{"id":15,"date":"2011-01-26T18:07:00","date_gmt":"2011-01-26T18:07:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/la-vida-en-el-aire\/?p=15"},"modified":"2011-01-26T18:07:00","modified_gmt":"2011-01-26T18:07:00","slug":"peninsula-valdes-entre-ballenas-pinguinos-y-nandues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/la-vida-en-el-aire\/2011\/01\/26\/peninsula-valdes-entre-ballenas-pinguinos-y-nandues\/","title":{"rendered":"Pen\u00ednsula Vald\u00e9s: entre ballenas, ping\u00fcinos y \u00f1and\u00faes"},"content":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de veintiocho horas de viaje (cinco de autob\u00fas a Madrid, cinco de espera en Barajas, doce de vuelo a Buenos Aires, tres de espera en el aeropuerto, dos m\u00e1s de vuelo a Trelew y una de viaje hasta Pen\u00ednsula Vald\u00e9s) llegamos por fin a nuestro destino. Puerto Madryn es una ciudad de 90.000 habitantes rodeada de la nada y que forma parte de la Patagonia.<br \/>\nEl lugar es una gran estepa con cientos de kil\u00f3metros de llanuras en las que s\u00f3lo habitan ovejas, guanacos y \u00f1and\u00faes. En noviembre, all\u00ed est\u00e1 terminando la primavera y empezando el verano austral. La temperatura es perfecta, unos veinticuatro grados al mediod\u00eda, pero el viento es insufrible. El aire de Tarifa al lado del de esta zona se queda en una brisilla suave.<\/p>\n<p>El d\u00eda que llegamos s\u00f3lo nos dieron las fuerzas para ducharnos y meternos en la cama. Ocho horas de sue\u00f1o reponedor y ya est\u00e1bamos preparados para afrontar una jornada que se quedar\u00e1 guardada en mi mente para siempre.<\/p>\n<p>A las ocho de la ma\u00f1ana partimos en direcci\u00f3n a <strong>Pen\u00ednsula Vald\u00e9s<\/strong>, pasando el istmo <strong>Ameghino <\/strong>hasta llegar a <strong>Puerto Pir\u00e1mides<\/strong>. Al bajar del coche y pisar la playa no nos pod\u00edamos creer que el viento se hubiera calmado y no quedara ni una nube en el cielo. Nos pusieron los chalecos salvavidas y mientras el gu\u00eda, un australiano enamorado de las ballenas, nos explicaba que normalmente la gente vomita a los dos minutos de montarse en el barco mientras nosotros est\u00e1bamos como en una piscina, comenzamos a ver a los lejos peque\u00f1as manchas negras brillantes que se mov\u00edan. Media hora despu\u00e9s, est\u00e1bamos en mitad del Golfo Nuevo rodeados de quince ballenas que ense\u00f1aban a nadar y a aguantar la respiraci\u00f3n a sus cr\u00edas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" id=\"img_0\" class=\"imgcen\" style=\"width: 569px; height: 459px;\" src=\"\/la-vida-en-el-aire\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/239556_ballena-pq.jpg\" alt=\"\" width=\"579\" height=\"461\" \/><\/p>\n<p>Stiven, el gu\u00eda, nos cont\u00f3 que la ballena franca austral tiene en esta zona de la Patagonia Argentina uno de sus lugares preferidos para cuidar a sus cr\u00edas durante su primer a\u00f1o de vida, sobretodo por la temperatura de las aguas, no tan fr\u00eda como m\u00e1s al sur.<br \/>\nNos hubi\u00e9ramos quedado horas y horas en aquel lugar, con los motores del barco parados y mirando a las ballenas ense\u00f1arnos su cola, su lomo lleno de callosidades gracias a las que las identifican los bi\u00f3logos, su negro y brillante color, el movimiento de los beb\u00e9s imitando todo lo que hac\u00edan sus madres&#8230;. Unos alucinantes animales de hasta quince metros de largo y veintisiete toneladas de peso que se exhib\u00edan s\u00f3lo a unos metros de nosotros.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" id=\"img_0\" class=\"imgcen\" style=\"width: 570px; height: 485px;\" src=\"\/la-vida-en-el-aire\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/239554_mama-ballena.jpg\" alt=\"\" width=\"611\" height=\"337\" \/><\/p>\n<p>Todav\u00eda alucinados, volvimos al coche para hacer otra hora de viaje (se hace bastante pesado y aburrido, la verdad, porque por el camino no hay nada de nada) y llegar a la hora de comer hasta Punta Norte, donde vive una enorme colonia de elefantes y lobos marinos. No hay que preocuparse demasiado por la comida, ya que s\u00f3lo hay dos opciones: o te llevas t\u00fa algo, o comes en un sencillo buffet que hay all\u00ed que no est\u00e1 nada mal.<\/p>\n<p>Te quedas impresionado viendo miles de manchas oscuras por toda la costa, de todos los tama\u00f1os, tumbados panza arriba, descansando, tomando el sol, guardando energ\u00eda, ya que saben que estar\u00e1n semanas sin comer y que la grasa que les cubre les ayudar\u00e1 a sobrellevarlo. Me re\u00ed much\u00edsimo con los que de vez en cuando se mov\u00edan, con su cara simp\u00e1tica y tan, tan, tan torpes. Arrastr\u00e1ndose hasta acercarse a alg\u00fan compa\u00f1ero de descanso para jugar. Pero lo justo, sin cansarse.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" id=\"img_0\" class=\"imgizqda\" style=\"width: 585px; height: 444px;\" src=\"\/la-vida-en-el-aire\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/lobos.jpg\" alt=\"\" width=\"538\" height=\"457\" \/><\/p>\n<p>La verdad es que es una gozada ver c\u00f3mo en este pa\u00eds cuidan su fauna. No te lo repiten dos veces: no acercarse a los animales, no darles de comer, ni salirse del sendero. Y all\u00ed todo el mundo lo cumple.<\/p>\n<p>Un primer d\u00eda impresionante y realmente emocionante. La verdad es que cuando empezamos a preparar el viaje dudamos si incluir Pen\u00ednsula Vald\u00e9s en nuestra ruta o no, pero ahora se lo recomendar\u00eda a cualquiera. Es un lugar perfecto para conocer la parte norte de la Patagonia, a su agradable gente, sus des\u00e9rticos caminos y sus maravillosos, divertid\u00edsimos y simpatiqu\u00edsimos animales.<br \/>\nY en el pr\u00f3ximo, los ping\u00fcinos de Punta Tombo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de veintiocho horas de viaje (cinco de autob\u00fas a Madrid, cinco de espera en Barajas, doce de vuelo a Buenos Aires, tres de espera en el aeropuerto, dos m\u00e1s de vuelo a Trelew y una de viaje hasta Pen\u00ednsula Vald\u00e9s) llegamos por fin a nuestro destino. 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