{"id":46,"date":"2008-11-23T23:28:02","date_gmt":"2008-11-23T23:28:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/insolencias\/?p=46"},"modified":"2008-11-23T23:28:02","modified_gmt":"2008-11-23T23:28:02","slug":"el-otono-robado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/insolencias\/2008\/11\/23\/el-otono-robado\/","title":{"rendered":"El oto\u00f1o robado"},"content":{"rendered":"<p><SPAN lang=ES-MODERN> <P align=center><FONT size=2><IMG class=imgcen id=img_1 src=\"https:\/\/blogs.larioja.com\/insolencias\/files\/otono3.jpg\"><\/p>\n<p><\/FONT><\/SPAN><B><I><FONT size=6><SPAN lang=ES> <P align=justify><\/p>\n<p><\/B><\/I><\/FONT><\/SPAN><SPAN lang=ES-MODERN> <P align=justify>Inmerso en el atasco urbano de Pamplona, observo desde la ventanilla del coche a un grupo de ni\u00f1os que juegan en el parque de la Taconera. Corren y saltan de un lado para otro en singular competici\u00f3n, que al parecer consiste en capturar al vuelo las hojas secas de los plataneros antes de que lleguen al suelo. Avanzo unos metros y otro sem\u00e1foro me detiene. Unos ancianos conversan bajo los amarillentos casta\u00f1os de indias, sentados en un banco del parque. Ha llegado con fuerza el oto\u00f1o a la ciudad y explotan los tonos de la naturaleza en sus calles y aceras. Las hojas lo inundan todo. Al pasar por la ciudadela el atasco parece desaparecer, y los \u00e1lamos del parque azotados por el viento despiden sus hojas ocres que como lluvia de oro se depositan sobre el verde de la hierba.<\/p>\n<p><\/SPAN><SPAN lang=ES> <P align=justify>Abandono la vieja Iru\u00f1ea con la profunda esperanza de un pronto regreso.<\/p>\n<p> <P align=justify>.<\/p>\n<p> <P align=justify><\/p>\n<p> <P align=justify>Mediado noviembre la tarde se acorta ya demasiado. Las heladas asolan a los \u00e1rboles caducif\u00f3lios que con desgana van desprendi\u00e9ndose una a una de sus hojas. Esas que nacieron a finales de febrero, y que durante casi diez meses han servido fielmente al \u00e1rbol para sobrevivir.<\/p>\n<p> <P align=justify>Un \u00e1rbol que se resiste a la oscuridad del cercano invierno, y poco a poco va retirando la savia -su propia sangre-, de las ramas mas alejadas. Las hojas se tornan amarillentas, rojizas \u00f3 anaranjadas, seg\u00fan la especie, y terminan por caer al suelo.<\/p>\n<p> <P align=justify>La ca\u00edda de las hojas, y su cambio de color, es en s\u00ed mismo uno de los m\u00e1s agradables contrastes del oto\u00f1o, y evidentemente la \u00e9poca en que m\u00e1s atractivo resulta un \u00e1rbol caduco.<\/p>\n<p> <P align=justify>.<\/p>\n<p> <P align=justify>Se ha ocultado el sol. Entro en la bimilenaria Calahorra por la avenida de la estaci\u00f3n. De nuevo en otro atasco, pero algo ha cambiado. Una mara\u00f1a de \u00e1rboles mutilados me contemplan desde el Mercadal. Desnudos de hojas y ramas, llorando savia por los mu\u00f1ones. Les han robado el oto\u00f1o. Las aceras limpias, los ni\u00f1os ausentes, el invierno adelantado. No hay explosi\u00f3n de colores, ni lujuria de tonos pastel. La infame tijera de podar ha cercenado toda una estaci\u00f3n, el oto\u00f1o.<\/p>\n<p> <P align=justify>Nos han privado de pasear bajo el oto\u00f1o urbano, de pisar las hojas secas, del h\u00famedo olor oto\u00f1al, del jolgorio de las aves que intentan llenar bien el buche ante el cercano invierno, de disfrutar del \u00e1rbol dormido, que no muerto. \u00bfQui\u00e9n ha ordenado tan soberano desprop\u00f3sito?.<\/p>\n<p> <P align=justify>Alguien que bien se pod\u00eda haber metido la tijera de podar por el&#8230; Tal vez alguien que desde su suprema ignorancia desconoce que un \u00e1rbol no se debe podar hasta que est\u00e9 desprovisto de hojas y con la savia parada. Tal vez alguien que pretende ahorrar trabajo a la empresa de limpiezas, y que a su vez esta se ahorre alg\u00fan que otro puesto de trabajo. Que las hojas en el suelo no dan sensaci\u00f3n de suciedad. Alguien que no se ha enterado todav\u00eda de que en las ciudades se plantan \u00e1rboles para dulcificar el hormig\u00f3n, para amenizar la vida, para dar un punto de verdor y de naturaleza. Una naturaleza que tiene cuatro estaciones, no tres.<\/p>\n<p>Gracias a ti, -irresponsable desde tu responsabilidad-, seas qui\u00e9n seas, por habernos robado el oto\u00f1o. <\/p>\n<p>El a\u00f1o que viene repites.<\/p>\n<p><\/SPAN><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Inmerso en el atasco urbano de Pamplona, observo desde la ventanilla del coche a un grupo de ni\u00f1os que juegan en el parque de la Taconera. 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