{"id":597,"date":"2012-01-23T08:47:27","date_gmt":"2012-01-23T06:47:27","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/insolencias\/?p=597"},"modified":"2012-01-23T08:47:27","modified_gmt":"2012-01-23T06:47:27","slug":"danos-hoy-nuestro-veneno-de-cada-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/insolencias\/2012\/01\/23\/danos-hoy-nuestro-veneno-de-cada-dia\/","title":{"rendered":"Danos hoy nuestro veneno de cada d\u00eda."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/159\/2012\/01\/obesidad_evolution.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-598\" title=\"obesidad\" src=\"\/voc-migration\/endpointsite\/wp-content\/uploads\/sites\/159\/2012\/01\/obesidad_evolution.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"280\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/159\/2012\/01\/obesidad_evolution.jpg 450w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/159\/2012\/01\/obesidad_evolution-300x187.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Como conejillos de indias en un laboratorio, los nacidos a partir de la d\u00e9cada de los sesenta vamos a ir pagando -en los pr\u00f3ximos a\u00f1os- los excesos de la sociedad del consumismo brutal. Lo pagaremos con nuestra salud.<br \/>\nTanto alimentaria como ambientalmente hablando, ha sido tan brutal el cambio desde 1960 hasta el d\u00eda de hoy, que las consecuencias tambi\u00e9n lo ser\u00e1n.<br \/>\nPor poner tan solo un ejemplo, el aumento de la ingesta de az\u00facar experimentado en nuestra dieta en los \u00faltimos 40 a\u00f1os es espectacular. Con independencia de que uno elija comer m\u00e1s o menos dulces, hemos pasado de que eso sea una cuesti\u00f3n de decisi\u00f3n personal a una imposici\u00f3n. Es el az\u00facar un ingrediente que ha asaltado a un gran grupo de alimentos preparados, que lo contienen en cantidades que en ocasiones llegan a asustar. Es el az\u00facar la nueva droga de la sociedad occidental. Una droga que se disuelve en las bebidas y camufla en buena parte de los alimentos. Si analizamos someramente la diferencia entre los dulces y az\u00facares que inger\u00eda un ni\u00f1o \u2013 o una ni\u00f1a- en la d\u00e9cada de los sesenta y lo que un joven actual consume, en forma de caramelos, gominotas, chucher\u00edas, refrescos azucarados, boller\u00eda industrial, etc., el resultado es de uno a cien a favor del ni\u00f1o del siglo XXI. Esa ingesta desmesurada de az\u00facar, sin duda traer\u00e1 consecuencias negativas en un futuro.<\/p>\n<p>Pero no solo en lo que comemos est\u00e1 el peligro y el cambio. Tambi\u00e9n nuestros h\u00e1bitos personales han variado en el d\u00eda a d\u00eda. La higiene personal ha dado un giro copernicano. Pongamos como ejemplo el olor corporal. Hace 40 a\u00f1os, utilizar alg\u00fan medio de desodorante era inusual y muy exclusivo. Si te lavabas habitualmente, tu propio aroma corporal no transcend\u00eda\u2026Ese era todo el desodorante. Hoy en d\u00eda el uso de estos productos qu\u00edmicos es generalizado y peligroso. La inmensa mayor\u00eda de ellos son un coctel de ingredientes que administramos directamente sobre la piel y, que nuestro organismo absorbe y se ve obligado a asimilar. Qu\u00edmica pura diaria y met\u00f3dicamente introducida en el cuerpo durante a\u00f1os.<br \/>\nSi te acercas a una droguer\u00eda o perfumer\u00eda \u2013 a un supermercado- te las ver\u00e1s canutas para encontrar un desodorante que no contenga aluminio y, &#8211; por tanto- permita al cuerpo transpirar; sacar al exterior (mediante el sudor) las toxinas de nuestro cuerpo. La mayor\u00eda de lo que se nos ofrece desde las estanter\u00edas son productos anti-transpirables. Estos productos impiden la salida de determinadas toxinas que quedan acumuladas en las zonas cercanas a las axilas, que casualmente es donde m\u00e1s c\u00e1nceres de mama ven su inicio. Estos desodorantes aportan \u2013 entre otros componentes qu\u00edmicos- una dosis diaria de aluminio, que pudiera tener relaci\u00f3n no solamente con los c\u00e1nceres de mama, tambi\u00e9n con otras enfermedades. Una de ellas es el Alzh\u00e9imer, lacra moderna que no tiene claros \u2013 a d\u00eda de hoy- sus or\u00edgenes, pero en la que cabe destacar que en el desarrollo de la misma, se ha constatado la creaci\u00f3n de peque\u00f1as placas de aluminio en el cerebro. La pregunta es de caj\u00f3n\u2026\u00bfC\u00f3mo terminan por aparecer plaquitas de aluminio en nuestro cerebro?. Lamentablemente de muchas maneras, ya que el aluminio puede acceder a nuestro organismo por varias v\u00edas, desde\u00a0 desprendido de una sart\u00e9n de aluminio hasta disuelto en el agua. Lo que no quita para que el aporte m\u00e1s directo y constante sea el que nosotros mismos\u00a0aplicamos a nuestra axila con met\u00f3dica devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la pr\u00f3xima d\u00e9cada vamos a tener sobre nosotros los resultados emp\u00edricos de los nuevos h\u00e1bitos alimenticios, higi\u00e9nicos y ambientales. La diabetes , la obesidad o el alzeimer son tan solo tres ejemplos de los\u00a0muchos que se pueden poner, entre varias decenas de enfermedades que parecen haber encontrado un buen campo de cultivo en el consumismo desmedido del mundo \u201cdesarrollado\u201d, en la segunda mitad del siglo XX.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como conejillos de indias en un laboratorio, los nacidos a partir de la d\u00e9cada de los sesenta vamos a ir pagando -en los pr\u00f3ximos a\u00f1os- los excesos de la sociedad del consumismo brutal. Lo pagaremos con nuestra salud. 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