{"id":261,"date":"2018-11-13T18:12:22","date_gmt":"2018-11-13T17:12:22","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/linea-de-puntos\/?p=261"},"modified":"2018-11-13T18:12:22","modified_gmt":"2018-11-13T17:12:22","slug":"escenas-de-patrimonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/linea-de-puntos\/2018\/11\/13\/escenas-de-patrimonio\/","title":{"rendered":"Escenas de patrimonio"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-262\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/161\/2018\/11\/Calahorra-1024x678.jpg\" alt=\"Cuartel de la Guardia Civil en Calahorra Foto de Isabel \u00c1lvarez\" width=\"1024\" height=\"678\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/161\/2018\/11\/Calahorra-1024x678.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/161\/2018\/11\/Calahorra-300x199.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/161\/2018\/11\/Calahorra-768x509.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/161\/2018\/11\/Calahorra.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque encierre tantas veces una perogrullada, en estos tiempos tan vol\u00e1tiles para <strong>el ecosistema informativo<\/strong> deber\u00eda insistirse desde todo medio de comunicaci\u00f3n en que<strong> la primera obligaci\u00f3n del periodismo<\/strong> reside en informar. Y la segunda, y la tercera. Y hasta el infinito y m\u00e1s all\u00e1. Lo cual es compatible con otra clase de mandamientos, igual de relevantes: por ejemplo, contribuir en la medida de sus posibilidades a la construcci\u00f3n de <strong>una opini\u00f3n p\u00fablica no s\u00f3lo mejor informada, sino tambi\u00e9n m\u00e1s responsable<\/strong>. M\u00e1s due\u00f1a de su destino, para lo que resulta imprescindible que obren en su poder los datos precisos para cartografiar su entorno y auscultar la coyuntura que le rodea. Para eso tambi\u00e9n sirve el periodismo. Para que la ciudadan\u00eda tome nota y act\u00fae en consecuencia. Sin sermonearla. Fi\u00e1ndose de su capacidad para alcanzar sus propias conclusiones, por s\u00ed misma.<\/p>\n<p>De todos los subsectores en que se divide el trabajo period\u00edstico, uno de los m\u00e1s singulares por su cercan\u00eda al territorio es el de <strong>corresponsal<\/strong>. A menudo, el <strong>alcalde<\/strong> de un peque\u00f1o municipio suele advertir que a ese cargo a\u00f1ade la condici\u00f3n de <strong>arreglalotodo<\/strong>. Alguacil, chapucillas (de la fontaner\u00eda a la alba\u00f1iler\u00eda), terapeuta, confesor y hasta entrenador del equipo de f\u00fatbol. El corresponsal de un peri\u00f3dico es algo parecido. Aquel a quien cualquier vecino recurre cuando todas las dem\u00e1s puertas siguen cerradas. Con la esperanza de que el aviso al periodista que est\u00e1 de guardia, como el alcalde, casi las 24 horas durante 365 d\u00edas al a\u00f1o contribuya a mejorar una calle, abrir m\u00e1s horas el centro de mayores o arreglar la iluminaci\u00f3n de tal o cual barrio. Terapeuta, confesor y arreglalotodo: ah\u00ed reside el encanto de su trabajo. Tambi\u00e9n el peaje que debe pagar.<\/p>\n<p>Porque cuando ese corresponsal, desde sus humildes conocimientos y saberes, intenta contribuir a <strong>la mejora de las condiciones de vida del municipio<\/strong> donde presta sus servicios, a menudo tropieza con el rechazo de sus convecinos. O con su enfado, porque leen entre l\u00edneas lo que s\u00f3lo existe en su cabeza: piensan que se les critica cuando el periodista, sin embargo, s\u00f3lo les invita a fortalecer su presente en la medida de sus posibilidades. Cuando ayuda modestamente a que prenda entre sus vecinos la llama reivindicativa por un futuro mejor. Que suele ir asociada a una revisi\u00f3n de los mejorables usos del pasado: se trata de aprender alguna<strong> lecci\u00f3n de la historia<\/strong> para no incurrir en los pecados de quienes nos precedieron. Una lecci\u00f3n que nos incumbe a todos. Vivamos donde vivamos.<\/p>\n<p>Porque se trata de una obligaci\u00f3n que sirve tambi\u00e9n para dibujar <strong>el oficio del reportero callejero<\/strong>, enrolado en ese vivero tan fecundo y gratificante que es la informaci\u00f3n local. El periodista que se haya adiestrado alguna vez, por ejemplo, en la secci\u00f3n de <strong>Logro\u00f1o<\/strong> de este peri\u00f3dico algo sabe de c\u00f3mo compartir las cavilaciones de sus compa\u00f1eros corresponsales. Tambi\u00e9n le habr\u00e1 tocado alguna vez enarbolar, en medio de la incomprensi\u00f3n generalizada, la bandera de<strong> la defensa del patrimonio com\u00fan<\/strong> para que su ciudad no perdiera alguna de las valiosas aportaciones que dejaron a sus hijos las generaciones anteriores. Debe anotarse que, siguiendo el mismo caso de Logro\u00f1o, sus desvelos apenas fueron atendidos. Desde la restauraci\u00f3n democr\u00e1tica, el relato de bienes desaparecidos, que hubieran ayudado a dotarnos de una ciudad mejor, m\u00e1s bella, han tendido al fracaso. En algo se parece por lo tanto <strong>la capital de La Rioja<\/strong> al resto de municipios de la regi\u00f3n: con todo ese riqu\u00edsimo patrimonio que han perdido, con las piedras que duermen el sue\u00f1o eterno, se hubiera podido levantar una tierra todav\u00eda m\u00e1s hermosa.<\/p>\n<p>Esta reflexi\u00f3n viene a cuento de alg\u00fan acontecimiento reciente, desolador. En <strong>Gr\u00e1valos<\/strong> despidieron hace nada a su vieja posada, recuerdo de un tiempo en que este tipo de edificios, grandes en su humildad, eran moneda corriente en La Rioja interior (y en su capital). En <strong>Calahorra<\/strong>, estos d\u00edas debaten sobre la mejor manera de cargarse <strong>el edificio de la Guardia Civil,<\/strong> un cuartel con muy buena pinta que, reutilizado, mejorado y embellecido, dotar\u00eda de alg\u00fan encanto a ese rinc\u00f3n de la localidad donde se aloja. Cualquiera que se haya dado alg\u00fan paseo por el mundo civilizado habr\u00e1 observado que este tipo de inmuebles admite otros usos, para sorpresa de quienes no hab\u00edan reparado en la joya que ten\u00edan ante sus ojos, las posibilidades que encierra: cuarteles, templos desacralizados, antiguas factor\u00edas, vetustas instituciones que han perdido su funci\u00f3n pero no el contenedor que las albergaba son hoy una estupenda nuestra de c\u00f3mo convivir con el pasado mejorando el presente. Porque esa clase de edificios dotan de mayor nobleza al entorno donde se ubican. De paso, suministran gratis lo antedicho: una lecci\u00f3n de historia.<\/p>\n<p>Supongo que el cuartel de Calahorra acabar\u00e1 siendo pasto de la piqueta. En eso, con alguna salvedad, hay una<strong> rara unanimidad entre los partidos pol\u00edticos<\/strong>, el tipo de coincidencias\u00a0sospechosas que generan alg\u00fan escalofr\u00edo. Su derribo ser\u00e1 una pena pero no importa: La Rioja entera est\u00e1 tan acostumbrada a salir perdiendo cada vez que florece uno de estos debates que puede permitirse nuevas p\u00e9rdidas. Hay quien s\u00f3lo considerar\u00eda valioso un edificio, merecedor de ser conservado, si entre nosotros surgiera de repente un nuevo <strong>Parten\u00f3n<\/strong> o el <strong>Pante\u00f3n de Agripa<\/strong>, prodigio que me temo que no ocurrir\u00e1: para entendernos, lo cual significa tambi\u00e9n entender nuestra historia, necesitaremos antes del auxilio de alg\u00fan ejemplo de los arriba mencionados (La Gota de Leche, la Bene o la antigua Tabacalera) que la <strong>Torre Eiffel<\/strong>, que jam\u00e1s se construy\u00f3 en La Rioja seg\u00fan tengo noticia. Necesitar\u00edamos, sin ir m\u00e1s lejos que Logro\u00f1o, seguir contando entre nosotros con <strong>la vieja plaza de Toros, todo el frente de edificios de Miguel Villanueva, el primer palacete de Vara de Rey o los restos arqueol\u00f3gicos que anidaban ocultos al pie del Puente de Piedra<\/strong>. Cada cual puede aportar su propia lista de irreparables p\u00e9rdidas. Y derramar por ellos (y por nosotros) una imaginaria l\u00e1grima.<\/p>\n<p>Este viernes, las gentes del <strong>IER<\/strong> recorrer\u00e1n Logro\u00f1o en busca de los tesoros que a\u00fan siguen en pie. Ser\u00e1 un itinerario por los mejores ejemplos de la <strong>arquitectura escolar<\/strong> que se resisten a ser demolidos. El s\u00e1bado protagonizar\u00e1n una excursi\u00f3n semejante por <strong>La Rioja rural,<\/strong> donde es seguro que los viajeros se admiren ante los hermosos caserones levantados por tanto y tanto <strong>indiano<\/strong> que todav\u00eda sobreviven, a despecho de la incuria ciudadana, para pasmo del visitante y orgullo del vecino. Ser\u00e1 una lecci\u00f3n de historia que ese mismo d\u00eda puede prolongarse por la capital, donde un grupo de j\u00f3venes profesionales guiar\u00e1n a quien lo desee por las entra\u00f1as de la obra de <strong>Ferm\u00edn \u00c1lamo<\/strong>, aprovechando que todav\u00eda quedan en pie alguno de sus luminosos hallazgos. Unos y otros deben darse prisa: el destino de gran parte de esos edificios ser\u00e1, conociendo nuestra historia reciente, el mismo que aguarda al cuartel de la Guardia Civil de Calahorra. Se arriesgan a convertirse en escombros, ruinas como nuestra ruinosa memoria.<\/p>\n<p>De modo que un periodista, un periodista local, tiene trabajo. Que nunca falta. Pero esta vez no se trata (s\u00f3lo) de informar, que tambi\u00e9n. Se trata adem\u00e1s de hacer <strong>un poco de pedagog\u00eda.<\/strong> Porque la historia de su municipio, la defensa de nuestro patrimonio, son cuestiones demasiado importantes para dejarlas (s\u00f3lo) en manos de nuestros pol\u00edticos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Aunque encierre tantas veces una perogrullada, en estos tiempos tan vol\u00e1tiles para el ecosistema informativo deber\u00eda insistirse desde todo medio de comunicaci\u00f3n en que la primera obligaci\u00f3n del periodismo reside en informar. Y la segunda, y la tercera. Y hasta el infinito y m\u00e1s all\u00e1. 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