{"id":122,"date":"2012-04-25T11:24:34","date_gmt":"2012-04-25T10:24:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/la-mala-vida\/?p=122"},"modified":"2012-04-25T11:24:34","modified_gmt":"2012-04-25T10:24:34","slug":"el-misterio-de-las-tres-copas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/la-mala-vida\/2012\/04\/25\/el-misterio-de-las-tres-copas\/","title":{"rendered":"El misterio de las tres copas"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Puerto de Mazarr\u00f3n, Murcia, 14 de enero de 1956.<\/strong><em> Hermanos de una conocida familia de Haro encontrados muertos en una playa. En una roca pr\u00f3xima, tres copas con posos de sales de acedera, un veneno letal. Las t\u00edmidas olas ba\u00f1aban los cad\u00e1veres.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tres hermanos de Haro, de una honorable familia expropietaria del conocido Hotel Higinia, realizan un estramb\u00f3tico viaje hacia las playas mediterr\u00e1neas. Recaban en Cartagena y luego en la playita de Nares, en Puerto de Mazarr\u00f3n, en el invernal enero de 1956. Iban decididos a tomar las aguas de la muerte, en un c\u00f3ctel de vino y sales de acedera, un veneno letal para una saga familiar tan honrada y tan arruinada.<\/p>\n<p><a href=\"\/la-mala-vida\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/04\/poison_100375086_m.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-123\" title=\"poison_100375086_m\" src=\"\/la-mala-vida\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/04\/poison_100375086_m.jpg\" alt=\"\" width=\"214\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/04\/poison_100375086_m.jpg 428w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2012\/04\/poison_100375086_m-214x300.jpg 214w\" sizes=\"(max-width: 214px) 100vw, 214px\" \/><\/a>En la orilla del mar se encontraron tres copas con un poso de sales, y cerca dos cuerpos. Dos cuerpos muertos, uno era de una mujer, el otro de un hombre. La mujer vest\u00eda abrigo de piel y estaba desnuda, el hombre vest\u00eda un abrigo gris. Nada se sab\u00eda de sus identidades, ni de su procedencia, ni de sus prop\u00f3sitos, que concluyeron con su muerte a orilla de un inocente mediterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>Iniciadas las indagaciones se conoci\u00f3 que una tercera persona, otra mujer, estaba desaparecida, seguramente tambi\u00e9n en el mar.<\/p>\n<p>Y las investigaciones se iniciaron: la Pol\u00edcia comenz\u00f3 a preguntar, a interrogar, a incordiar, y el embrollo se iba embrollando. Que vest\u00edan como se\u00f1ores, que gastaban como se\u00f1orones, que almorzaron angulas, que durmieron en pensi\u00f3n modesta, que pagaban con billetes de mil, que si nada se puso en claro.<\/p>\n<p>El d\u00eda 14 de enero, domingo, un pescador encontr\u00f3 los cuerpos. Casi siempre los cad\u00e1veres los hallan pescadores, pastores o buscadores de setas. Siempre gentes pobres, inocentes y que pasaban por all\u00ed. Se rebusc\u00f3 en las pertenencias de los muertos, se interrog\u00f3 a los taxistas que los llevaron por media costa cartagenera. Se supo donde durmieron, y que porfiaron en busca de una playita, de un arenal para yacer mecidos por el mar. La prensa se revolvi\u00f3 inquieta ante el misterio de las tres copas, un suceso tan atractivo, tan morboso como comercial, y el redactor jefe de ABC envi\u00f3 sabuesos reporteros para enterarse, para explicar suceso tan inexplicable. Se escribieron decenas de cr\u00f3nicas, el diario ABC se proclam\u00f3 l\u00edder de esta informaci\u00f3n\u2026. Irrumpi\u00f3 en los diarios la belleza de la mujer, que era hermosa de hechuras y con la melena caoba, adem\u00e1s apareci\u00f3 casi desnuda, cubierta la piel de pieles y de la ineludible rigidez de la muerte. Pero dama tan hermosa mud\u00f3 tras la correspondiente autopsia aplicada implacable. Las v\u00edsceras las enviaron a Madrid, donde las iban a analizar por lo menudo, o por los menudillos.<\/p>\n<p>Y se supo definitivamente que los dos muertos hab\u00edan envenenado sus cuerpos, voluntaria o obligatoriamente, con mon\u00f3xido de potasio y que hab\u00edan bebido su muerte en copa.<\/p>\n<p><strong>Conexi\u00f3n riojana<\/strong><\/p>\n<p>En el malet\u00edn abandonado por las v\u00edctimas se encontr\u00f3 un ejemplar de Nueva Rioja, de 1953, que en la p\u00e1gina primera informaba de un suceso ocurrido en Valencia, \u00a0donde un hombre hab\u00eda muerto envenenado con sales de acedera por error.<\/p>\n<p>Este hallazgo y la reconstrucci\u00f3n de un carn\u00e9 de identidad hallado en trocitos entre unas ropas se\u00f1alaron la procedencia e identidad, y las posibles motivaciones de los decesos.<\/p>\n<p>Los muertos y la desaparecida eran hermanos y de Haro. Familia acomodada que hab\u00eda trabajado como propietaria en el negocio del Hotel Higinia, traspasado a\u00f1os despu\u00e9s. Se les identific\u00f3, como Julio, Marina \u00a0y Mar\u00eda Jos\u00e9 P\u00e9rez de Nanclares G\u00f3mez, de 62, 52 y 47 a\u00f1os. Vendieron el Hotel\u00a0 e iniciaron una singladura como empresarios de diversos negocios en los que fracasaron tan rotundamente que solo\u00a0 en la muerte encontraron la forma de saldar sus deudas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(A este suceso nacional, el peri\u00f3dico ABC, en su edici\u00f3n de Andaluc\u00eda, La Verdad de Murcia y Diario La Rioja le dedicaron muchas p\u00e1ginas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Puerto de Mazarr\u00f3n, Murcia, 14 de enero de 1956. Hermanos de una conocida familia de Haro encontrados muertos en una playa. En una roca pr\u00f3xima, tres copas con posos de sales de acedera, un veneno letal. 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