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	<title>Insomnio PolíticoPP &#8211; Insomnio Político</title>
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	<description>Boletín oficial de mis experiencias en el Congreso, el Senado y Moncloa</description>
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		<title>Síndrome de campaña</title>
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		<pubDate>Mon, 05 May 2014 10:30:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>insomnio-politico</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Política]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las pocas cosas que tienen en común los músicos, los políticos y los periodistas que se dedican a la información política es que, en determinada época del año, se convierten en aves de paso y se echan a la carretera. Eso sí, los primeros en busca de éxitos; los segundos, de votos y los terceros, porque no les queda más remedio.</p>
<p>La semana pasada, conversando con dos veteranos periodistas, Manolo Sánchez (histórico de El Mundo, ahora en eldiario.es) y José Luis Ramos (referente de Europa Press, ahora jefe de prensa del presidente del Congreso), me recordaron una anécdota que casi se merece una novela. </p>
<p>Sánchez recordaba cómo una madrugada de la campaña de 2004, mientras viajaban en autobús a algún aeropuerto, Ramos lanzó la siguiente perla: &#8220;uno sabe que tiene el síndrome de campaña electoral cuando, tras pasar varias noches en hoteles, vuelve a dormir en su casa y lo primero que hace por la mañana es llevarse del baño de su propia casa los jabones, el champú y el peine). </p>
<p>Ya no hay marcha atrás. Desde hace algunos años, siempre que acaba una campaña electoral, los dirigentes del partido político de turno, vaticinan que será la última. Argumentan que en la era de las nuevas tecnologías y de las redes sociales ya no tiene sentido organizar mítines en plaza de toros o polideportivos para que aplaudan los acólitos. Un augurio, que una vez más no se ha cumplido.</p>
<p>Miguel Arias Cañete se enfrenta al reto de movilizar a los miles de desencantados con algunas de las decisiones de Mariano Rajoy. Elena Valenciano cuenta con la rémora de que la campaña de las europeas es, a la vez, un laberinto de disputas internas en busca de posicionarse de cara a las primarias de noviembre.</p>
<p>En esta ocasión, los 15 días finales tienen un cariz más decisivo que en anteriores citas electorales. Más de 46% de la población aún no sabe a quién votará o si va ir a votar. La desafección hacia la política aumenta, pero eso no entra en el examen del día 25 y los grandes partidos sólo buscan sacar un voto más que el contrario para proclamarse vencedor.</p>
<p>Más atrás, lo llamados emergentes sueñan con el ocaso del bipartidismo. Una sensación que hace apenas tres meses parecía más real que ahora, en el que la maquinaria de los dinosaurios  se ha puesto en marcha y apenas dejan espacio a los partidos pequeños para hacer propuestas. Proponer, para eso idearon las campañas electorales. Pero, por lo visto en la atípica precampaña, los insultos y los reproches volverán a ganar por goleada.</p>
<p>Otros tienen pesadillas más humildes. Los hay que temen que su pareja vuelva a meter en casa decenas de jabones de hotel.</p>
<p><a href="/insomnio-politico/wp-content/uploads/sites/127/2014/05/2014-05-05_11-44-08_9821.jpg"><img loading="lazy" src="/insomnio-politico/wp-content/uploads/sites/127/2014/05/2014-05-05_11-44-08_9821.jpg" alt="" title="2014-05-05_11-44-08_982" width="300" height="169" class="alignleft size-medium wp-image-44" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/127/2014/05/2014-05-05_11-44-08_9821.jpg 3264w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/127/2014/05/2014-05-05_11-44-08_9821-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/127/2014/05/2014-05-05_11-44-08_9821-768x433.jpg 768w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/127/2014/05/2014-05-05_11-44-08_9821-1024x577.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
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		<title>Rajoy no hace footing, su ritmo es otro</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Aug 2013 14:44:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>insomnio-politico</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Política]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:&#8221;Tabla normal&#8221;; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-priority:99; mso-style-qformat:yes; mso-style-parent:&#8221;&#8221;; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin-top:0cm; mso-para-margin-right:0cm; mso-para-margin-bottom:10.0pt; mso-para-margin-left:0cm; line-height:115%; mso-pagination:widow-orphan; font-size:11.0pt; font-family:&#8221;Calibri&#8221;,&#8221;sans-serif&#8221;; mso-ascii-font-family:Calibri; mso-ascii-theme-font:minor-latin; mso-fareast-font-family:&#8221;Times New Roman&#8221;; mso-fareast-theme-font:minor-fareast; mso-hansi-font-family:Calibri; mso-hansi-theme-font:minor-latin;} Mariano Rajoy, en contra de esa extendida teoría que florece cada verano, no hace footing ni mucho menos ‘running’. Lo suyo [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong></strong><a href="/insomnio-politico/wp-content/uploads/sites/127/2013/08/rajoy1.jpg"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-24 alignright" title="Mariano Rajoy, durante una de sus caminatas de este verano en Pontevedra" src="/insomnio-politico/wp-content/uploads/sites/127/2013/08/rajoy1.jpg" alt="" width="300" height="168" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/127/2013/08/rajoy1.jpg 644w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/127/2013/08/rajoy1-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
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<p><strong><span style="font-family: 'Calibri','sans-serif'">M</span></strong>ariano Rajoy, en contra de esa extendida teoría que florece cada verano, no hace footing ni mucho menos ‘running’. Lo suyo es caminar, pero debe ser que resulta más ‘in’ decir que el jefe del Ejecutivo sigue la estela de Obama, Putin, Cameron o, incluso, de Zapatero. Los pantalones de lino que emplea Rajoy para este ejercicio, al que dedica la primera hora de su jornada, muestran una estampa muy distante de la de un corredor tipo. <span> </span>Con constancia y paso marcial, pero sin levantar los pies del suelo. <span> </span>A buena parte de  su parroquia le gustaría, añorando los versos de Machado, que el presidente del Gobierno siempre hiciera kilómetros de camino a andar, pero su ritmo es otro. Y no sólo a la hora de hacer deporte.</p>
<p class="MsoNormal">El escándalo Bárcenas marchita la flor de Rajoy mucho más rápido de lo que sus gurús se atrevieron a vaticinar. Una de las medidas que se atojan inevitables para intentar recuperar la iniciativa política es una doble crisis: en el Gobierno y en la dirección del PP. A la sombra de esta evidencia, el runrún quinielas sobre sustitutos y sustituidos comienza a vagar por las mermadas redacciones de los medios de comunicación en este nada tedioso agosto.</p>
<p class="MsoNormal">“Si quieres que algo no se sepa, ni lo pienses”. La frase es de Mariano Rajoy, que suele repetirla en esas raras ocasiones en las que conversa en tono distendido con los periodistas que habitualmente le acompañan por el mundo. Todo un manual de intenciones que deja en evidencia las predicciones sobre cualquiera de sus movimientos: de entrada, no los comparte con nadie. Llegado el momento, lo transmite a su círculo de confianza en el que, pese a toda la tormenta judicial, siguen reinando Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal.</p>
<p class="MsoNormal">Rajoy, además, predicó a los cuatro vientos que sería un presidente previsible. Una letanía que quedó herida con sus incumplimientos electorales, en especial en el área impositiva. Si partimos de la base de que al líder del PP no le gustan ni los saltos al vacío ni las sobreactuaciones, todo hace indicar que sus cambios en el Gobierno e, incluso en el partido, gravitarán en torno a las elecciones al Parlamento Europeo, que se celebrarán el año próximo.</p>
<p class="MsoNormal">Hace cinco años, Rajoy anunció la candidatura europea el 6 de enero. Repetir plazos, con los chuzos de punta que han caído, caen y caerán en los próximos meses sobre los endebles tejados de Génova y Moncloa, puede tornarse en una eternidad con inciertas consecuencias electorales. Otra fecha a subrayar en rojo será la de la Convención Nacional, que el PP tenía previsto celebrar en octubre. Un cónclave que aún está por cerrarse, tal evz oprque el PSOE tampoco acaba de anclar el suyo.</p>
<p class="MsoNormal">Si Rajoy se mantiene fiel a sí mismo, los cambios serán mínimos. Si hace caso a las encuestas y riega con savia nueva algunos ministerios quemados como Educación, Sanidad, Defensa, Asuntos Exteriores o Hacienda, o simplemente si acaba con el muro de acero que ahora separa al Gobierno del PP, el presidente tendrá que iniciar una revolución interna de gran calado. Quién sabe, tal vez esta vez denosté la marcha nórdica y se convierta en un velocista. <span> </span></p>
<p class="MsoNormal">Hay nombres que pitan más que otros. A Miguel Arias Cañete, el ministro mejor más valorado dentro del suspenso general de este Gobierno, ya le han colocado como candidato a tres presuntos destinos: Vicepresidente del Ejecutivo, para evitar la sobreexposición de Soraya Sáenz de Santamaría al desgaste semanal de las ruedas de prensa posterior al Consejo de Ministros; como Comisario Europeo, un puesto al que aspira desde hace años e, incluso, como candidato a la presidencia del PP a la Junta de Andalucía, un terreno cenagoso que no quiere pisar bajo ningún concepto.</p>
<p class="MsoNormal">En boca de muchos, pero por motivos muy distintos, está Javier Arenas, último baluarte -junto a Mariano Rajoy- <span> </span>de la vieja guarda del PP. Muchos le dan por amortizado a raíz del caso Bárcenas, pero su caía de la cúpula del partido puede tener lecturas inquietantes. Hasta hora, el armazón de la tesis de Rajoy (y del PP) es que el partido no ha cometido ninguna irregularidad y que tanto las cuentas en suiza como los apuntes opacos en la contabilidad del partido son responsabilidad únicamente del extesorero. Pero su echan a Arenas, la interpretación será otra bien distinta.</p>
<p class="MsoNormal">Una tercera vía, nada disparatada a tenor de los antecedentes, será la de remodelar la dirección nacional del PP por adición, es decir, sumando nombres que en el día a día asuman el verdadero poder interno.</p>
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		<title>El Alcaide de Brubeker advertiría a Rajoy de la caducidad de las herencias</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Nov 2012 18:19:03 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/insomnio-politico/wp-content/uploads/sites/127/2012/11/brubaker.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-18" title="brubaker" src="/insomnio-politico/wp-content/uploads/sites/127/2012/11/brubaker.jpg" alt="" width="300" height="300" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/127/2012/11/brubaker.jpg 600w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/127/2012/11/brubaker-150x150.jpg 150w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/127/2012/11/brubaker-300x300.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>La escena me llamó mucho la atención. Robert Redford se había hecho pasar por un preso para conocer por dentro la cárcel que iba a dirigir. Después del baño de realidad, dio el paso y se plantó en la oficina del Alcaide para hacer oficial su relevo. El detalle que más me impactó fue que el viejo, y corrupto director de la prisión, sacó de la caja fuerte dos cartas cerradas y aconsejó a Brubeker, que así se llamaba tanto el personaje que interpreta Redford como la película en sí, que hiciera lo mismo.<br />
No recuerdo el diálogo textual, pero el Alcaide le vino a decir que escribiera en la primera carta una acusación contundente contra su antecesor en la que le responsabilizara de cualquier error en sus primeros meses de gestión. Sólo la debía utilizar una vez.<br />
La segunda misiva sólo la debería usar si se producía un segundo escándalo. ¿Y que debía escribir? Pues, sencillamente, su renuncia.<br />
Ni Mariano Rajoy ni ninguno de sus colaboradores podrá leer de una tacada los incontables resúmenes que se han escrito sobre el primer aniversario del aplastante triunfo del PP en las elecciones del 20 de noviembre.<br />
Luces y sombras, según el barrio, de un mandato en el que, como el Alcaida de Brubeker, Rajoy ha empleado la dura herencia económica que le dejó José Luis Rodríguez Zapatero para intentar justificar prácticas repudiadas por el PP mientras estuvo en la oposición como la subida de impuestos o los históricos tijeretazos asestados a tres de los principales pilares del estado del bienestar: educación, sanidad y dependencia.<br />
Tal vez, en un gesto nostálgico, a Mariano Rajoy le de por releer su Discurso de Investidura. Sí lo hace, se encontrará con este párrafo: “En la política, no existe la herencia a beneficio de inventario. Sabíamos, y sabemos, lo que nos espera. Y sabemos que se nos juzgará por lo que consigamos, y no por lo que intentemos, o por cómo nos hayamos encontrado las cosas”.<br />
Más allá de contradicciones endémicas, nadie duda en el Ejecutivo que las herencias caducan. La memoria es frágil y dentro de no muchos meses, el nombre de Zapatero resultará añejo. El presidente del Gobierno sabe que, arrancada la hoja de su primer año del triunfo electoral, todo lo que el Ejecutivo logre, malogre o deje de hacer llevará su nombre y apellido.<br />
El PSOE, con Alfredo Pérez Rubalcaba o sin él, aguarda con impaciencia este momento en el que desaparezca del imaginario colectivo lo malo de la ‘era Zapatero’. Y es que si al PP le pesa el legado económico de Zapatero, al PSOE lo atormenta tanto como el pecado original. Los del puño y la rosa, lejos de remontar, sigue en caída libre. Y sólo gracias a esta perspectiva, los casi nueve puntos que ha perdido el PP en intención de voto son tan sólo una anécdota.</p>
<blockquote><p>En la política, no existe la herencia a beneficio de inventario. Sabíamos, y sabemos, lo que nos espera. Y sabemos que se nos juzgará por lo que consigamos, y no por lo que intentemos, o por cómo nos hayamos encontrado las cosas</p></blockquote>
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