \/>\nUna instituci\u00f3n judicial creada por el Pontificado en la Edad Media, con la misi\u00f3n de localizar, procesar y sentenciar a los culpables de herej\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Los or\u00edgenes<\/strong><br \/>\nSurge en el siglo XII, en el sur de Francia, en respuesta a la doctrina albigense, \u00e9poca en la que el Papa Inocencio III lanz\u00f3 una feroz cruzada contra los seguidores de la \u00abherej\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Nacimiento oficial<\/strong><br \/>\nLa Inquisici\u00f3n se constituy\u00f3 en 1231, bajo el mandato del Papa Gregorio IX. El cargo de inquisidor fue confiado casi en exclusiva a franciscanos y dominicos, debido a su mejor preparaci\u00f3n teol\u00f3gica y a su supuesto rechazo de las ambiciones mundanas.<\/p>\n<p><strong>El Santo Oficio<\/strong><br \/>\nAlarmado por la difusi\u00f3n del protestantismo, en 1542 el Papa Pablo III estableci\u00f3 en Roma la Congregaci\u00f3n de la Inquisici\u00f3n, conocida como el Santo Oficio.<\/p>\n<p><strong>La Inquisici\u00f3n espa\u00f1ola<\/strong><br \/>\nFue fundada en el a\u00f1o 1478, a propuesta de los Reyes Cat\u00f3licos, como un instrumento en manos del Estado, m\u00e1s que de la Iglesia. El apoyo de la monarqu\u00eda al Santo Oficio, sobre todo de Felipe II, repercuti\u00f3 en la religi\u00f3n, la pol\u00edtica o la cultura. Torquemada, el primero y m\u00e1s exacerbado gran inquisidor, ejecut\u00f3 a miles de supuestos herejes.<\/p>\n<p><strong>Auto de fe<\/strong><br \/>\nEra el sermo generalis o Auto de fe, que, en realidad, se trataba de la escenificaci\u00f3n de las sentencias y los castigos para quienes confesaban o eran declarados culpables. Consist\u00eda en una ceremonia p\u00fablica al final de todo el proceso.<\/p>\n<p><strong>Los perseguidos<\/strong><br \/>\nAunque en sus comienzos dedic\u00f3 m\u00e1s atenci\u00f3n a los albigenses y a otras herej\u00edas, m\u00e1s tarde las v\u00edctimas del Santo Oficio fueron brujas, adivinos, jud\u00edos, moriscos, falsos conversos\u2026<\/p>\n<p><strong>El final<\/strong><br \/>\nLa Inquisici\u00f3n qued\u00f3 oficialmente suprimida en 1834, con la firma de Garc\u00eda Herreros, aunque el primer aviso lo recibi\u00f3 en las Cortes de C\u00e1diz (1813), tambi\u00e9n por parte del mismo pol\u00edtico de San Rom\u00e1n de Cameros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos riojanos ilustres, el camerano Manuel Garc\u00eda Herreros y el rinconero Juan Antonio Llorente, fueron quienes echaron la tierra que logr\u00f3 enterrar para siempre la Inquisici\u00f3n Espa\u00f1ola. Fue en el siglo XIX. 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