{"id":73,"date":"2012-01-30T12:56:47","date_gmt":"2012-01-30T11:56:47","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/la-mala-vida\/?p=73"},"modified":"2012-01-30T12:56:47","modified_gmt":"2012-01-30T11:56:47","slug":"el-nino-que-se-perdio-en-el-monte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/la-mala-vida\/2012\/01\/30\/el-nino-que-se-perdio-en-el-monte\/","title":{"rendered":"El ni\u00f1o que se perdi\u00f3 en el monte."},"content":{"rendered":"<p>Emilio Fort, perdido en el bosque de la Sierra de Urbasa, enero de1969<br \/>\nEnero de 1969, noche cerrada en la Sierra de Urbasa, excursi\u00f3n dominical de escolares del Colegio Sagrado Coraz\u00f3n, PP. Jesuitas. La muy acreditada tropa de boy scouts, con su manada de lobatos hab\u00eda extraviado a Emilio, precisamente un pie tierno, enclenque, mimoso y desdentado.<br \/>\nEl autob\u00fas ten\u00eda el motor y la calefacci\u00f3n encendidos, pero en el recuento de asistentes a la excursi\u00f3n faltaba un ni\u00f1o. Gran consternaci\u00f3n del personal responsable, que \u00e9ramos tres: un religioso jesuita, un joven de 19 a\u00f1os y yo, que acababa de cumplir mis 16. Sin embargo el resto de la tropa de chiquillos, inocente e ignorante, continuaba armando barullo en el autocar y se impacientaba por regresar a Logro\u00f1o.<br \/>\n\u201cFalta un lobezno\u201d. \u201c Se nos ha perdido por el camino\u201d, dije. Susto con disgusto, recuento minucioso, interrogatorio a compa\u00f1eros y amiguitos \u00edntimos, nada, nadie lo ha visto, V\u00edctor se ha quedado en la sierra, por el camino. \u201cY si salimos a buscarle, no puede haber ido muy lejos\u201d, dije. \u201cEs muy de noche, desconocemos este monte, lo mismo nos perdemos tambi\u00e9n\u201d. Y tras minutos de c\u00e1balas y angustia, finalmente, la dura realidad: \u201cHay que avisar, hay que dar parte a la Guardia Civil, hemos perdido a un ni\u00f1o de siete a\u00f1os, somos los responsable de que el chiquillo haya desaparecido en el bosque\u201d. Sub\u00eda el nerviosismo y bajaba la temperatura. Se formaba el microclima propio para una tormenta de p\u00e1nico.<br \/>\nBajamos del puerto de Urbasa a un\u00a0 pueblo y en la casa cuartel nos atendi\u00f3 el comandante de puesto, un guardia diligente y dispuesto a todo. Para empezar convoc\u00f3 a todos los hombre de la comarca con una llamada a los bares de las localidades pr\u00f3ximas. Desde su posici\u00f3n de autoridad, alist\u00f3 como personal rastreador preferente a cazadores, le\u00f1adores o pastores, en activo o jubilados, para iniciar la b\u00fasqueda o batida. A los cazadores les permiti\u00f3 subir la escopeta.<br \/>\nAl cabo de una hora de movilizaci\u00f3n general los civiles llegaron al lugar de los hechos: Los Rasos del puerto de Urbasa. Eran m\u00e1s de la 9 de la noche y ca\u00eda una helada seca. El ni\u00f1o pod\u00eda estar sufriendo experiencias g\u00e9lidas. La zafarrancho de gente que se hab\u00eda concentrado a la b\u00fasqueda del ni\u00f1o era impresionante: un ej\u00e9rcito de m\u00e1s de 500 navarros dispuestos a todo. Faltaba un poco de organizaci\u00f3n, pero ah\u00ed estaba el comandante de puesto con su autoridad y su inexperiencia. Se formaron patrullas prestas a adentrarse en el bosque. La se\u00f1al convenida era un tiro de escopeta y luego dos, si alguna de los grupos de avezados rastreadores daba con el chiquillo.<br \/>\nOnce horas de la noche, obscuridad absoluta, las botas romp\u00edan el hielo, con las linternas, aquellos hombres curtidos intu\u00edan los senderos del bosque. Las patrullas hab\u00edan decidido meter ruido para orientar al perdido y hacerle consciente de que le estaban buscando, darle \u00e1nimos. El monte se envolv\u00eda de obscuridad tenebrosa y\u00a0 fr\u00edo, nos quit\u00e1bamos el miedo unos a otros rompiendo el silencio llamando a voces al perdido\u2026<br \/>\nEran las primeras horas de la madrugada, yo estaba ronco de gritar \u201c\u00a1Emiliooo!\u201d, y\u00a0 se oy\u00f3 el tiro y luego otros dos: Emilio hab\u00eda sido encontrado, y se supon\u00eda que vivo. Para evitar zozobras al resto de voluntarios buscadores, los valientes escopeteros de la sierra montaron una traca de tiros que parec\u00eda m\u00e1s de fiesta de pueblo pero que rubricaba que el ni\u00f1o Emilio Fort hab\u00eda sido hallado sano y salvo, y seg\u00fan las \u00faltimas noticias comi\u00e9ndose un bocadillo de chorizo.<br \/>\nEl suceso lo cont\u00f3 el ni\u00f1o a los guardias que escribieron el atentado: \u201cMe qued\u00f3 dormidito en una mullida cama de helechos, al sol del atardecer&#8230;&#8221; y tan agotado estaba, el pie-tierno, que despert\u00f3 cuando, a la medianoche, empez\u00f3 a notar la helada\u2026 La traca de gritos y cohetes le hicieron sospechar que le buscaban y Emilio dej\u00f3 de llorar, sac\u00f3 un bocadillo de la mochila y retom\u00f3 la marcha por una pista forestal, siguiendo unos cables de tendido el\u00e9ctrico. Dando bocados al pan con chorizo fue hallado, en lo m\u00e1s tenebroso del hayedo de Urbasa.<br \/>\nEl padre de la criatura, con la excitaci\u00f3n del susto y la alegr\u00eda de ver al hijo tan campante, le sacudi\u00f3 a Emilito una colleja a lo violento, con la frase: \u201cPara que no te olvides nunca del disgusto que le has dado a tu padre\u201d. Despu\u00e9s, el padre, rompi\u00f3 a llorar como una magdalena\u2026 con temblores, escalofr\u00edos y mocos\u2026<br \/>\nAquel amoroso coscorr\u00f3n a nadie le pareci\u00f3 mal, eran otros tiempos, era otra pedagog\u00eda\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emilio Fort, perdido en el bosque de la Sierra de Urbasa, enero de1969 Enero de 1969, noche cerrada en la Sierra de Urbasa, excursi\u00f3n dominical de escolares del Colegio Sagrado Coraz\u00f3n, PP. Jesuitas. 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