{"id":220,"date":"2018-10-15T19:36:31","date_gmt":"2018-10-15T17:36:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/linea-de-puntos\/?p=220"},"modified":"2018-10-15T19:36:31","modified_gmt":"2018-10-15T17:36:31","slug":"vendran-anos-mas-malos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/linea-de-puntos\/2018\/10\/15\/vendran-anos-mas-malos\/","title":{"rendered":"Vendr\u00e1n a\u00f1os m\u00e1s malos"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-221\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/161\/2018\/10\/reduta.jpg\" alt=\"Clinton, en el Club Reduta de Praga.\" width=\"906\" height=\"581\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/161\/2018\/10\/reduta.jpg 906w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/161\/2018\/10\/reduta-300x192.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/161\/2018\/10\/reduta-768x493.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 906px) 100vw, 906px\" \/><\/p>\n<p><em>\u00abSi desplumas a un pollo pluma a pluma, nadie lo nota\u00bb<\/em> <strong>(Benito Mussolini)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El Reduta es un club de jazz<\/strong> alojado en el ombligo de <strong>Praga<\/strong>, a cuya sala se accede a trav\u00e9s de un angosto pasillo festoneado por los retratos de las celebridades que all\u00ed han actuado. Entre ellas, <strong>Bill Clinton<\/strong>. Que aparece fotografiado tocando el saxo cuando visit\u00f3 el pa\u00eds como presidente de los Estados Unidos y se dej\u00f3 guiar hasta el Reduta por su secretaria de Estado, <strong>Madeleine Albright.<\/strong> Natural de Praga, por cierto, y v\u00edctima de las dos grandes plagas totalitarias del pasado siglo. El fascismo de <strong>Hitler<\/strong>, el comunismo de <strong>Stalin<\/strong>. La peque\u00f1a Madeleine tuvo que abandonar con su familia la orilla del Moldava para mudarse a Estados Unidos pero ni olvid\u00f3 sus ra\u00edces ni olvid\u00f3 tampoco que mientras su pa\u00eds era aplastado por el oso ruso, la min\u00fascula sala Reduta representaba un refrescante oasis de libertad, vinculado a los sones de luminarias como <strong>Winton Marsalis<\/strong> que una vez traspasaron sus puertas. El jazz, como s\u00edmbolo de libertad para la sometida Praga, seg\u00fan relata Albright en un libro de reciente aparici\u00f3n e intimidante t\u00edtulo: \u2018Fascismo. Una advertencia\u2019. En su libro, la vieja dama de la diplomacia estadounidense repasa la temible coyuntura actual, amenazada por tantos ismos tan parecidos a los que ella combati\u00f3 (y la sala Reduta igualmente). El fascismo, claro, pero tambi\u00e9n sus hermanos peque\u00f1os, a menudo igual de preocupantes, puesto que engendran en su seno el huevo de la serpiente. El populismo, por ejemplo. El nacionalismo, desde luego. Tantas veces camuflados en ideolog\u00edas duchas en dar gato por liebre. Y tantas veces emboscados, esperando su hora. Aguardando pacientes un contexto favorable. No conviene enga\u00f1arse, avisa Albright, que conoce bien al monstruo. Ese contexto ya ha llegado.<\/p>\n<p>La edici\u00f3n de su libro coincide con otra publicaci\u00f3n reciente que ahonda en la misma tesis desde una perspectiva diferente. La firma el joven polit\u00f3logo riojano <strong>Pablo Sim\u00f3n<\/strong>, a quien por edad Hitler, Stalin y Winton Marsalis le caen muy lejos. Pero no sus efectos. Ni las consecuencias de las doctrinas impulsadas por los dos primeros. De modo que la escritura de<strong> \u2018El pr\u00edncipe moderno\u2019<\/strong> debe situarse en esa estela donde la civilizaci\u00f3n occidental se concede unos segundos para analizar cuanto le rodea y lanzar algunas advertencias. El tipo de advertencias que hist\u00f3ricamente suelen ser desatendidas. Sim\u00f3n llama la atenci\u00f3n sobre una de ellas: el mejorable caso que las democracias contempor\u00e1neas prestan a fen\u00f3menos como la baja condena que las urnas propinan a los pol\u00edticos cuya trayectoria empa\u00f1a la corrupci\u00f3n. Y el lento aunque poderoso avance de otro enemigo inquietante para el modelo democr\u00e1tico: el auge del partido de los abstencionistas, que amenaza con erigirse como la fuerza m\u00e1s votada. El enemigo principal de la democracia: el desinter\u00e9s de sus beneficiarios. La baza que mejor saben jugar los fan\u00e1ticos de las dictaduras.<\/p>\n<p>A uno de ellos, el italiano <strong>Benito Mussolini,<\/strong> se debe la cita que preside estas l\u00edneas. Est\u00e1 tomada del mencionado libro de Albright y sirve a su autora para espantarse sobre c\u00f3mo menudean gobiernos del tipo que ella denomina <strong>\u00abdemocracia iliberal\u00bb<\/strong>, que se distinguen por recurrir a una estrategia que tiende a pasar desapercibida, aunque se ejecute ante nuestros olvidadizos ojos. Como el pollo desplumado por<strong> \u2018il Duce\u2019,<\/strong> de repente la democracia se evapora. En su lugar comparece un sistema donde la mayor\u00eda lo es todo. Y las minor\u00edas se quedan sin derechos.<\/p>\n<p>Albright y Sim\u00f3n trazan, cada cual seg\u00fan su \u00f3ptica, una precisa radiograf\u00eda de las democracias contempor\u00e1neas, donde suele ignorarse otro factor decisivo: entre la confusi\u00f3n ideol\u00f3gica, lo que triunfa es un cambio de ciclo en el sistema econ\u00f3micosocial. Los efectos de la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica en curso no han alcanzado su m\u00e1ximo desarrollo pero algo s\u00ed sabemos. Que el mundo no volver\u00e1 a ser igual. Y que la diferencia clave entre unos pa\u00edses y otros, entre unas sociedades y otras, la dictar\u00e1 la desigual capacidad de unas y otras para adaptarse al modelo que imponen los cambios. Que son radicales. El viejo modelo, el que sent\u00f3 las bases de la democracia occidental tal y como la entend\u00edan los pr\u00edncipes del <strong>liberalismo<\/strong> y los gur\u00fas de la <strong>socialdemocracia<\/strong>, ha mutado hacia algo bien distinto. Y una sociedad vale tanto como vale su capacidad de adaptaci\u00f3n. De lo contrario, se hunde.<\/p>\n<p>Porque, como nos tiene advertidos el gran <strong>S\u00e1nchez Ferlosio,<\/strong> vendr\u00e1n a\u00f1os m\u00e1s malos. Viajeros desplazados al coraz\u00f3n de Europa, que auscultan cada d\u00eda a los expertos en t\u00e9cnica anticipatoria, alertan de que el 2019, que est\u00e1 a la vuelta de la esquina, tiene mala pinta para el bolsillo de la clase media, genuino cimiento del <strong>Estado del Bienestar.<\/strong> Y que el 2020 puede ser peor, puesto que escasas lecciones hemos extra\u00eddo en esta esquina del globo de la crisis que estall\u00f3 hace diez a\u00f1os. En los santuarios de los centros de poder <strong>paneuropeos<\/strong>, en los seminarios de los <strong>\u2018think tank\u2019<\/strong> de mayor prestigio, prende la idea de que nuestro Titanic vuelve a acercarse a su iceberg. Lo auguran desde el c\u00f3modo anonimato y tambi\u00e9n bajo los focos p\u00fablicos. <strong>Ray Dalio,<\/strong> due\u00f1o del principal fondo de inversiones del mundo, abandon\u00f3 toda sutileza hace unos d\u00edas cuando avis\u00f3: \u00abLlega una muy grande\u00bb. Palabras que apuntan hacia la m\u00e9dula de un futuro se\u00edsmo que acecha escondido entre las mareantes cifras de deuda p\u00fablica. Que a nivel planetario ya supera en billones de d\u00f3lares el PIB mundial, siguiendo a escala gigantesca el fr\u00e1gil modelo implantado en <strong>Espa\u00f1a<\/strong>.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n en<strong> La Rioja<\/strong>. Que asimismo puede tomar alguna ense\u00f1anza de dos noticias recientes, ocurridas aqu\u00ed al lado. <strong>Bilbao<\/strong> acaba de lanzarse a crear un polo universitario para atajar la crisis demogr\u00e1fica y atraer empresas punteras: quiere convertirse en ciudad universitaria a nivel europeo. M\u00e1s cerca a\u00fan: la multinacional <strong>Bridgestone<\/strong> ha adquirido en \u00c1lava 20.000 metros de suelo industrial al pie de la AP-68, para levantar un gigante log\u00edstico. Es decir, que s\u00ed hay quien espabila. El que no lo haga deber\u00e1 resignarse a ser ese sitio donde nunca pasa nada. El pollo que todos despluman, un pa\u00eds para diletantes. Como el club Reduta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>LA LETRA PEQUE\u00d1A<\/strong><\/p>\n<p><em>Esperando a los ministros<\/em><\/p>\n<p>Avanzan las semanas desde que <strong>Pedro S\u00e1nchez<\/strong> se instal\u00f3 en Moncloa y La Rioja contin\u00faa a la espera de que alg\u00fan miembro del Consejo de Ministros socialista se acerque por este rinc\u00f3n de Espa\u00f1a, la \u00fanica regi\u00f3n pendiente de acoger su llegada. Una situaci\u00f3n que tiene pinta de corregirse este mismo mes, cuando se aguarda el desembarco de al menos un integrante del equipo presidencial: su vicepresidenta, Carmen Calvo. Para m\u00e1s adelante se conf\u00eda en otras visitas ministeriales. Por ejemplo, la del titular de Agricultura, Luis Planas. O la del titular de Fomento, Jos\u00e9 Luis \u00c1balos.<\/p>\n<p><em>Primarias, trabajo para el comit\u00e9 <\/em><\/p>\n<p>Las primarias socialistas en Logro\u00f1o apenas acaban de empezar. Queda pendiente la presentaci\u00f3n de avales (hasta el d\u00eda 30 hay tiempo) y un largo camino de inscripci\u00f3n de ciudadanos no militantes, campa\u00f1a electoral y votaciones en primera vuelta, programadas el 25 de noviembre. Queda tambi\u00e9n tiempo para posibles conflictos entre los concurrentes, que deber\u00e1n lidiar con el comit\u00e9 organizador cuya portavoz es la diputada regional Nuria del R\u00edo. Le acompa\u00f1an en semejante responsabilidad Javier Ruiz, Laura Rivado, Jos\u00e9 Mar\u00eda Rodr\u00edguez, Pilar Criado, F\u00e9lix Palomo (estos tres, miembros del comit\u00e9 de \u00e9tica), Carmen Fern\u00e1ndez, Kilian Cruz y Lucilio Noval, gerente del partido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSi desplumas a un pollo pluma a pluma, nadie lo nota\u00bb (Benito Mussolini) &nbsp; &nbsp; El Reduta es un club de jazz alojado en el ombligo de Praga, a cuya sala se accede a trav\u00e9s de un angosto pasillo festoneado por los retratos de las celebridades que all\u00ed han actuado. Entre ellas, Bill Clinton. 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