<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>La censura. | Como puños - Blogs larioja.com</title>
	<atom:link href="https://blogs.larioja.com/insolencias/2013/01/05/la-censura/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.larioja.com/insolencias</link>
	<description>Por la libertad de expresión.</description>
	<lastBuildDate>Sat, 18 Jan 2020 10:18:11 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>La censura. | Como puños - Blogs larioja.com</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/insolencias/2013/01/05/la-censura/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/insolencias/2013/01/05/la-censura/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 05 Jan 2013 09:18:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>-Jesús María García García</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[autocensura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[censura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Medios de comunicación]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/insolencias/?p=1288</guid>
		<description><![CDATA[Me gusta escribir de madrugada, cuando todos duermen y la casa se ofrece vacía de voces y presencias. Es el mejor momento para reflexionar y repasar lo acontecido. Esta semana he escuchado muchas veces la palabra “censura”, expresada a modo de reproche contra los medios de comunicación; como catalizador de la resignación contenida o de la mayúscula [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><a href="/voc-migration/endpointsite/wp-content/uploads/sites/159/2013/01/censura.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-1291" title="censura" src="/voc-migration/endpointsite/wp-content/uploads/sites/159/2013/01/censura.jpg" alt="" width="418" height="336" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/159/2013/01/censura.jpg 418w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/159/2013/01/censura-300x241.jpg 300w" sizes="(max-width: 418px) 100vw, 418px"></a>Me gusta escribir de madrugada, cuando todos duermen y la casa se ofrece vacía de voces y presencias. Es el mejor momento para reflexionar y repasar lo acontecido.<br>
Esta semana he escuchado muchas veces la palabra<strong> “censura”,</strong> expresada a modo de reproche contra los medios de comunicación; como catalizador de la resignación contenida o de la mayúscula repulsión desatada ante lo que algunos puedan considerar un injusto trato de favor hacia quienes menos lo merecen.Un hurto indecente a los que quieren saber y que se les cuente.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Pese a todo, no es cierto que estemos regresando a tiempos pretéritos, o que la información sea en estos momentos más secuestrada que en otros. No. Sencillamente  la “censura” forma parte de nuestras vidas y siempre ha estado ahí presente. Todos la practicamos. Ocultamos información dentro de un juego de intereses que reprochamos a los demás pero toleramos en nosotros mismos.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>.<br>
Para ocultar, recortar, disfrazar o – directamente-  eliminar la información, personas y medios de comunicación bebemos de diferentes fuentes. Las más abundantes nos hablan del sometimiento económico a quiénes deciden -con el chantaje de su dinero- lo que se puede o no se puede contar. Los que impiden escribir sobre  determinados temas y personas.<br>
Otras muchas formas de censura obedecen a la disciplina ideológica, que es capaz de manipular el enfoque de una noticia hasta hacerla embarrancar  en  la orilla deseada.</p>
<p>Tampoco escasean las fuentes de la censura moral, más empeñadas en el sometimiento de las personas que en transmitir la desnuda realidad de los hechos; en acabar con la libertad del individuo  adoctrinando su pensamiento. Intentando anular la capacidad de elección.<br>
Por último está la censura por cuestiones éticas; variedad que también  limita la libertad de expresión -y la de información- por salvaguardar la intimidad y el honor de  personas e  instituciones, pese a que en ocasiones no lo merezcan.</p>
<p>.<br>
Nadie está a salvo de ejercer y padecer los efectos de la censura, por mucho que se pueda alardear de lo contrario. Este mismo blog -sin ir más lejos-  también se ve azotado por la  que su propio autor ejerce sobre sí mismo. Una <strong>“autocensura”</strong>  – en este caso – que sistemáticamente pule los artículos alumbrados en bruto, en el objetivo de no ofender ni faltar a ningún respeto. Una criba sutil –casi espontánea- pero que sin duda limita la transmisión del verdadero y original mensaje. Un freno que mantiene en el congelador artículos y temas que levantarían ampollas y destaparían cuestiones que pueden hacer daño a las personas, o que pueden exceder -en cierto modo- los delgados pero existentes límites que separan las responsabilidades públicas,  de la vida privada de quienes las protagonizan. También eso es censura…Y no por ello malo.</p>
</body></html>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/insolencias/2013/01/05/la-censura/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>11</slash:comments>
	<post_id>1288</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
