{"id":115,"date":"2018-05-18T11:42:23","date_gmt":"2018-05-18T09:42:23","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/linea-de-puntos\/?p=115"},"modified":"2018-05-18T11:42:23","modified_gmt":"2018-05-18T09:42:23","slug":"izquierda-exquisita-derecha-rancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/linea-de-puntos\/2018\/05\/18\/izquierda-exquisita-derecha-rancia\/","title":{"rendered":"Izquierda exquisita, derecha rancia"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-116\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/161\/2018\/05\/podemos-300x197.gif\" alt=\"Diputados del Parlamento regional, antes del pleno del jueves. Foto de Miguel Herreros\" width=\"300\" height=\"197\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En su libro <strong>\u2018La izquierda exquisita\u2019<\/strong>, el reci\u00e9n desaparecido <strong>Tom Wolfe<\/strong> describ\u00eda con precisi\u00f3n de entom\u00f3logo la conducta que observan los militantes de ese territorio ideol\u00f3gico cuando entran en contacto con el status quo dominante. Era una visi\u00f3n cr\u00edtica. Porque adem\u00e1s de un estupendo escritor y atinado observador de la naturaleza humana, Wolfe era un caballero conservador. Un encendido seguidor del orden establecido que animaba a preservar, a quien le hubiera parecido igualmente chocante asistir unos a\u00f1os despu\u00e9s a la contemplaci\u00f3n del izquierdista espa\u00f1ol, de la d\u00e9cada de los 80 a esta parte. Entonces, en tiempos de<strong> Felipe Gonz\u00e1lez<\/strong>, se le identificaba por dos atributos. Porque vest\u00eda <strong>la c\u00e9lebre trenca de Adolfo Dom\u00ednguez<\/strong> y porque en los restaurantes de moda reclamaba la carta de vinos para protagonizar ante los dem\u00e1s comensales un curso acelerado de cata. Luego sol\u00eda pedir los m\u00e1s caros. En Francia le llamaban la izquierda caviar. Sus integrantes se distingu\u00edan por esa misma particularidad que Wolfe hab\u00eda detectado. Su superioridad moral. La eterna superioridad moral de la izquierda que tanto da\u00f1o ha hecho a la propia izquierda.<\/p>\n<p>Hoy, a la neoizquierda espa\u00f1ola se le reconoce porque se compra la ropa en el h\u00edper aunque comparte con sus hermanos mayores la devoci\u00f3n por emplear un vocabulario que s\u00f3lo los suyos entienden. C\u00edrculos y circunloquios. De modo que si Wolfe hubiera acudido un d\u00eda al pleno del <strong>Parlamento de La Rioja<\/strong> para analizar la trayectoria de <strong>Podemos<\/strong>, tal vez hubiera concluido como los dem\u00e1s miembros que ocupamos la grada de prensa: que no hemos avanzado tanto. Y que examinados uno por uno, este cuarteto de diputados a ratos parecen dirigentes cre\u00edbles. Voluntariosos, aunque confundidos como el resto de sus cong\u00e9neres ante este ecosistema pol\u00edtico tan l\u00edquido. Parlamentarios que cuando se convierten en grupo (en masa) o se adocenan en el aparato de su partido acaban siendo temibles. Sobre todo para la propia izquierda. O la nueva izquierda.<\/p>\n<p>V\u00e9ase lo ocurrido en la sesi\u00f3n de ayer. Que lleg\u00f3 precedida por el en\u00e9simo episodio oscuro en las entra\u00f1as de Podemos, tan proclives sus miembros al navajeo contumaz. Pregunta <strong>Natalia Rodr\u00edguez<\/strong> al titular de Agricultura sobre el asombroso reparto de vi\u00f1edo pero sus dos compa\u00f1eros varones abandonan el asiento. La cortes\u00eda parlamentaria ya no es lo que era. Y su colega de esca\u00f1o no le regala ni medio aplauso cuando deja el atril. Nuevo intento: pregunta a continuaci\u00f3n Rodr\u00edguez sobre el curr\u00edculum de los altos cargos regionales y cuando regresa a la butaca apenas recibe el silencio de sus pares. Esa frialdad tan parecida al desprecio.<\/p>\n<p>Una pena. Porque La Rioja les necesita. Necesita a todos. A la izquierda exquisita y a la izquierda que se conforma con ser terrenal. Aunque s\u00f3lo fuera para compensar la presencia entre sus se\u00f1or\u00edas de miembros de la derecha de toda la vida, ala rancia, a quienes la <strong>bandera arco\u00edris<\/strong> se les sigue atragantando. Quienes piensan que nada puede ilusionar m\u00e1s a una mujer que ponerse los tacones para salir en procesi\u00f3n en las fiestas de su pueblo. O quienes sostienen que debe retribuirse al profesorado concertado igual que al p\u00fablico, sin que en el primer caso se re\u00fanan los requisitos de <strong>libre concurrencia, m\u00e9rito y capacidad<\/strong> que exige la misma Administraci\u00f3n que paga a unos y a otros con sus dos varas de medir.<\/p>\n<p>Si a esa derecha destinara Podemos sus reproches con el mismo celo que s\u00ed dedica a las luchas intestinas, tal vez alguna recompensa encontrar\u00eda, en vez de recoger lo contrario: el desconcierto. Entre sus bases, la propia izquierda y sus alrededores. Es comprensible. Sus ap\u00f3stoles son v\u00edctimas de sus contradicciones, como cualquiera de nosotros. Y acaban melanc\u00f3licos y crepusculares, pregunt\u00e1ndose si puede dirigirse un pa\u00eds desde <strong>un chal\u00e9 de 600.000 euros<\/strong>. Y si no ser\u00eda mas pertinente que en consecuencia la sede riojana de Podemos se mudara a <strong>Piedralgallo<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En su libro \u2018La izquierda exquisita\u2019, el reci\u00e9n desaparecido Tom Wolfe describ\u00eda con precisi\u00f3n de entom\u00f3logo la conducta que observan los militantes de ese territorio ideol\u00f3gico cuando entran en contacto con el status quo dominante. Era una visi\u00f3n cr\u00edtica. 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